Crece presencia privada cubana en el comercio exterior

Los 1.987 contratos firmados con empresas estatales se inclinan más a la importación que a la exportación.

Directora de Comercio Exterior del Mincex, Vivian Herrera, durante el programa televisivo Mesa Redonda.

Foto: Tomada de Cubadebate

Los actores no estatales de la economía cubana han firmado casi dos mil contratos con empresas del comercio exterior, desde que recibieron luz verde para exportar e importar en agosto del año pasado. El dato lo reveló el Ministerio de Comercio Exterior e Inversiones Extranjeras (Mincex), días después de confirmar el VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) que no cedería el monopolio estatal del comercio con el exterior.

En su perfil de Twitter, la directora de Comercio Exterior del Mincex, Vivian Herrera, anunció que las formas de gestión no estatales han establecido 1.987 contratos con empresas estatales del comercio exterior, para llevar sus producciones o servicios allende los mares o para hacer comprar en esos lares.

En tres meses, la cifra ha crecido en más del doble (863, a mediados de enero), pero el grueso de los acuerdos es para importar. Solo 98 tienen como fin la exportación. La tendencia reitera la vocación importadora de la economía cubana, lamentada desde hace décadas por autoridades y por economistas en documentos diversos y en medios de prensa.

Cuando Herrera hizo similar reporte en enero, en el programa televisivo Mesa Redonda, dijo que estaban preparando 280 contratos de exportación “en los que tenemos buenas expectativas”. Pero hasta esa cifra, pequeña en comparación con las importaciones, se torna resbalosa, a juzgar por los datos más recientes.

Ni las regulaciones comerciales adoptadas, que permiten al exportador quedarse con el 80 por ciento de las divisas que ingresa, mientras recibe el 20 por ciento restante en pesos cubanos, ni la fuerte devaluación de la moneda nacional implementada en enero con el ordenamiento monetario, han favorecido un despegue de las exportaciones.

Evidentemente, la crisis económica global generada por la pandemia de Covid-19 hace más impenetrable los mercados externos, difíciles ya en un contexto de bloqueo económico estadounidense acentuado.

Los productores agropecuarios cubanos han comenzado a comprar en mercados externos, con sus fondos privados, parte de los recursos y bienes tecnológicos que demandan.

En cambio, los convenios de importación han navegado con celeridad, en línea con el apuro de formas de gestión privadas y de cooperativas para acceder a materias primas y bienes tecnológicos. Los productores agropecuarios han tenido protagonismo en esa actividad, para adquirir equipamiento agrícola y otros recursos desaparecidos del mercado interno.

Para comprar esos bienes, los privados firman contratos con cualquiera de las 41 empresas estatales autorizadas por el gobierno para negociar en los mercados externos.

El recién concluido Congreso del PCC defendió la estrategia adoptada hace varios años de diversificar los actores de la economía –prevé, incluso, la legalización de pequeñas y medianas empresas privadas-, pero reiteró que mantendría el control estatal del comercio exterior.

Antes de retirarse del cargo de Primer Secretario del PCC en esa reunión, Raúl Castro, defendió explícitamente “el principio socialista del monopolio del Estado sobre el comercio exterior”.

“Hay límites que no podemos rebasar –dijo al presentar el Informe Central– porque las consecuencias serían irreversibles y conducirían a errores estratégicos y a la destrucción misma del socialismo y por ende de la soberanía e independencia nacionales”.

A las empresas estatales autorizadas queda entonces el desafío de representar con eficiencia a las cooperativas y productores privados, en mercados habitualmente espinosos, donde Cuba no ha mostrado garra todavía, a juzgar por sus indicadores comerciales tradicionales.

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