Cuba y República Dominicana cooperan en liderazgo de género

Un proyecto binacional busca visibilizar el impacto diferenciado de los desastres en hombres y mujeres para disminuir riesgos y hacer más efectiva la respuesta estatal.

El encuentro busca sensibilizar sobre los principios que impulsan la promoción de la igualdad de género en la acción humanitaria.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 2 ago.- Las mujeres engrosan el mayor número de víctimas fatales durante situaciones de desastres, según datos internacionales, al tiempo que las desigualdades socioeconómicas por género suelen agravarse, así como los riesgos para la franja femenina.

Con las diferencias de cada país pero ante el derrotero común de elevar el empoderamiento femenino, participantes de Cuba y República Dominicana realizaron en esta capital, el 30 y 31 de julio, el taller “Liderazgo de género en la acción humanitaria”.

El encuentro convocó a instituciones relacionadas con la gestión de riesgo de desastre en ambos países caribeños y a líderes y lideresas comunitarias, como parte de la agenda del proyecto binacional Aprendiendo de Irma y María.

La iniciativa está coordinada en Cuba por el estatal Centro de Servicios Ambientales de Matanzas, con el apoyo del consorcio de las oenegés internacionales Oxfam y Humanity &Inclusion, y el financiamiento de la Dirección General de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria de la Unión Europea.

Islas vulnerables

Ambas naciones del Caribe insular se encuentran expuestas a distintas amenazas de origen natural, que se acrecientan por el cambio climático.

De ahí la urgencia de una estrategia que considere todas las vulnerabilidades, incluidas aquellas asociadas al género, la edad o capacidades especiales.

Una de tres mujeres es violada, golpeada, forzada a tener relaciones sexuales o abusadas al menos una vez en su vida, según ONU Mujeres. Estas estadísticas tienden a incrementar en situaciones de emergencia cuando también aumenta la violencia doméstica.

Entre las buenas prácticas compartidas y que pudieran replicarse en Cuba, Carmen Veloz, del Ministerio de la Mujer de República Dominicana, brindó su experiencia con un observatorio que cuantifica y clasifica los casos de violencia, que después son publicados en un boletín.

Por la parte cubana, afloró entre las necesidades la de contar con datos desagregados por sexo, cuyo análisis facilite la toma de decisiones.

Cómo realizar un análisis de género en una evaluación de emergencia, incluyendo la evaluación de necesidades prácticas e intereses de hombres y mujeres, fue otra de las herramientas socializadas en el taller.

“Se trata de convocar a todos los actores que de alguna manera convergen en la gestión de riesgo, porque si a alguno de ellos les falta estos conocimientos, su intervención puede resultar en una acción con daño, discriminatoria, que genere otros riesgos o cree nuevas vulnerabilidades”, dijo a la Redacción IPS Cuba Jahnna Jiménez, coordinadora binacional del proyecto.

La experiencia práctica

Para Jiménez, la manera de asegurar que esa mirada diferenciadora esté presente en la gestión de riesgo es institucionalizar el género como política pública en aquellas instituciones que tienen el mayor liderazgo en la respuesta.

Sin embargo, Anierka Fernández, integrante del secretariado nacional de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), la única organización femenina con registro legal, considera que es una cuestión de representación.

“Cuba tiene la fortaleza de tener muchas mujeres en cargos de dirección, varias presidentas de gobierno a nivel municipal y provincial que en situaciones de desastre pasan a ser las vicepresidentas de los consejos de defensa y aportan esa mirada”, explicó.

Las representantes de la FMC también forman parte de los grupos de trabajo que se conforman para dar respuesta ante un desastre o en una situación de emergencia.

“Eso nos permite velar por que se cumpla en la práctica las políticas de género. Desde la etapa de evacuación hasta la atención a los damnificados, se levantan las estadísticas para priorizar a los grupos más vulnerables y atender sus necesidades”, comentó Fernández.

“Sabemos por experiencias pasadas cuanto aporta el liderazgo de las mujeres en caso de emergencia, para tramitar o convocar durante la evacuación, somos protagonistas en ver y evaluar el peligro”, subrayó.

El taller fue también una invitación a que hombres y mujeres pensaran en las creencias individuales e imaginarios que sostienen esas relaciones de poder desiguales, y se reproducen en la gestión de una situación de emergencia. (2019)

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