La proyección externa cubana hacia el Caribe

El Caribe es el entorno natural e inmediato de Cuba, al cual pertenece por múltiples y legítimas razones geográficas, históricas y culturales.

Wikimedia Commons

La cuenca del Caribe

III.- Deterioro de relaciones (1979-1983)

La tendencia predominante es el deterioro paulatino de la proyección cubana en el área, derivado de un cambio del clima político regional, asociado esencialmente a las diferentes situaciones que, por aquellas fechas, se produjeron en Jamaica y Surinam, y   que culminaron con los sucesos de Granada, en octubre de 1983. Todos estos hechos afectaron de manera drástica el entorno de las relaciones de Cuba con el Caribe.

La percepción del llamado «peligro cubano» fue muy potenciada por la política del presidente estadounidense Ronald Reagan, quien llevó hasta límites extremos una intensa campaña de manipulación de los nexos de   cooperación de Cuba con el Caribe anglófono y, de manera particular, con Granada, basada esencialmente en la cooperación que en el terreno militar existía con ese país y con Surinam. A partir de esta campaña se montó todo un dispositivo político y diplomático que facilitó llevar adelante sus propósitos de contrarrestar la proyección e influencia cubana en la región caribeña.

La tensión política predominante en la región hizo que Cuba percibiera un alto riesgo para su seguridad. La amenaza militar era una posibilidad nada remota, por lo que entonces el objetivo principal fue contrarrestar la ofensiva estadounidense en la región, mediante el reforzamiento de los vínculos con aquellos países y organizaciones afines a Cuba. Se desarrolló un activo accionar diplomático y se estimularon todas aquellas iniciativas tendentes a lograr un clima de distensión en la región, entre las que se destaca la gira por el Caribe que realizara, en noviembre de 1981, el entonces vicecanciller cubano Ricardo Alarcón de Quesada.

Retroceso en las relaciones (1983-1990)

Los sucesos de Granada de octubre de 1983 se consideran un punto que marca dos épocas políticas en la región.   Esta apreciación es válida para el análisis de las relaciones y la política de Cuba hacia el área caribeña. En el momento fijado por los hechos se produce en la región un rechazo al acercamiento abierto con la Mayor de las Antillas.

Las divisiones internas del Movimiento de la Nueva Joya, que condujeron al asesinato de Maurice Bishop y la posterior invasión estadounidense con el apoyo de Jamaica, Barbados y las naciones del Caribe Oriental, provocaron un efecto múltiple en la situación política del área. Entre otras consecuencias, la balanza política se inclinó a favor de las fuerzas conservadoras y la decisiva obstaculización de la proyección cubana hacia la región. Muchos comenzaron a percibir esa proyección como un factor de inestabilidad en el Caribe. Se inicia así un período de congelamiento de las relaciones de Cuba con la comunidad caribeña, que se extendió hasta los inicios de la década de los noventa.

V.- Recomposición de las relaciones (1990 -1992)

A   partir de 1990 se empiezan a reestablecer algunos contactos. Durante los siete años del llamado período de congelamiento, se mantuvieron vínculos de diferentes niveles de intensidad con   fuerzas políticas y actores no gubernamentales de casi todas las islas caribeñas. También aparece un factor de relevante importancia,   cuando jóvenes caribeños que habían realizado sus estudios superiores en Cuba comenzaron a asumir importantes puestos en los gobiernos de sus países de origen.

A ello habría que añadir que, pese a la todavía fuerte presión estadounidense, en la región empezaban a escucharse críticas a la Iniciativa para la Cuenca del Caribe -provenientes, principalmente, del Caribe anglófono-, así como a la política cada vez más proteccionista implementada por los Estados Unidos, cuyas relaciones con el Caribe estaban matizadas por puntos conflictivos.

En 1992, un hecho marca un punto de inflexión para la reactivación de esas relaciones. A través de una nota verbal, el gobierno de Granada, presidido entonces por Keith Michel, reconoce nuevamente a Cuba y se restablecen las relaciones que se habían roto después de los problemas internos del Movimiento de la Nueva Joya , que conllevaron la caída de la revolución granadina, en 1983.

VI.- Plena reactivación de las relaciones (1992 hasta la actualidad)

A partir de 1992 se abre paso un nuevo período, el más dinámico y productivo,   en las relaciones de Cuba con el Caribe. Esta etapa puede dividirse en dos partes: la primera cubre desde 1992 a junio de 2005 (fecha en que se constituye PETROCARIBE) y la segunda -que vivimos actualmente- puede identificarse como un momento de propuestas de los procesos integracionistas de nuevo tipo en el Caribe.

Agosto de 1995 marca un momento significativo, al incorporase Cuba como Estado fundador de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), organismo en el cual se distingue por su activa participación, en su condición de miembro pleno. En esta primera etapa también se consolidan cada vez más   las relaciones bilaterales, así como el fortalecimiento de los vínculos con la Comunidad del Caribe (Caricom), cuyo momento culminante fue la celebración, por iniciativa del gobierno cubano, de la I Cumbre Cuba-Caricom en La Habana , en diciembre de 2002, con motivo del XXX Aniversario del establecimiento de las relaciones de Barbados, Guyana, Jamaica y Trinidad Tobago con la Mayor de las Antillas.

A la magna cita asistieron todos los jefes de gobierno de los países de la Caricom , hecho bastante inusual. Allí se trazaron objetivos comunes para avanzar en la materialización de las relaciones de la Mayor de las Antillas con el bloque regional caribeño y se determinó la firma de un Acuerdo de Cooperación Comercial y Económica, acuerdo este que, en opinión de algunos especialistas, marcó la mayoría de edad en los vínculos bilaterales de Cuba con los países miembros de la Caricom. Además , se analizó el inicio o la consolidación de la   colaboración en áreas esenciales, como la lucha contra el VIH/sida, la formación de recursos humanos y la protección del medio ambiente.

Entre los elementos más significativos en la maduración de las relaciones de Cuba con la Caricom pueden señalarse las reuniones de los ministros de Relaciones Exteriores, a 18 meses de cada Cumbre; el proceso de la Comisión Conjunta , que se instituyó a partir de 1993; la participación de Cuba en la Maquinaria de Negociación Regional del Caribe (CRNM) y en el Forum del Caribe (CARIFORUM), integrado por los países miembros de la Caricom y República Dominicana.

Como aporte sustantivo de esta primera etapa -caracterizada por la dinámica proyección de la isla hacia el Caribe- surge un elemento novedoso en la cancillería cubana: la estrategia caribeña global. Esta da cuerpo al llamado Plan Integral del Caribe (PIC), diseñado por Cuba en 2002 y puesto en práctica a partir de 2003.   El PIC es un plan que integra todas las acciones cubanas en relación con la región, en busca de contribuir a los objetivos básicos de la política exterior de la isla hacia ese ámbito, sin afectar las particularidades del trabajo que ejecuta cada uno de los organismos representados en el área.

Precisamente, y en cumplimiento de uno de los acuerdos tomados en la ya citada Cumbre de diciembre de 2002, sesionó la primera Reunión Ministerial o Encuentro de Cancilleres, en julio de   2004, en La Habana. En esta reunión se decidió, entre otros aspectos, la celebración de una II Cumbre de Cuba y la Caricom , que sesionó los días 7 y 8 de diciembre de 2005, en Bridgetown, Barbados.

Una muestra del dinamismo de la política cubana hacia el área, o de lo que algunos han denominado «la puesta en marcha de la   gran maquinaria de la diplomacia cubana», puede apreciarse en lo siguiente. Durante la pasada década del noventa y hasta 2003, visitaron Cuba todos los primeros ministros o presidentes del Caribe y sus cancilleres, tanto en visitas oficiales como para asistir a conferencias regionales o internacionales celebradas en la isla. Sin embargo, lo ocurrido en 2004 y 2005 puede calificarse de una verdadera «avalancha». Cada dos meses llegaba un mandatario a la Mayor de las Antillas y sostenía, invariablemente, reuniones con dirigentes cubanos de máximo nivel, entre ellos el presidente Fidel Castro.

También en 2005 sesionó la II Cumbre Cuba- Caricom en Barbados, que concluyó precisamente un 8 de diciembre, como homenaje a tan importante fecha para las relaciones de Cuba con el Caribe. 5 En la Declaración de Bridgetown, firmada por los primeros ministros y presidentes de los países miembros, se reitera la decisión de hacer un próximo encuentro de jefes de gobierno en diciembre de 2008.   Igualmente se afirma: “la convicción compartida de que los esfuerzos de desarrollo internacionales y nacionales tienen que centrarse en las personas y que la preocupación por el desarrollo humano sostenible ocupe el centro de nuestras relaciones y del esfuerzo de cooperación regional… elogiándose de manera particular y diferenciada el papel inestimable de la asistencia técnica brindada por el gobierno de Cuba a los Gobiernos de los estados miembros de la CARICOM , especialmente en la educación, la capacitación, la atención médica, las industrias deportivas y culturales, la que mediante la calidad y el costo de los conocimientos aportados, han permitido a los Estados miembros de Caricom mejorar su capital social a un costo mínimo…”

Como resultado de esta II Cumbre, el ministro cubano de Gobierno, Ricardo Cabrisas   y el Secretario General de la CARICOM,   Edwin Carrington, firmaron   un Acuerdo de Cooperación Cultural entre la República de Cuba y la Comunidad del Caribe. En opinión de los expertos que siguen los temas caribeños, el espíritu de la Declaración de Bridgetown podría influir en la profundización de los ya excelentes lazos existentes entre Cuba y los países del bloque regional.

Además, en la reunión se hizo una valoración crítica de la marcha del ya citado Acuerdo de Cooperación Comercial y Económico firmado en diciembre de 2002. Si bien este acuerdo es muestra del compromiso de ambas partes para crear oportunidades comerciales para la Caricom y Cuba, en un entorno cada vez más competitivo, es un hecho que el citado pacto comercial   no ha funcionado a plenitud. Como bien señalara el Primer Ministro de Barbados Owen Arthur, en el discurso de bienvenida de la reunión de Bridgetown, “depende de nosotros hacer que el Acuerdo funcione y, por tanto, dejar establecido que el comercio puede ser, sin dudas, un instrumento en virtud del cual puedan lograrse importantes mejoras a la condición humana…”.

Haciendo una valoración del contexto específico de la actual situación internacional, no debería obviarse que mediante las nuevas acciones que puedan proponerse por parte de la Mayor de las Antillas, en el seno de la Caricom , la isla podría potenciar sus relaciones con la región, a través de la imbricación de tres importantes componentes de la política externa cubana.

El primero de esos componentes es la recién inaugurada presidencia cubana del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) y sus   esfuerzos declarados para lograr la revitalización de esa fuerza, tarea que, presumiblemente, deberá contar con el apoyo de la región caribeña, dado el fuerte compromiso de loas países del área con el MNOAL. Las naciones caribeñas consideran al movimiento un importante foro para coordinar posiciones en cuestiones de prioridad para el mundo en desarrollo, del cual se sienten parte inequívoca.

El segundo componente de la política externa cubana es, sin dudas, mucho más controversial.   Se trata de las estrechas relaciones de Cuba y Venezuela, la nación latinoamericana de mayor presencia en el área 6.   La Mayor de las Antillas está en condiciones de intentar ayudar a resolver incomprensiones de vieja data, pues no pueden obviarse las percepciones que han caracterizado las relaciones entre los países caribeños anglófonos y la patria de Bolívar, basadas en las conciencias de legados coloniales diferentes y procesos políticos disímiles, además de elementos étnicos y culturales que han generado desconfianza y suspicacia entre ambos actores. 7

En este caso, el reto estriba en que Cuba -basada en sus buenas relaciones, tanto con Venezuela como con el Caribe- trabaje con los países de la región   en aras de minimizar los problemas que aún subsisten, para que estos se afronten adecuadamente y sin olvidar por un momento las sabias   lecciones del pasado. De esta manera, a Estados Unidos se le dificultarían sus peligrosas intenciones de aprovechar las divergencias reales y se le complicarían sus planes de tratar de dividir el Caribe y, de paso, afectar las ejemplares relaciones que Cuba tiene con la región.

Un tercer componente es el referido a los consolidados nexos de Cuba con China, nación que también ha dado prioridad a su acercamiento al   Caribe, aún con limitados avances en este sentido. Dentro de la Caricom hay cierta dicotomía en lo relativo a las percepciones sobre China y Taiwán, pues cuatro países del bloque caribeño (Belice, Haití, San Vicente y las Granadinas y Saint Kitts y Nevis) mantienen relaciones con Taiwán, lo que impide que el grupo regional caribeño en su conjunto establezca una política sobre China. Por consiguiente, una política específica sobre el desarrollo con China del comercio, las inversiones y otras ayudas no puede integrarse como bloque a la agenda de   los Jefes de los Gobiernos caribeños, si bien el gigante asiático mantiene vínculos diversos con la región de varias formas, incluida su condición de miembro en el Caribbean Development Bank (CDB).

Estos tres componentes pueden también catalogarse como fortalezas de la política externa cubana y podrían traducirse en mayores oportunidades para la consolidación de sus relaciones con el Caribe, a tono con el actual contexto internacional en el que Venezuela y China son, por razones diferentes, dos países a considerar.

Su dirección email no será publicada. Los campos marcados * son obligatorios.

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.