Falta de combustible agudiza situación de los desechos sólidos en La Habana

Según estimados, en La Habana se producen cada día unos 13 000 metros cúbicos de desechos sólidos.

Cada día, 13 000 m³ de desechos sólidos se acumulan en La Habana; la quema vecinal, lejos de ser solución, agrava la crisis con contaminación y enfermedades respiratorias.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 2 mar.- “Todos esos días los pasé con asma”, “desde el balcón se veía el humo por todas partes”, “que todo el mundo quemara, parecía una indicación”, esas y otras opiniones afloraron en la capital cubana ante la quema de basura acumulada, que se agudizó ante la falta de combustible para recoger los desechos sólidos.

En algunos lugares, ha sido una práctica vecinal espontánea luego de varias semanas y hasta meses, sin que pasara un camión para la recogida. Sin embargo, la coincidencia en diferentes puntos de los municipios de La Habana –unos 122 según algunas fuentes-, hizo a no pocos concluir que se trataba de una orientación “de arriba”.

La problemática de la basura no es nueva en la capital cubana. Desde hace muchos años, quienes venían desde otras provincias, criticaban la higiene de la ciudad y la comparaban con la situación, por ejemplo, en Cienfuegos y Camagüey, donde, con menos medios, existían alternativas de tracción animal que evitaban tal acumulación.

La escasez de combustible derivaba de la imposibilidad del país de adquirirlo, atribuida esta vez a la orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de sancionar a quienes les vendieran a Cuba. Tal situación agudizó lo que ya era crítico.

Según estimados, en La Habana se producen cada día unos 13 000 metros cúbicos de desechos sólidos y en no pocas ocasiones se logra evacuar apenas un tercio, pese a que para esa labor se destina combustible, que muchas veces es “desviado” por los conductores con vistas a su venta en el mercado negro.

La quema de residuos plásticos y escombros no solo afecta a los pulmones de la población: también amenaza las redes técnicas de la ciudad y deteriora su infraestructura. (Foto: Archivo IPS Cuba)

Malestar ciudadano

En las esquinas, coinciden cajas, pomos plásticos, restos de muebles, escombros de construcción, desechos de alimentos. En el mejor de los casos, ya en escasos lugares, por el deterioro, los contenedores permanecen desbordados. La quema resultó una salida, con ella, nuevos malestares y quejas.

 

Entre los lugares donde ocurrieron las quemas señaló el Consejo Popular Cubanacán, en Playa; en 26 y 51, municipio Marianao, y en Ciclovía entre 26 y Final, Plaza de la Revolución, un área del Gran Parque Metropolitano de La Habana, para lo cual, contactaron a las autoridades de la provincia para la extinción del fuego.

“Se han recibido numerosas quejas de la población por los problemas respiratorios que produce la combustión incompleta de los elementos que contienen los desechos, plásticos, metales, vidrios”, publicó en Facebook la Delegación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente en La Habana.

La nota refirió también “el riesgo de producir otros impactos en las redes técnicas de la ciudad, eléctrica, telefónica, acueducto, alcantarillado, entre otras”.

Esa entidad señaló que “abordar el manejo de los residuos sólidos urbanos como un problema que debe ser eliminado lo antes posible y no como una oportunidad, ha llevado a que en las condiciones actuales de fuertes carencias de combustible, equipos y piezas, se traten de implantar incorrectas y dañinas maneras para afrontar la acumulación de desechos”.

En esa red social, sobre el asunto se pronunció el ministro Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Armando Rodríguez: “no incitamos ni promovemos la quema de residuos sólidos a cielo abierto sin la seguridad adecuada como práctica habitual. Sabemos que esta conducta genera contaminación, afecta la salud de nuestra gente y deteriora el medio ambiente”.

Según posteó, “tomar las decisiones correctas requiere equilibrar múltiples factores: la salud de la población, la protección ambiental y las condiciones materiales en las que vivimos”.

Aun sin respuesta

Aunque en la ciudad existen algunas experiencias para la recogida de desechos, se trata de sitios muy puntuales y a una escala poco significativa.

Entre estas se encuentra el Proyecto de Desarrollo Local El Batazo, que abarca ocho manzanas en la barriada Los sitios en Centro Habana, una iniciativa piloto de recogida puerta a puerta de los desechos, financiada por el Fondo Nacional del Medio Ambiente (FNMA).

La Lisa recicla, en el municipio homónimo, liderado por la Fundación Antonio Núñez Jiménez, es otro de los proyectos que promueve la clasificación de origen y la participación comunitaria, y cuenta con apoyo del Ayuntamiento de Barcelona.

Con apoyo del FNMA, en el municipio Playa, funciona una iniciativa parecida, surgida desde la comunidad, que no se conformó con quejarse y decidió actuar con salidas como producción de compost y economía circular.

Una publicación en la página oficial del gobierno de La Habana -que fue luego retirada de la web-, mencionó un proyecto de inversión extranjera para mejorar la recogida y el manejo de los desechos sólidos en la capital, iniciativa que según la nota se impulsaba desde Portugal.

En una primera fase se pondrían en marcha los camiones y contenedores disponibles, se incorporarían nuevos equipos para el lavado y se instalarían más contenedores, evaluando la frecuencia de recogida en cada punto, lo que se acompañaría de multas, una fiscalización más estricta y ordenanzas territoriales que definan las obligaciones de la población y las empresas.

La segunda etapa incluiría el tratamiento de los desechos sólidos, que “solo podrá implementarse si la primera etapa funciona correctamente”.

En reciente reunión presidida por el primer ministro Manuel Marrero, se conoció que, en medio de la carencia de combustible, se identificaron “122 puntos de transferencia o acopio temporal de desechos en proceso de certificación” para el “almacenaje y recogida con transportación alternativa antes de su traslado al depósito final”. (2026)

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