Inusual tornado en Cuba deja huella semejante a la de un huracán

Las labores de recuperación comenzaron de inmediato en La Habana, entre tensiones lógicas al ser asolados varios municipios por un tornado, fenómeno poco común en la geografía cubana, que provocó daños equivalentes a los de un huracán a pesar de su escala reducida.

En 16 minutos de recorrido, el tornado dañó a más de cuatro mil viviendas, sobre todo de tres municipios.

Foto: Tomada de Cubadebate

Lo que tanto temían cubanos y cubanas desde hacía tiempo, ocurrió finalmente de manera sumaria pero demoledora al cierre de enero. La ciudad más poblada de Cuba, La Habana, que escapó año tras año al castigo directo de los huracanes que se habían ensañado con otros territorios, incluso cercanos, experimentó la conmoción de un tornado en la noche del 27 de enero.

En pocos minutos atravesó cinco municipios, destruyó viviendas, escuelas, hospitales, policlínicos, redes eléctricas y telefónicas, volteó automóviles y dejó pensando al país en lo que costaría un meteoro de mayor magnitud de impactar sobre una ciudad con más de dos millones de habitantes.

El tornado recorrió casi 20 kilómetros, arrastrando techos de zinc, palos y piedras desde que se formó en áreas próximas a la Acería Cubana de Acero, del reparto Casino Deportivo, municipio Cerro, hasta que ya debilitado salió al mar por Alamar, municipio Habana del Este. Los mayores daños los provocó en zonas de los municipios Diez de Octubre, Regla y Guanabacoa, de acuerdo con reportes gubernamentales.

Por la magnitud de los estragos y la fuerza de los vientos -llegaron a 300 kilómetros por hora-, el Director del Instituto de Meteorología, Celso Pazos Alberdi, clasificó el tornado en una de las categorías de mayor intensidad, la EF-4 . Tuvo un ancho de 500-700 metros.

Pérdida de tanques de agua, ventanas y puertas destruidas, techos y paredes derribados total o parcialmente, muros convertidos en escombros, hileras de postes de electricidad y de telefonía caídos sobre calles, casas o automóviles, entre un amasijo de cables truncados, y miles de árboles desguazados, crearon una imagen de desolación en gran parte de La Habana cuando amaneció el lunes 28.

Autos y ómnibus volteados, postes derribados y árboles partidos quedaron como evidencia de la fuerza de los vientos.

Foto: Tomada de Facebook

En el entorno tangible y virtual

Las reacciones se desataron apenas asomó el alba ese lunes. Las visitas de las máximas autoridades del país, de la capital y de la Defensa Civil acompañaron a una fiebre de recuperación que brotó de inmediato en los barrios, después del shock, las lágrimas y el desconcierto inicial ante un fenómeno atmosférico desconocido en La Habana. Brigadas de linieros, de constructores y de trabajadores telefónicos de todas las provincias viajaron a la capital a partir del 28 de enero para sumarse a las fuerzas habaneras, en labores de recuperación que cada día se han extendido desde el amanecer hasta horas de la noche.

El gobierno habilitó locales para evacuar temporalmente a las personas que perdieron las viviendas, reinstalar servicios de salud pública, y retomar las clases de los niños que perdieron sus escuelas. Además, situó 12 oficinas de trámites en los cinco municipios afectados para identificar daños y organizar la venta de tanques de agua con bonificación del 70 por ciento y de materiales de construcción a la mitad del precio, junto con otras alternativas de auxilio. También abrió tiendas para vender estos recursos en los territorios devastados.

Una ola de donaciones llegó hasta las víctimas, provenientes de estudiantes universitarios, artistas, instituciones civiles, empresas cubanas y extranjeras, organismos internacionales, gobiernos de otros países y decenas de miles compatriotas que vieron el tornado de lejos o a través de los medios.

Igual furia se desató en el entorno mediático y virtual. Mientras una parte de la prensa se dedicó de inmediato al reporte de los daños, la publicación de fotos y videos del desastre, las crónicas de bomberos salvando a niños y madres en el Hospital Materno Infantil de Diez de Octubre en plena tormenta, y las acciones y medidas para iniciar pronto la recuperación, los medios de oposición abierta se centraron en la imagen de oscuridad y destrucción, en las voces de dolor de las víctimas del tornado, en cuestionar la intención política o la veracidad de las medidas gubernamentales de auxilio y en reproducir fake news que aparecieron en las redes sociales. Nada hablaron de la fiesta que suscitó en los barrios la llegada masiva de camiones y grúas dedicados a reponer tanques de agua en las viviendas damnificadas.

Fieles a su buen humor, los cubanos asumieron como anécdota simpática la desaparición de la cruz de la cúpula de la Iglesia de Jesús del Monte, símbolo del municipio de Diez de Octubre. “Solo Dios sabe a dónde fue a parar”. También generó sonrisas la interpretación de sectas religiosas que consideraron el tornado como castigo divino por la propuesta de incluir el matrimonio igualitario en la Constitución, un asunto que suscitó ardiente debate social semanas antes del tornado.

En línea con la intensa actividad de comunicación de su mandato, el Presidente Miguel Díaz-Canel visitó los municipios asolados, conversó directamente con la población, realizó reuniones del Consejo de Ministros y acudió el 6 de enero con un grupo de ministros a un programa de televisión de alta audiencia, la Mesa Redonda, para informar sobre la marcha de la recuperación y nuevas medidas concebidas para “levantar obras más hermosas donde el tornado dejó destrozos”.

Desde el primer día, la población se entregó a la limpieza de escombros y a la reconstrucción de viviendas.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Daños y primeras obras

A pesar de los pocos kilómetros recorridos por el fenómeno, los destrozos compiten con los de un huracán. Incluso provocó muertes, una secuela que los cubanos suelen evitar al prepararse previamente para la llegada de un ciclón.

Por derrumbes de techos, el vuelco del ómnibus en que viajaban o el impacto de agentes contundentes, perdieron la vida cuatro personas en un primer momento, y dos más en días posteriores, de las 13 que quedaron en estado grave esa noche. Cerca de 200 recibieron heridas.

Los daños económicos fueron severos por la densidad inmobiliaria propia de la capital, agravados por la baja calidad constructiva de varios de los repartos que recorrió el tornado. El Ministro de la Construcción, René Mesa, informó que 4.812 viviendas quedaron con daños. Las visitas técnicas inmediatas a los territorios para organizar la recuperación identificaron 505 derrumbes totales, 757 parciales, 804 techos perdidos totalmente y 1.453 de manera parcial.

A los perjuicios en viviendas se sumaron afectaciones a 19 instalaciones de Salud Pública (el Hospital Materno de Diez de Octubre, cuatro policlínicos, 10 consultorios médicos, una farmacia y dos hogares de ancianos), 46 escuelas, 21 círculos infantiles, dos combinados deportivos y dos residencias estudiantiles fuertemente dañadas, entre otras edificaciones de industrias, empresas y del gobierno.

Las averías de 39 circuitos primarios de electricidad y 17.320 circuitos secundarios, dos torres de alta tensión, 4.156 transformadores y 24 subestaciones, dejaron sin electricidad durante la semana siguiente a unos 220.000 habaneros, de medio millón que quedaron a oscuras en la noche de la tempestad.

Cerca de 140 brigadas de linieros –un tercio enviadas por las provincias de Pinar del Río, Mayabeque, Artemisa, Matanzas, Ciego de Ávila, Cienfuegos y Villa Clara- pusieron a punto casi la totalidad del servicio de electricidad en las zonas dañadas en dos semanas. Igual estrategia de apoyo entre provincias aplicó la Empresa ETECSA para reponer las más de 8.000 afectaciones registradas en ese servicio.

Más tiempo tomará la recuperación de las viviendas destruidas total o parcialmente. Pero las labores también empezaron ya con el apoyo de empresas de otras provincias, y con la contribución solidaria de vecinos de la capital que participaron sobre todo en la etapa de recogida de escombros en barrios como Regla y Santos Suárez.

El gobierno implementó un programa para distribuir materiales de la construcción con precios reducidos, incluidos más de dos mil tanques de agua y su instalación en los edificios de viviendas que los perdieron.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Como alternativa, el gobierno de la capital optó por adaptar locales públicos como viviendas para las familias cuya morada quedó en peores condiciones.

La Defensa Civil no ha reportado todavía el costo total del tornado en valores. Pero parece equiparable con los de huracanes que azotaron al país sin encimarse sobre las ciudades muy pobladas. El huracán Matthew provocó pérdidas de 2.430 millones de pesos (equivalentes a dólares, según la tasa oficial de cambio) cuando devastó en 2016 en el extremo oriental de Cuba un territorio más extenso pero mucho menos poblado. No me sorprendería, por tanto, si el tornado de 2019 tiene un costo que supera los dos mil millones de dólares.

Un experto de meteorología, el Doctor José Rubiera, aseguró en entrevista que los tornados son fenómenos muy raros en este país y descartó su repetición en breve plazo, tras considerarlo el más fuerte visto en Cuba desde 1940. Después de superados la conmoción y los daños, el tornado quedará registrado en el recuerdo como otro de los sucesos poco habituales con que ha comenzado el 2019 para la nación caribeña. Un meteorito cayó en el Valle de Viñales, occidental provincia de Pinar de Río, el primero de febrero pasado, apenas cinco días después del tornado que puso a prueba una vez más las estrategias cubanas de defensa ante desastres naturales. (2019)

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