Pintura cubana en Albacete
Con el título Selección de maestros y alumnos, el museo de esa municipalidad española acoge una muestra que reúne a más de medio centenar de obras de artistas cubanos procedentes de las colecciones Viñas-Quetglas y que estará abierta hasta el próximo 8 de noviembre.
La pintura cubana refleja una identidad construida a partir de profundas raíces españolas y de una amplia diversidad étnica y cultural.
El coleccionismo extranjero le abre las puertas a las artes plásticas de la isla caribeña al ofrecer un espacio en el Museo Municipal de Albacete, España, a maestros y alumnos que formados en las escuelas de arte de Cuba tienen la posibilidad de expandirse y ser conocidos en otros sitios más allá de la geografía insular.
La concejala de Cultura de Albacete, Elena Serrallé, al inaugurar la muestra, destacó que esta exposición constituye “una magnífica oportunidad para acercarnos a la riqueza artística de Cuba, conocer otras formas de entender y expresar la realidad y descubrir, a través de la pintura, los vínculos históricos y culturales que unen a nuestros pueblos”, subrayando que “el arte tiene la extraordinaria capacidad de acercar culturas, superar distancias y ayudarnos a comprender mejor la diversidad del mundo en el que vivimos”.
Las obras que pertenecen a los coleccionistas José Julián Viñas Picazo y Bernardo Quetglas, tienen un singular valor no sólo por su contribución a la difusión del arte cubano en la península ibérica sino porque la cultura, en particular las artes plásticas, permite descubrir nuevas perspectivas y reconocer una parte de la historia común que comparten Cuba y España.
Para Serrallé, esta propuesta ha sido “una verdadera oportunidad para acercarnos a un país con profundas raíces compartidas y una identidad cultural extraordinariamente rica, en la que confluyen tradiciones, influencias y sensibilidades muy diversas”.
Coleccionismo y mercado del arte
La pintura cubana refleja una identidad construida a partir de profundas raíces españolas y de una amplia diversidad étnica y cultural, circunstancias que han dado lugar a una producción artística de gran riqueza expresiva. De ahí que no es de extrañar el interés de coleccionistas extranjeros por adquirir y mostrar las obras de consagrados maestros y noveles exponentes de las más recientes promociones.
Desde el pasado 8 de octubre y durante un mes, la muestra “Pintura cubana. Selección de maestros y alumnos” estará abierta al público en el Museo Municipal de Albacete para el disfrute de los albaceteños y otros viajeros que pasen por esa localidad española. |
Pero aquí cabría una pregunta interesante y necesaria: ¿Existe un mercado del arte en Cuba? Y claro, también cómo han ido cambiando los lugares en los que el arte cubano encuentra público, legitimación y compradores a lo largo de estos años?
Por supuesto que antes de respondernos estas preguntas habría que analizar algo bastante más amplio: los espacios y mecanismos a través de los cuales el arte cubano ha circulado, se ha mostrado, ha sido legitimado y finalmente ha adquirido un valor.
La muestra expuesta en Albacete, España, me ha servido de pretexto para indagar sobre estas cuestiones claves para entender los procesos complejos en que funciona el mercado del arte, del que el coleccionismo extranjero tiene un peso significativo pues el arte cubano circula por una geografía mucho más amplia que la de su lugar de origen, y con ello también cambia quién participa en la construcción de su valor.
En el caso del arte cubano hablar de dónde se vende una obra obliga antes a preguntarse dónde puede mostrarse, quién decide qué merece ser visto y qué instituciones o actores tienen capacidad para convertir una producción artística en una obra reconocida.
Hay que recordar que en 2026 se aprobó el Decreto 160 que elimina la prohibición de las galerías privadas en Cuba y pudiera ser una herramienta para redibujar las reglas del mercado del arte en la isla.
Sobre algunos de estos asuntos que inciden en la producción artística y la sostenibilidad de la vida de los creadores seguiremos preguntando en próximas entregas de este espacio La Esquina de Padura.

Selección de maestros y alumnos I
Cabe resaltar que antes de que se hiciera realidad esta exposición en Albacete, España, se prepararon dos ediciones de Pintura cubana. Selección de maestros y alumnos, pero en formato de libro. El primer volumen —libro catálogo— publicado por Selvi Ediciones, en inglés y español, reproduce obras de los 18 artistas cubanos contemporáneos participantes en una exposición homónima, exhibida en el Museo Infanta Elena de la ciudad española de Tomelloso. Entre ellos destacan: Yasiel Álvarez, Luis Enrique Camejo, Yudel Francisco Cruz, Gustavo Díaz Soso, Alejandro Gómez Cangas, Vicente Hernández, Alexis Leyva (Kcho), Gerardo Liranza, Alfredo Mendoza, Víctor Manuel Ojeda, Niels Reyes, Javier Rivero, René Francisco Rodríguez, Dagoberto Rodríguez, Yohy Suárez, Omar Tirado, José Omar Torres y Carlos Zorrilla.
En sus más de 350 páginas, en las que confluyen igualmente voces legitimadas por una larga ejecutoría, están también jóvenes que se inician en el riesgoso oficio de la crítica a la producción de sus contemporáneos así como statements. En sus páginas se ofrece un repertorio de piezas pertenecientes a las colecciones de Viñas-Gil, Bernardo Quetglas y las personales de los creadores, que permiten acceder a uno de los posibles panoramas de plástica cubana actual.
En opinión del crítico Nelson Herrera Ysla, “el denominador común del conjunto es sin dudas la pintura, cuyas formalizaciones poseen un registro amplio y diverso, nada sectario ni contradictorio”.
Igualmente, Herrera Ysla expresa: “Los caminos que marcan esta breve selección de obras apuntan a un arte producido en Cuba, por instantes alineado con el contexto y con espacios inaccesibles de la imaginación, el sueño, y una suerte de fantasía emparentada con lo surreal. Observamos una transfiguración de significados que habitan en el interior de cada autor en posesión de mayor libertad creadora”.

Selección de maestros y alumnos II
El segundo volumen -que se presentó en septiembre de 2025 en el Museo Nacional de Bellas Artes– reproduce obras, principalmente pinturas, también pertenecientes a las colecciones Viñas-Gil, Bernardo Quetglas y personales de los artistas escogidos.
La nómina incluyó a Zaida del Río y Rafael Zarza, así como Arturo Montoto, Nelson Villalobos Ferrer (Villalobo), Eduardo Rubén, Esterio Segura, Agustín Bejarano, Alicia de la Campa Pak, Leo de la O, Lisandra Isabel García, Ernesto García Peña, Mario González Rodríguez (Mallo), Héctor Onel Guevara, Carlos Guzmán Hernández, Marlon Infante, Andrés Retamero, Daniel Rodríguez y Adrián Socorro.
El estudio introductorio del libro-catálogo fue elaborado por la curadora y crítica Meira Marrero, acompañado de breves comentarios sobre cada creador a cargo de reconocidos especialistas de las artes plásticas de la isla caribeña. (2026)
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