Osmanys Sánchez: “Todos hemos sido jíbaros”
Conversación con el director del documental ganador en el XV Festival de Cine Invisible Film Sozialak, en Bilbao, España.
Osmanys Sánchez Arañó, director del documental Jíbaro
Foto: Cortesía del entrevistado
(Palma Soriano, Cuba 1972) obtuvo con Jíbaro el Premio “Cine Invisible” del XV Festival de Cine Invisible Film Sozialak, realizado del 19 al 26 de octubre en Bilbao, España. Su documental, producido por el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos (Icaic) en colaboración de Champola Films, compartió el galardón con Imelda no estás sola, de la salvadoreña Paula Heredia.
Este material nos pone frente a la historia de Yamíl Alessander Tamayo Flores, joven transgénero que vive en la Sierra Maestra, en el oriente de Cuba. Ahí, a pesar de las adversidades y la exclusión que conlleva la visión heteronormativa de parte de la sociedad, el protagonista trata de edificar su masculinidad y su felicidad, o sea su vida.
Yamíl Alessander lo hace en lo profundo de la naturaleza, como todo “jíbaro”, siendo parte de ella, aunque esto conlleve a la realización de difíciles trabajos, los propios de la cotidianidad para el hombre de la montaña.
Sánchez Arañó y su equipo logran que Jíbaro rehúya la anécdota, lo explícito de los conflictos hogareños, y que se concentre en Yamíl y su humanidad. En eso que nos iguala y nos acerca a todos, y no en el personaje que podría ser asumido como el “diferente”, el “otro”.
“No basta con ser profesionales y trabajar con frialdad de oficio, mostrando superioridad de feria. Es preciso una alineación con la realidad que filmas, una empatía sincera con el conflicto que tratas”, asegura Sánchez Arañó.
Con el proyecto de Jíbaro, el realizador había sido uno de los ganadores del concurso de cortometrajes por la igualdad, la no discriminación y los derechos de la comunidad LGBTIQ+, convocado por el Icaic en 2021.
Graduado de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual, en la filial de Holguín de la Universidad de las Artes-ISA, y con perfil en dirección de fotografía, Osmanys Sánchez Arañó dialoga ahora con Altercine sobre el proceso de realización y las búsquedas de Jíbaro.
Las historias nos eligen

EPP: ¿Cómo llegaste a la historia que cuentas?
OSA: Existe un misterio en el que los personajes y el contador de historias se eligen. Esa empatía de almas logra que aunque se cuente de manera muy sencilla, sea honesta y convincente la historia. Conocía a Yamíl cuando aún su cuerpo era habitado por Grethel. Cambió su elección de género pero nuestra amistad se mantuvo intacta.
En el hogar donde yo vivía, le seguimos acogiendo, pues en mi familia nos guiamos por valores universales y no atendemos a esas elecciones personales. Por eso acompañamos a Grethel hasta su final; y a Yamíl en su renacer.
EPP: No siempre el protagonista de una historia como esa accede a compartir su vida frente a cámara. ¿Cómo fue este proceso?
OSA: Yamíl es un ser de inteligencia admirable y gestos humanos sorprendentes; aunque, por diversas razones, sea huraño y desconfiado hacia los otros.
Un día publican una convocatoria donde la Oficina de Atención a la Producción del Icaic financiaba a los proyectos ganadores de un concurso por la igualdad, la no discriminación y los derechos de la comunidad LGBTIQ +. Recuerdo haberlo comentado en casa, luego a mi amigo Alfonso Fontela Soto, quien para suerte nuestra es el realizador de la banda sonora del documental. Nos pareció interesante la idea.
El equipo estuvo claro en que no se abordaría de forma literal la vida de un transgénero, sino la historia personal de alguien que sufre la exclusión y la desigualdad por la no aceptación desde los otros. Y eso puede suceder por elección religiosa, política, cultural, en fin…
Exponer la decadencia espiritual

EPP: La crítica ha subrayado que Jíbaro se distancia de las obras de la Televisión Serrana, aunque comparte espacio físico y sus habitantes. ¿Cuál crees que sea la diferencia de tu cine?
OSA: Mi relación con la TV Serrana es curiosa. Va desde vivir a 200 metros de allí y no haber sido admitido, por caprichos de los decisores de aquel lugar, en ese momento de la Cuba post-covid cuando me resultaba indispensable, como ser humano y artista, hallar un sitio que me abriera las puertas. Existiendo plazas vacantes, creí, ingenuamente, en mi posibilidad a expresarme a través del arte desde un lugar que tan buenas referencias tiene por ser consecuente con los artistas…
Admiro la obra de Televisión Serrana y algunos de sus documentales por su poética y realización; y parte de la historia de TV Serrana va unida a mi historia personal. Además, el equipo de trabajo de Jíbaro procede en su mayoría de allí, son amigos incondicionales.
Existe en mi obra la tendencia a utilizar grandes planos. Voy menos a detalles de las interioridades domésticas. Fui guajiro de monte adentro y sé que las puertas se abren con humildad e ingenuidad. A veces una palangana reparada, una olla vieja y unos boniatos, son la riqueza que se comparte y muestra con sano orgullo.
Elijo no mostrar la precariedad, a no ser que sea determinante para el discurso de la obra. La pobreza material no es deshonra: la lástima ofende al pobre digno. En cambio, apuesto por exponer la decadencia espiritual y las formas de violencia que emergen con fuerza en nuestra sociedad.
No niego que las carencias exacerban estos comportamientos; pero el hombre bueno, lo será hasta en el desierto.
Las complejidades humanas y las maneras de levantarnos

EPP: ¿Crees en el paisaje como un protagonista más, vinculado a la historia de Yamíl?
OSA: El paisaje es hogar y protección para el jíbaro, cobra una dimensión humana y un carácter per se. Ambos se nutren, para que sea pan y hogar del uno, y sitio de crecimiento espiritual del otro.
Jíbaro encuentra su dimensión conceptual y espiritual en que el espectador asuma no solo la soledad del personaje, sino sus propias incertidumbres. Todos hemos sido jíbaros por disímiles circunstancias.
EPP: Jíbaro muestra a Yamíl como un ser humano, no como el “otro”, el extraño; pero rehúye la anécdota, lo explícito en los conflictos hogareños…
OSA: Partimos de un pensamiento martiano: “Todo lo que divide a los hombres, todo lo que los específica, aparta o acorrala, es un pecado contra la humanidad”. Y decidimos, entonces, no abordar sus interioridades domésticas, pues comer y beber es parte de muchas necesidades fisiológicas que generalmente no se filman.
Partiendo del respeto hacia una niña, cuya elección o posicionamiento moral está en el futuro, acordamos la no aparición en imágenes de su hija. Colegiamos lo oportuno, para un documental tan intimista, de no sumar a terceros.
EPP: La voz en off aborda testimonios puntuales del pensamiento de Yamíl, como si no hiciera falta decir nada más…
OSA: Él representa a todo el que tuvo que optar por ser jíbaro, ante cualquier injusticia o maltrato. Sus frases buscan responder a complejidades humanas que nos pueden llevar a ciertos abismos, y las maneras de levantarnos hasta alguna superficie en la que podamos emprender la marcha nuevamente.
EPP: ¿Podrías comentarme de la experiencia con el Festival Film Sozialak y el premio de Jíbaro?
OSA: Me enamora esa definición de Cine Invisible para un Festival que promueve obras sobre problemáticas que son poco tratadas y hasta invisibilizadas en los medios.
Es gratificante que le hayan concedido el premio a Jíbaro; pues ellos fueron muy pacientes con nosotros y las limitaciones objetivas para hacerles llegar una copia de la obra; y han sostenido una cercanía diferenciada que nos hace felices (2023).
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