¿Cuáles redes impulsan la agroecología en Cuba?

Este trabajo integra la serie Cubanas y agroecología, un esfuerzo conjunto de la oenegé humanitaria Oxfam e IPS Cuba, sobre género y transición agroecológica en el país.

Mercado de la Tierra, un encuentro organizado para la venta y promoción de productos agroecológicos por parte de productores locales que defienden el concepto de Slow Food, en la Finca Vista Hermosa, ubicada en el municipio habanero de Guanabacoa.8 de diciembre de 2019.

Foto: Jorge Luis Baños/IPS

La Habana, 14 sep.- La crisis económica que marcó a Cuba en los años 90 del siglo XX impulsó el modelo agroecológico en la nación caribeña. Desde entonces, y aún con deudas, este se ha fortalecido mediante experiencias articuladas en plataformas o movimientos.

Más de 171.400 fincas hoy aplican prácticas agroecológicas, lo que representa el 75 por ciento de las registradas en el país. Sin embargo, el Movimiento Agroecológico de Campesino a Campesino (MACaC) reportaba apenas 881 fincas completamente ecológicas.

Parte de estos avances son resultado del MACaC, que estableció una red de promotores en todo el territorio nacional. Como en otros países, este se constituye en base a una metodología que transmite de forma directa innovación y conocimientos entre el campesinado.

La Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), organización miembro de la internacional Vía Campesina, funge como coordinadora. A través de sus estructuras de base, el movimiento logró un alcance nacional.

El proceso comenzó de forma experimental en 1997 en la provincia de Villa Clara, en la región central, hasta extenderse a todo el país.

Cuba crece: la agricultura campesina sostenible, una publicación de la oenegé Oxfam, considera que parte del éxito radica en que constituye una herramienta sencilla y atractiva para quienes producen, basada en la experimentación, el intercambio de conocimientos y el diálogo horizontal.

El MACaC llega a más de 171.400 familias campesinas en el país, cuenta con más de 3.000 facilitadores a nivel de las cooperativas y alrededor de 19.000 promotores.

Transformación socio-productiva  

La transformación de los espacios productivos se ha acompañado por experiencias que buscan, además, un cambio social y cultural que favorezca el desarrollo sostenible.

Investigadores identifican a la agroecología como la opción sostenible para El Salvador, una comunidad de montaña de Guantánamo, a través de este video fruto del proyecto Propuestas verdes: jóvenes que apuestan por la agroecología en Cuba.

Este es el caso del Movimiento de Alimentación Sostenible (MAS), constituido en 2019 como grupo de trabajo de la Sociedad Cubana para la Promoción de las Fuentes Renovables de Energía y el Respeto Ambiental (Cubasolar).

Desde este se “promueven la integración de los procesos de producción y consumo de alimentos, considerando los fundamentos de la agroecología y la permacultura, el uso de las fuentes renovables de energía y la elaboración y conservación de alimentos, sobre bases culturales, socioeducativas y de defensa del medioambiente”, según han definido.

MAS conecta con la experiencia de Slow Food Cuba, el capítulo nacional del movimiento global con el mismo nombre, que defiende el acceso de todas las personas a una “alimentación buena, limpia y justa”.

Desde 2004 están presente en la isla caribeña como una red que agrupa a productoras, productores, académicos, científicos, chefs, educadores, entre otros actores con liderazgo en áreas de conocimiento afines a estos temas.

Dos recursos agroecológicos

Varios proyectos han producido audiovisuales sobre técnicas y recursos para fomentar la agroecología. Te compartimos:

-Una síntesis sobre la Guía práctica para autoevaluar la resiliencia de fincas a la sequía, de la que hay más información disponible en el grupo de Facebook del proyecto RedAR (Redes para una agricultura resiliente).

-Un video sobre cómo hacer compost, del proyecto Recicla. Ponte verde. Gestión participativa de residuos en Micro X (2016-2018), realizado en ese barrio habanero por entidades locales junto con Oxfam y el Ayuntamiento de Barcelona.

Entre las que se identifican con estos principios están Finca del Medio, de la central provincia de Sancti Spíritus; mientras en La Habana, se ubican Vista Hermosa, en la comunidad de Guanabacoa; La China, en el municipio La Lisa; y El Rosal, en San Miguel del Padrón.De esta plataforma surge la experiencia de las Fincas Slow, que cultivan y se autoabastecen de alimentos orgánicos, no hay maltrato animal, utilizan técnicas agroecológicas y mantienen un ciclo cerrado de producción.

El MAS también persigue extender las comunidades Slow al incorporar otras iniciativas como el Movimiento de Usuarios del Biogás en Cuba, que agrupa a cientos de fincas que desarrollan acciones de saneamiento ambiental y uso eficiente de la energía.

Otro referente a nivel local es la Red de patios solidarios que impulsa el proyecto Akokán  en el barrio Los Pocitos, en el municipio capitalino de Marianao, junto a la oenegé Centro Félix Varela. Esta fue creada en 2018 para acompañar a personas de la comunidad que se proponen convertir patios y parcelas en espacios agroproductivos.

Su objetivo “es generar bienestar y mejores condiciones medioambientales en la localidad, fomentar el consumo local y empoderar a personas en condiciones de vulnerabilidad”, aseguran sus promotores en el perfil oficial de Facebook.

Aunque varias de estas plataformas y experiencias cuentan con liderazgos femeninos, no se identificó un movimiento de mujeres.

Redes productivas

Otras plataformas han contribuido a asegurar los insumos y la innovación que se necesita para la transición agroecológica.

Este es el caso de la Red de fincas municipales de semillas del Programa de Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar.

A través de esta se asegura una fuente de abastecimiento y distribución local, para lo que se crearon las condiciones de aseguramiento de semilla original y básica, capacitación de los productores e infraestructura mínima para producir, cosechar y beneficiar la semilla.

La Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar en el país abarca más de dos millones de hectáreas de tierra, y unas 500.000 familias aportan a ella mediante la producción de patios y parcelas, informaron en 2020 las autoridades a la prensa local.

Este programa también cuenta con una Red de Centros y Microcentros de Abonos Orgánicos.

Otras experiencias han logrado extender prácticas basadas en la articulación y la gestión horizontal. El Proyecto de Innovación Agropecuaria Local (PIAL) se identifica como “una red de actores a favor de un sistema de innovación agropecuaria local que contribuye a la soberanía alimentaria en Cuba”.

Su herramienta de fitomejoramiento participativo, con el propósito de fortalecer los sistemas locales de semillas en cooperativas y comunidades, ha contribuido a una mayor  agrobiodiversidad y un aumento de la productividad de los pequeños productores en zonas rurales.

Desde el 2000, el programa ha enseñado el mejoramiento participativo de semillas y otras técnicas ecológicas a más de 50.000 personas, así como ha contribuido a fortalecer las plataformas multiactorales de gestión en los municipios. (2021)

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