El año que viene en Cuba

Breves reflexiones sobre el desempeño de la economía durante 2023 y algunas sugerencias para 2024

En 2023 se agudizó el descenso de la producción industrial y agropecuaria, bajo una situación energética cuya inestabilidad afecta a todo el conjunto de la economía y la sociedad.

Foto: Jorge Luis Baños/IPS

Al escribir esta nota aún no había tenido lugar la sesión del 20 al 22 de diciembre del Parlamento cubano, aunque ya se conocía que no se cumplieron las previsiones oficiales de que 2023 sería un año mejor que 2022.

 El año que termina

En 2023 se aprecia  una cierta  recuperación del turismo , presionado  por  la competencia en nuestra área geográfica, quedando por debajo de los tres millones de visitantes esperados y con una baja ocupación hotelera que conspira contra las utilidades del sector, y se produjo  una ligera contención de la inflación. Durante el año tuvieron lugar visitas al exterior de la alta dirección del país en las que se lograron acuerdos en las inversiones, el comercio, el sector bancario y otros.

El éxito de tales acuerdos, obviamente, dependerá de la capacidad de nuestras empresas y entidades gubernamentales de concretar propuestas y proyectos de mutuo interés  sin mucha dilación. Y la votación casi unánime en Naciones Unidas en contra del bloqueo norteamericano testimonia nuevamente el apoyo sostenido de la comunidad internacional ante el asedio permanente al que Cuba está sometida.

Pero otros hechos también están presentes. La meta planificada de crecimiento  para 2023 no será  alcanzada, una vez más. Esta regularidad (la del incumplimiento ) amerita una evaluación de hasta qué punto las metas trazadas año tras año  la forma y supuestos bajo los que  se fijan, son realistas.

De hecho, en la  intervención del ministro de Economía, Alejandro Gil, ante la Comisión Económica del   Parlamento el 18 de diciembre, se planteaba un decrecimiento respecto al 2022. Muy lejos se está de ese deseado cinco a seis por ciento anual que debería crecer la economía cubana, según estimaciones de varios colegas.

Dado los ritmos de crecimiento de los últimos años, incluyendo la disminución de casi un 11 % en 2020 por el impacto de la pandemia, surge la pregunta incómoda de cuantos años más serán necesarios para que la economía se recupere y se aprecie en los hechos una mejora sustancial del nivel y la calidad de vida de la población.

Máxime cuando hoy es palpable un deterioro de la situación social del país, con crecientes manifestaciones de pobreza y desigualdad en territorios y segmentos de la población.

 

El deficit y algunas propuestas

En 2023 se agudizó el descenso de la producción industrial  y agropecuaria, bajo una situación energética  que exhibió una inestabilidad que afecta  a todo el  conjunto de la economía y la sociedad. También hay mayores tensiones en agregados macroeconómicos y en nuestras finanzas externas.

Las distorsiones cambiarias, la inflación y el creciente déficit fiscal lesionan la salud macroeconómica del país.  Las presiones por el endeudamiento externo van de la mano de un  volumen y estructura  de las exportaciones que sigue sin cumplir las expectativas tantas veces proclamadas.

Y la caida de las  importaciones , dada nuestra dependencia estructural de estas,  compromete  la oferta a la población-  incluso  en la canasta básica normada-  y el aumento de la producción doméstica.  Lo ocurrido con la producción de medicamentos y de alimentos, altamente dependientes de insumos importados, son ejemplos a la vista.

Este recuento realista no pretende dibujar un panorama apocalíptico, pero sí señalar la imperiosa necesidad de que anuncios hechos en 2022 para ejecutarse «el año que viene» (o sea, el que ya termina)  se materialicen finalmente en este nuevo año que viene , 2024. Y que nuestra Asamblea Nacional analice propuestas concretas, interpele, cuestione y también proponga. Algunos de aquellos anuncios fueron:

-Lograr la transformación de la empresa estatal  (Nota del autor: se cuenta con propuestas para dicha transformación que se han trabajado desde hace varios meses )

-Avanzar en un  programa de estabilización macroeconómica

-Disminuir el déficit fiscal

-Acelerar la introducción de energías renovables

A estos añado sólo dos, sin pretender agotar el tema

-La transformación del modelo agropecuario

-El fomento de los actores económicos no estatales

Y termino con uno de los propósitos que también se anunciaron en 2022, muy válido para el año que viene:

Aplastar el inmovilismo, las trabas y la espera (2023)

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