Cooperación Cuba-Rusia se enfoca a mercado de la biotecnología

Entidades del sector de la biotecnología de Cuba y Rusia realizan ensayos clínicos con un candidato a fármaco para tratar el párkinson

Presentados en julio de 2024, cinco proyectos de investigación de BioCubaFarma cuentan con financiamiento de la Fundación Skólkovo, entre ellos, los ensayos clínicos con moléculas para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas

Foto: Jorge Luis Baños.

La cooperación entre entidades de Cuba y Rusia para el desarrollo y la comercialización de productos de la biotecnología se orienta a introducir en el mercado mundial fármacos con una eficacia sin precedentes en el tratamiento de las enfermedades neurodegenerativas.

De acuerdo con Alejandro Saúl Padrón, director general del Centro de Investigación y Desarrollo de Medicamentos (CIDEM), del país caribeño, las investigaciones de hace una década muestran “resultados promisorios en un candidato para el tratamiento del párkinson”.

En sus declaraciones a Sputnik, el directivo considera como “un hito” que el producto esté listo para iniciar el ensayo clínico fase 1 en la nación euroasiática.

Desde 2018, la Fundación Skólkovo, del Centro Ruso de Innovación para el Desarrollo y la Comercialización de Tecnologías Avanzadas, financia el proyecto impulsado en sus inicios por profesionales de la Facultad de Química de la Universidad de La Habana.

“El desarrollo de las investigaciones sobre esta molécula trae beneficios para ambos países, pues las enfermedades neurodegenerativas no tienen aún tratamientos eficientes y eficaces, solo paliativos”, señala Padrón.

Según la fuente, se trata de un compuesto híbrido, denominado JM-20, con una comprobada incidencia positiva en la recuperación de animales con isquemia, durante estudios preclínicos.

Hasta el momento, las pruebas con ese producto biotecnológico abarcan el alzheimer y el párkinson, pero aún no está probado en humanos. “Para eso se diseñaron ensayos clínicos y la prueba de concepto en fase 2 determinará ya su eficacia”, precisa el director del CIDEM.

Asimismo, el científico cubano advierte: “Al ser escasos los proyectos o tratamientos contra las demencias, cualquier nuevo candidato resultará muy bueno para nuestro país y existen grandes expectativas en el mercado internacional. Se espera que económicamente tenga un alto impacto, aunque no es lo principal. Buscamos socios que se parezcan a nosotros”.

Otros proyectos conjuntos

Padrón también se refiere en la entrevista a otros proyectos conjuntos, como el Cidem 500 –una serie de productos biotecnológicos vinculados a la resistencia antimicrobiana–, que produce la empresa Phylira, creada este año en el Parque Tecnológico Skólkovo.

Desde hace un lustro, en ese mismo enclave funciona Neyros, la primera empresa ruso-cubana dirigida al financiamiento y el desarrollo de producciones farmacéuticas conjuntas.

Además de las investigaciones, “el Cidem posee un grupo de productos naturales que, en más de una ocasión, han despertado el interés de empresas rusas, entre ellos, los vinculados a la cicatrización a partir de la fitosana; el tratamiento de la displasia benigna de próstata, con el empleo de semillas de calabaza, y la línea de aloe”, apunta Padrón.

Sostiene también el científico cubano que la globalización y las sanciones de Estados Unidos contra Cuba y otros países les permiten insertarse en las cadenas de valor.

“Es bueno llegar juntos, pero es mejor transitar juntos. Eso es lo que hemos identificado, intencionado y hacia dónde vamos, sobre todo con Rusia”, afirma.

Respecto a las consecuencias negativas del bloqueo estadounidense en la materialización de estas investigaciones de ciclo largo, resalta: “en esos procesos, desde la generación de la idea hasta los resultados, intervienen insumos únicos que están cerca, pero debemos adquirirlos en lugares lejanos”.

En tal sentido, explica: “ello nos lleva a la búsqueda de diversidad de alternativas, pero gastamos tiempo y energía por la imposibilidad de acceder libremente al mercado y las restricciones unilaterales; esa demora supone también un retraso en la respuesta de los estudios y si obtenemos alguna ganancia en el exterior se dificulta su entrada a la isla mediante vías bancarias”.

Desde marzo de 2024 se implementan acuerdos de cooperación biotecnológica entre Cuba y Rusia, sobre la base de cinco memorandos de entendimiento suscritos por el Grupo de las Industrias Biotecnológica y Farmacéutica (BioCubaFarma) y empresas rusas.

Uno de ellos vincula a la empresa BKF y al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología para impulsar el desarrollo clínico y el registro del producto Jusvinza en Rusia y la Unión Euroasiática.

Jusvinza se reconoce como un fármaco eficaz para el tratamiento de la covid  en pacientes sospechosos o con estado de hiperinflamación. Se investigan en la actualidad sus presumibles efectos beneficiosos en quienes padecen artritis reumatoide.

Existe “un camino a recorrer a partir del consenso alcanzado entre las partes (representantes de la biotecnología de Cuba y Rusia), en un sector de la economía cubana que resalta por el valor desde el punto de vista científico y económico y por aportar a la salud pública”. Viceprimer ministro cubano Ricardo Cabrisas

Intereses inversionistas de Rusia

A juicio del viceprimer ministro cubano Ricardo Cabrisas, existe “un camino a recorrer a partir del consenso alcanzado entre las partes (representantes de la biotecnología de Cuba y Rusia), en un sector de la economía cubana que resalta por el valor desde el punto de vista científico y económico y por aportar a la salud pública”.

De igual modo, estima que la cooperación en el sector de la biotecnología representa “un contenido importante al trabajo de la sesión 21 de la Comisión Intergubernamental para las Relaciones Económicas y Científico-Técnicas entre la Federación de Rusia y Cuba”, celebrada en junio pasado.

En una entrevista con Sputnik, publicada el 7 de noviembre, Tatiana N. Mashkova, vicepresidenta del Consejo Empresarial Rusia-Cuba y directora general del Comité Nacional para la Cooperación Económica con los países latinoamericanos comenta sobre los intereses de inversionistas de su país participantes en la 40 Feria Internacional de La Habana.

“Hacemos hincapié en la producción y elaboración conjunta de tecnologías, creo que eso nos da mucha más perspectiva, y lo más importante es dialogar sobre el tema bancario, financiamiento y transferencias mutuas, así como acerca de la logística, pues aún no contamos con una línea marítima directa y eso nos impide realizar los suministros de productos a gran envergadura”.

Agrega Mashkova que representantes de compañías rusas están interesados en vincularse con la Zona Especial de Desarrollo Mariel, ubicada en la occidental provincia de Artemisa, “un área que ofrece muchas potencialidades para las empresas extranjeras y es preciso aprovechar las posibilidades que brinda su puerto”.

Precisa una nota del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba que la Fundación Skólkovo tiene aprobados varios proyectos de cooperación biotecnológica. Entre ellos se cita el contrato con la empresa AFK para la introducción en Rusia de VAC-MENGOC, producto desarrollado por el Instituto Finlay de Vacunas, con sede en La Habana. (2024)

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