Un gran poeta se despide

A los 92 años de edad acaba de morir en La Habana Pablo Armando Fernández uno de los más grandes exponentes de la lírica cubana de la segunda mitad del siglo pasado y uno de los escritores cubanos más queridos entre sus compañeros de letras.

Pablo Armando podía hablar de cualquier cosa y hacerlo con una fluidez que parecía la misma que dejó en su palabra escrita.

Foto: Tomada de Uneac

Aun cuando alejado en los últimos años de los escenarios literarios por razones de enfermedad, Pablo Armando Fernández no dejó nunca de ser uno de los escritores más queridos en el panorama de la poesía cubana contemporánea.

Ahora en la madrugada del miércoles tres de noviembre dijo adiós definitivamente como aquellos niños de la novela con que obtuviera el Premio Casa de las Américas en 1968 y que constituye una de las obras narrativas más relevantes de aquella década en la que desarrolló algunas de las obras más importantes de su amplio catálogo creador.

Basta recordar sus libros Golpe de dados, Toda la poesía o Salterio y Lamentaciones, entre otros para constatar que nos encontramos ante un autor de tono delicado y emocional que halló en el conversacionalismo la forma mejor de comunicar todo un mundo de alegorías y metáforas estremecedoras que muy bien se avenían con su condición de conversador insuperable.

Lo que sé

Yo que he hablado en lenguas

Conozco la piedad que mora en las palabras:

Llovizna, asilo, hospital, penumbra.

Conozco la aflicción

que estas palabras ponen en el ánimo.

El fervor de conocer al triste.

Yo que lo sé,

Que he sido pobre, extranjero, sombrío.

Sé también que hay que humillarse

más allá del ruego,

hacia la sangre hasta dejarla limpia,

hasta sentir su transparencia

cuajada en la mirada,

hasta poder mirarle el rostro a la inocencia.

Pablo Armando Fernández

Hablar con Pablo Armando era extasiarse y el disfrute paralizaba a sus auditorios gracias a su enorme carga de vivencias y de acervo cultural impresionantes. Él podía hablar de cualquier cosa y hacerlo con una fluidez que parecía la misma que dejó en su palabra escrita. Dialogar con él era un placer y una lección de sabiduría vital e intelectual.

Nació en un pequeño poblado; Delicias, en la actual provincia de Las Tunas y allí cursó su primera enseñanza, pero muy pronto se trasladó a Estados Unidos donde terminó la enseñanza media y recibió cursos en la Columbia University de Nueva York.

Fue en esa ciudad donde adquirió su profundo conocimiento de la literatura anglosajona de la cual fue un notable traductor, pero a pesar de la influencia que ella ejerció sobre él toda su obra posee una innegable y perceptible cubanía.

Regresó a su país natal en 1959 con el triunfo revolucionario e inmediatamente comenzó su entrega a una causa que nunca dejó de defender y representar en los más disímiles escenarios internacionales.

Así fue subdirector del suplemento Lunes de Revolución, secretario de redacción de la Revista Casa de las Américas, consejero cultural de la Embajada de Cuba en Gran Bretaña, jefe de publicaciones de la Comisión Nacional de Cuba en la UNESCO, miembro del Consejo editorial de la Academia de Ciencias de Cuba, secretario del centro cubano del Pen Club Internacional, director de la revista Unión de la UNEAC y director del Fondo Editorial de la Casa de las Américas.

Durante el llamado quinquenio gris Pablo Armando Fernández fue víctima de incomprensiones y estuvo sin publicar algunos años, pero con la creación del Ministerio de Cultura en 1976 y sin resentimientos volvió a sus libros y responsabilidades con mayor energía que nunca.

Son tantos los reconocimientos que recibió tanto en Cuba como en el extranjero que sería engorroso enumerarlos aquí. Pero obtuvo el Premio Nacional de Literatura y algunos premios de la crítica que realzan la alta valoración que tuvo y tendrá su obra en la tierra que lo vio nacer.

Las redes sociales y los medios de prensa lamentan hoy su lamentable deceso.

En su twitter el ministro de Cultura Alpidio Alonso se refiere al hondo dolor que nos ha causado su muerte y lo define como “uno de nuestros escritores más queridos”.

Con seguridad el nombre de Pablo Armando Fernández se sumará al rico patrimonio de la literatura cubana y los que lo conocimos recordaremos al exquisito ser humano que fue. (2021)

Su dirección email no será publicada. Los campos marcados * son obligatorios.

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.