De nuevo Leyla Leyva con otro fascinante libro
Se trata de Mataremos al hijo publicado por Letras Cubanas.
En Mataremos al hijo, Leyla Leyva se ratifica como una poeta excepcional.
Hace poco tiempo publiqué, en La Esquina de Padura, una reseña sobre un libro de la poeta cubana Leyla Leyva en el que destacaba la excelencia de una voz inusual en el panorama de la poesía cubana.
Ahora voy a referirme al más reciente poemario de esta autora, presentado en el espacio Sábado del libro que organiza el Instituto del Libro y no ha dejado de celebrarse a pesar de las dificultades por las que atraviesa la isla caribeña.
Se trata de Mataremos al hijo en el que Leyla Leyva se ratifica como una poeta excepcional que escribe a partir de su dolor personal y el de su país según ella misma señalara en sus palabras de agradecimiento.
En la nota de contracubierta la también destacada poeta Charo Guerra señala que “bajo el influjo de verdades explosivas, sin el menor descuido, cada razón poética de este libro está marcada por la contundencia y espesura del pensamiento de su autora”.
Su clave para el tránsito se haya en el exergo el primer poema (dulce vida lorine) diálogo lírico abierto a la obra de L. Niedecker: “las flores más que devorar el agua, se volverán agua”, propuesta filosófica que retoma el vaciado de emociones, el retorno al instante primigenio de nuestras vidas en beneficio del estado de armonía que reclama el espíritu en circunstancias extremas.
Por su parte en las palabras de presentación del volumen, pronunciadas durante su presentación en la Calle de Madera de La Habana Vieja, la crítica literaria, investigadora y también poeta Caridad Atencio, señala que “asistimos al testimonio de una aniquilación, de una agonía que en vez de manifestarse engulle al ser, donde se habla de la claudicación, sin hacer saber que estás en la claudicación o sabiéndolo sin comprender”.

Resalta Atencio que hay un sabor trágico, peligroso porque rodea, engulle y reparte una sequedad soportada. La tragedia que penetra con el ritmo de una danza se insinúa, levanta instintos hasta que te posee.
Decía también que uno de los aspectos que más la complace en este poemario es el dominio de la autora sobre su expresión, proceso que se ha intensificado de un libro a otro que ahora más que nunca siendo fiel a un tiempo al desgarramiento adopta versos contenidos, firmes, secos, fuertes y pequeñas ataduras entre verbo y complemento, entre sujeto y verbo… trasmite un acontecimiento cortante, una verdad seca.

La presentación de Mataremos al hijo reunió a una gran cantidad de personas, especialmente, escritores que ya van viendo en Leyla Leyva cualidades excepcionales gracias, en mi opinión, a su desafiante sinceridad que se traduce siempre en alusiones a su autobiografía y su malestar frente al mundo que la rodea.
La edición del libro estuvo a cargo de otro excelente poeta: Leymen Pérez y la dedicatoria es a su recientemente fallecido esposo Rolando Pérez Betancourt “en el perenne sobresalto de su muerte…”
Es una suerte que el libro tenga una edición impresa y otra digital lo que proporcionará un acceso de mayorías a un cuaderno que no debe ser ignorado ni por la crítica ni por el público dada su calidad y originalidad en el universo poético cubano actual. (2026)
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