Walis Peláez: “La agroecología enseña resiliencia”

Este trabajo integra la serie Cubanas y agroecología, un esfuerzo conjunto de la oenegé humanitaria Oxfam e IPS Cuba, sobre género y transición agroecológica en el país.

“Me siento muy comprometida con aconsejar, capacitar e inspirar a otras mujeres que a su vez están transmitiendo sus conocimientos a otros productores”, dice Walis Peláez.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 3 nov.- El 6 de noviembre de 2020, la productora Walis Peláez comenzó a presidir la cooperativa de Créditos y Servicios Alberto Pis, ubicada en el municipio de Caibarién, en la central provincia de Villa Clara.

Dos días después, el paso de la tormenta tropical ETA devastó gran parte de los cultivos de ese territorio.

Para Peláez, la agroecología fue el camino a la resiliencia en un contexto marcado por el impacto de ese fenómeno meteorológico y la crisis sanitaria de la covid-19.

REDACCIÓN IPS CUBA: ¿Cuándo y cómo comenzó a interesarse por la agroecología?  

WALIS PELÁEZ (WP): Aunque había sido productora en otra cooperativa en ese momento nunca conocí la agroecología. Mi primera experiencia es esta, luego del paso de la tormenta tropical ETA.

Me dieron la tarea de montar dos casas de cultivo y convencer a los campesinos de sembrar vegetales y cultivos de ciclo corto para poder garantizar los vegetales y hortalizas, que tanta falta le hacen al cubano en las comidas del fin de año y que se había llevado la tormenta.

Con personas que nos capaciten, la agroecología es linda… es vida”

En este polo productivo no hay tradición de siembras de este tipo, y al principio fue difícil convencer a los productores que tenían la preocupación de perder las cosechas.

Entonces, un especialista de la delegación de la agricultura comenzó a capacitarme junto a varios productores en este mundo de la agroecología.

Nos dimos cuenta que cuando se aplica materia orgánica la producción es mucho mejor, además de que los químicos están escasos. Con el humus de lombriz que nosotros mismos producimos, es extraño que la producción no se dé.

Para mí ha sido una gran experiencia. He aprendido a producir semillas certificadas y lo más importante, como impulsar la siembra de vegetales y cultivos ciclo corto. El 26 de diciembre del 2020 inauguré la primera casa de cultivo y hasta la fecha cuento con seis.

IPS CUBA: ¿Cómo ha sido su experiencia en el movimiento agroecológico cubano, en especial como mujer dentro de ese proceso?

WP: La agroecología beneficia a las mujeres en todos los sentidos porque aprenden mucho sobre resiliencia. En el caso de mi cooperativa, además, les ha proporcionado trabajo en las casas de cultivos. Tengo dos trabajadoras, de 26 y 42 años, y cada una lleva tres casas.

Me siento muy comprometida con esta nueva experiencia, y con aconsejar, capacitar e inspirar a otras mujeres. Ellas también están transmitiendo sus conocimientos a otros productores. De hecho, ya los campesinos van y les preguntan directamente cuando tienen dudas.

A ellas les gusta mucho visitar las fincas conmigo, y ahí también aprenden e intercambian muchas ideas. Al menos hemos logrado una parte importante, que los campesinos se interesen por la agroecología. Muchos ya se han iniciado en este mundo.

Cuando se abran las nuevas casas de cultivo, otra muchacha se quiere incorporar. Ella no tiene experiencia productiva pero la vamos a capacitar. También pensamos montar cuatro molinos para moler sorgo, yuca, boniato, soja y que la fuerza de trabajo sea femenina. Quiero darles esa posibilidad.

La situación del empleo ahora es mala. La mayor fuente de trabajo que había en Caibarién eran los cayos -la Cayería Norte de Villa Clara constituye uno de los principales polos turísticos del país-, pero con la pandemia hay muchas mujeres desempleadas.

En mi cooperativa somos nueve trabajadoras y solo dos hombres. Sí hay más diferencia entre los productores asociados, de un total de 197 solo hay 15 mujeres.

IPS CUBA: ¿Qué consejos y sugerencias puede brindarles a las personas para que se motiven a iniciar la transición agroecológica en Cuba?

WP: Al principio puede ser difícil, pero con personas que nos capaciten, la agroecología es linda, es vida. Además ayuda a mejorar nuestras condiciones de siembra, a recuperar semillas certificadas y, por supuesto, en la producción de vegetales y cultivos de ciclo corto.

Recursos agroecológicos

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Por ejemplo, las seis casas de cultivo con las que cuento tienen suelos diferentes, y a veces algunas producciones no se daban. Gracias a las capacitaciones ya hemos aprendido cuales producciones se ajustan mejor a las características de cada terreno y también hemos empezado a recuperarlos, porque estaban muy dañados.

Siempre que vamos a preparar los canteros aplicamos la cachaza -fertilizante orgánico-, o el compost. También le echamos humus de lombriz, producido en la propia cooperativa, que fortalece mucho el suelo.

IPS CUBA: ¿Cuáles son los principales obstáculos que identifica para el avance de la agroecología en Cuba?

WP: Siempre se necesita el apoyo de las organizaciones para el suministro de materiales. Por ejemplo, las primeras casas de cultivo tuvimos que hacerlas con tela de mosquitero porque no teníamos mallas. Al principio no contaba con nada, solo la ayuda de mis campesinos, gracias al proyecto Redes Irma ahora dispongo de más recursos.

De todas formas optamos por hacer casas bien rústicas y nos han salido muy bien.

Para construirlas de aluminio debíamos pagar 35.000 pesos convertibles (moneda fuera de circulación desde enero de 2021 y con un valor de 0,87 centavos dólar), y la Empresa Forestal me cobraba 123.000 pesos cubanos (alrededor de 5.000 dólares al cambio oficial) por hacerlas de madera.

Como la cooperativa no podía pagar ese costo y no quería ponerla en una deuda de ese tipo, busqué otras alternativas. Vi que un campesino había utilizado matas de coco que ya no producen como cercas, le pregunté cuanto podían durar y me dijo que de 12 a 15 años.

Entonces, le pedí a mi papa, que es carpintero, que me ayudara a construirlas de esa forma, con los cocoteros y madera de Güin, que me dan los propios campesinos. Así vamos por seis y espero llegar a 10.

También necesitamos fertilizantes y controles biológicos para el control de plagas que es lo que más nos afecta. Nos habían dado algunos insumos pero no eran los que llevaban las plagas que teníamos. En estos días nos van a dar los que necesitamos.

IPS CUBA: ¿Qué ha sido lo más desafiante hasta el momento como presidenta?

WP: He tenido muchos retos porque ser presidenta es una responsabilidad grande, más con la situación que tenemos ahora con la covid-19, que después de la salud lo más importante es la alimentación.

En estos días estaba sacando la cuenta y aquí en Caibarién, mi cooperativa produce 14 de las 30 libras de alimentos que se requieren para el consumo por habitante.

Además, me gusta asumir nuevos proyectos y me gusta el lugar donde estoy. Siempre aprendo mucho de los campesinos y vengo de una familia campesina. (2021)

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