Cuba fundirá nuevamente acero tras crédito gubernamental ruso

En la actual etapa, una parte del acero se empleará para exportar y con los ingresos pagar el crédito

Una millonaria inversión permite detener el deterioro e iniciar el rescate de la mayor acería de Cuba.

El deterioro profundo del equipamiento y las instalaciones conspiraban contra la producción de acero en la mayor acería de Cuba, la Empresa Siderúrgica José Martí (más conocida como Antillana de Acero), pero la inscripción de reconstrucción en la cartera de proyectos con la Federación de Rusia dio sus frutos.

Un crédito gubernamental de la nación euroasiática por más de 100 millones de dólares, firmado en fecha ya lejana, 2015, ha permitido recuperar, hasta el momento, la acería eléctrica, donde se produce el acero líquido y con él, las palanquillas de acero, un semiproducto para la fabricación de barras (cabillas), de amplio uso en la construcción.

Esa planta, parte esencial de la industria, fue inaugurada en mayo pasado con la presencia del vice primer ministro Dmitry Chernyshenko, quien integró la delegación rusa que asistió a la XI Reunión del Comité Empresarial Cuba-Rusia.

“La puesta en marcha de la acería eléctrica es un ejemplo de la materialización exitosa de la cooperación económica, comercial, científico, técnica entre nuestros países y nuestras empresas, dijo Eloy Álvarez, ministro de Industrias de Cuba.

Por su parte, Chernyshenko señaló que “la acería eléctrica proporcionará metal a la economía cubana y también contribuirá a las exportaciones. Es simbólico que la empresa  que se construyó mano a mano por la Unión Soviética y Cuba, ahora está adquiriendo un nuevo aliento”.

Fuentes de la siderúrgica indican que esta quedó paralizada hace cuatro años, pero ya desde antes se había contraído considerablemente la producción y con ella, el suministro al mercado interno y la exportación, en una fábrica que en los 80 del pasado  siglo llegó a producir hasta 400 000 toneladas de acero líquido.

La empresa que se construyó mano a mano por la hoy extinta Unión Soviética y Cuba, ahora está adquiriendo un nuevo aliento

Segunda vida

En la acería, recuerdan allí, habría problemas en el techo, llovía más adentro que afuera, estaban dañadas también las estructuras y los pasillos. La nave fue totalmente reparada.

Según Reinier Guillén, director general de Antillana, como parte de la inversión se ejecutaron acciones en el horno de arco eléctrico y de cuchara, el foso de chatarra (área de carga), conducto de enfriamiento, máquina de vaciado continuo y la depuradora de gases y se instalaron grúas nuevas en el área de carga.

La depuradora de gases solucionará la contaminación, uno de los más serios problemas de Antillana, pues reducirá la emisión de partículas que durante años impactó a las comunidades circundantes.

En el proceso, explicó  Omar Ramón Reyes, director de la Unidad Empresarial de Base acería, se restituyó un transformador eléctrico, se hicieron modificaciones a la parte automática y al sistema de regulación de electrodos, se automatizaron controles, que garantizarían el flujo tecnológico, hoy más compacto.

A juicio, de Vadin Nicolayevich Velichko, director general de la empresa contratista rusa Industrial Engineering LLC, “la complejidad y la singularidad de este proyecto radican en que más de 90 por ciento de todo el equipamiento suministrado se produjo íntegramente en Rusia y según las tecnologías rusas”.

Para la industria rusa, agregó, fue un verdadero reto debido a que la planta fue profundamente modernizada por la Unión Soviética entre los años 1960 y 1990  y cuando comenzó la reconstrucción algunas de aquellas empresas ya no existían o habían perdido sus competencias.

“Fue necesario diseñar y suministrar nuevo y moderno equipamiento con la alta tecnología para revivir las competencias perdidas y fabricar equipos con un alto nivel de calidad”, dijo.

El rescate de la acería eléctrica involucró “más de 20 grandes empresas de toda Rusia, desde Kaliningrado hasta los Urales y si tenemos en cuenta a todos los participantes en las cadenas de producción y cooperación,  el número total de empresas involucradas en el proyecto supera las 60”.

De acuerdo con Guillén, la pandemia de la covid impuso el reto de trabajar diferente, con intercambios técnicos a distancia, mientras la parte cubana ejecutaba las obras civiles y el montaje de los equipos tecnológicos.

A ello, se sumaron los obstáculos que representaron las sanciones a la Rusia por occidente, el bloqueo estadounidense a Cuba y problemas en las cadenas logísticas, que obligaron a acudir a un tercer país para los envíos del equipamiento.

Fase 2

Con una capacidad de producción esperada al finalizar la inversión de 226 000 toneladas, en la primera etapa se prevé alcanzar una producción anual de 80 000 toneladas de acero líquido, asociado principalmente a la disponibilidad de chatarra del país, de unas 100 000 toneladas.

Cuando se estabilice el proceso productivo, la cifra crecería a partir de la importación de chatarra, pero solo cuando esté en marcha la otra etapa de la inversión, el nuevo laminador 250, a finales de 2024.

Según fuentes de la industria, las palanquillas que salgan de la acería se emplearían en parte para el laminador 300 de Antillana, y en mayor volumen, a la exportación, lo que permitiría ir pagando el crédito gubernamental recibido.

(2023)

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