La huella en Cuba de una mujer suiza vestida de hombre

Un encuentro reivindicó a Enriqueta Favez, quien emigró travestida y se convirtió en la primera mujer en ejercer la medicina en Cuba.

Diferentes creadores, desde el cine, la literatura y el teatro han revindicado la vida de Enriqueta Favez. Los directores Fernando Pérez y Laura Cazador (1ra y 2da persona de derecha a izquierda) estrenarán su película Insumisas en los principales cines de Cuba el próximo mes de marzo.

Foto: IPS_Cuba

La Habana, 15 feb.- “Nuestra obra muestra errores para que no se vuelvan a cometer, evidencia prejuicios que debemos desmontar por una sociedad mejor”, insistió el historiador Julio César González Pagés, durante el encuentro “Un libro para insumisas vestidas de hombres”.

El intercambio, realizado el 13 de febrero en el Pabellón Cuba como parte de la 28 Feria Internacional del Libro, reunió a cineastas, dramaturgos, investigadores y directores de teatro que han abordado la vida de Enriqueta Favez, la primera mujer que ejerció la medicina en Cuba vestida de hombre.

Favez, de origen suizo, fue uno de los contados cirujanos existentes en el país en el siglo XIX y se casó con Juana de León, en lo que representó uno de los escándalos más grandes de la época.

González Pagés, que es el autor del libro Por andar vestida de hombre y una de las referencias bibliográficas más consultadas sobre Favez, compartió en la cita que fue difícil publicarlo en un inicio.

“Cuando lo propuse (2006) se consideró un texto muy polémico para ese tiempo”, recordó.

El sociólogo explicó cómo una de las justificaciones fue que Cuba no estaba preparada todavía para una obra como esa.

“Desde entonces hacia acá Enriqueta ha traído muchas tormentas, su paso tanto en vida como en nuestra obra está lleno de anécdotas y fuerzas naturales”, refirió.

El sociólogo insistió que Favez es una mujer que transgredió normas y prejuicios. “Mi texto y la obra de otros creadores parte de revindicar su espíritu”, apuntó.

Para el también especialista en masculinidades, es esencial que una isla que la expulsó, que la quiso desaparecer de su historia, ahora la acoja con cine, literatura y artes plásticas a 200 años de su arribo al país el 19 de enero de 1819.

De esta forma, adelantó que se emplazará una escultura de Enriqueta en Baracoa, en el oriente cubano, lugar donde permaneciera la mayor parte de su vida en la nación caribeña.

Por su parte, el reconocido cineasta Fernando Pérez, relató cómo la voluntad de Favez de superar estereotipos le inspiró para hacer su filme Insumisas.

El realizador recalcó que Enriqueta representó el espíritu de ir más allá y no ser conformista con las estructuras tradicionales.

“Su vida permite hacer lecturas en contra de la discriminación; Insumisas pretende evocar a una reflexión que sirve para todos los tiempos”, reafirmó.

De esta forma, Pérez insistió en la permanencia de muchos prejuicios aún hoy, siglos después, evidenciados en la polémica desatada por la posible aprobación del matrimonio igualitario en Cuba.

Laura Cazador, la codirectora de Insumisas, que estará en el circuito nacional de cine desde el próximo 7 de marzo, compartió que la experiencia sirvió para acercarse a Enriqueta, cuya historia es prácticamente desconocida en su país natal.

“En Suiza no se conoce sobre Favez. Aprendí sobre ella en Cuba por un amigo que casualmente se llamaba Enrique”, rememoró.

Cazador explicó que la muerte repentina de Enrique, a causa de un crimen homofóbico, la impulsó a pensar en hacer el filme. “Me hizo pensar en la necesidad de concebir una película sobre Favez que revindicara temas todavía prejuiciosos en las sociedades actuales”, confesó al público reunido en la cita.

“Aunque el filme tiene elementos de ficción y una interpretación muy nuestra de esta figura, fuimos conformando poco a poco a Enriqueta”, expresó.

Por su parte, el dramaturgo Gerardo Fulleda León definió a “Escándalo en la Trapa”, como una de las obras teatrales más transgresoras tanto estéticas como conceptualmente, que abordó la vida de Favez.

Desde su primera puesta en escena (2006) con Tony Díaz, entonces director de Mefisto Teatro y sobre el original de José Ramón Brene, la pieza representó un ícono dentro del acontecer del teatro cubano.

“En aquel entonces no se tenía la percepción social de ahora, pero desde ese periodo nos parecía discriminatorio que se marginara por cuestiones de estereotipos”, enfatizó el escritor.

“La obra fue un escándalo en su tiempo, pero la defendimos siempre como cuestión necesaria dentro del arte cubano”, añadió.

El encuentro, al cual asistieron activistas sociales y artistas del país, estuvo auspiciado por el Programa de Equidad de Género con Incidencia Nacional, la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación y el Proyecto Palomas. (2019)

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