Municipio habanero fomenta sistemas agroforestales

Un proyecto en el municipio Habana del Este promueve sistemas agroforestales resilientes entre productores de fincas periurbanas, con la mira además en el empoderamiento femenino.

La siembra de postes vivos no solo facilita delimitar los espacios, sino que aporta alimento animal y tributa a la biodiversidad.

Foto: Archivo IPS-Cuba

La Habana, 23 jul.- Reforestar con especies autóctonas, elevar la producción de alimentos, promover prácticas de enfrentamiento al cambio climático y por la igualdad de género, son los objetivos de un proyecto que ya impulsa sistema agroforestales en el municipio periférico Habana del Este.

Titulada Apoyo a la soberanía alimentaria y desarrollo local en el municipio La Habana del Este a través del fomento de sistemas agroforestales resilientes, la iniciativa beneficia de manera directa a 483 productores, de los cuales 100 son mujeres, y nueve fincas. Indirectamente llega a 26 500 personas de los Consejos Populares de Campo Florido y Guanabo.

Con la colaboración de la oenegé española Justicia Alimentaria y financiamiento de la Generalitat Valenciana, la experiencia se propone mejorar la productividad y el desarrollo de los sistemas alimentarios locales, con énfasis en la forestería análoga y el sistema silvopastoril, a partir de la gestión del conocimiento y las tecnologías de diversificación productiva en fincas ganaderas y agroforestales.

La forestería análoga es una herramienta de restauración ecológica que permite crear paisajes ecológicamente estables y productivos, imitando la estructura y procesos de los bosques mediante una metodología sencilla y flexible, mientras que los sistemas silvopastoriles son la combinación de especies forestales o frutales y animales, sin la presencia de cultivos.

Según Giselle Chong, directora del proyecto, la iniciativa trabaja por garantizar el derecho a la alimentación, con la promoción de la Ley de Soberanía Alimentaria y Seguridad Alimentaria y Nutricional, aprobada en 2022, y el desarrollo local resiliente, con un enfoque inclusivo y de sostenibilidad ambiental.

Ejecutada por la oenegé local Asociación Cubana de Producción Animal, la iniciativa impulsar el desarrollo de las fincas que, desde la capacidad creativa de sus agricultores, su empeño y el aprovechamiento de los conocimientos adquiridos en las capacitaciones y los recursos entregados, puedan lograr producciones que satisfagan necesidades propias y aporten a la alimentación del territorio.

Desde la finca La loma, en el poblado Santa Bárbara, se beneficia la comunidad, ya sea mediante la venta de agroproductos o las donaciones a personas en situación de vulnerabilidad social.

Más mujeres empoderadas

De acuerdo con Chong, se enfoca también en facilitar la participación de las mujeres al facilitarles acceso a los recursos y su empoderamiento económico en escenarios productivos de ese territorio habanero, con una población de 146 555 habitantes en 2023, según la estatal Oficina Nacional de Estadística e Información.

Para Mavis Ferrer, una de las cuatro mujeres de una finca forestal de la Unidad Empresarial de Base Guanabo y productora de ganado menor, el proyecto ha sido de mucha ayuda para las mujeres participantes, ya que han ganado en conocimientos a partir a las capacitaciones en temas de forestería, gestión y género, entre otros.

Además, agregó, “con los recursos entregados logramos reparar las naves de los carneros, poner a funcionar los pozos con nuevas bombas y crear condiciones para incorporar ganado caprino, con destino a leche y carne, y contribuir así a la soberanía alimentaria local”.

En la extensa finca, de 126 hectáreas, 40 son de bosques de más de 40 años. Debajo de la sombra de sus árboles, pastan los animales. “Somos forestales y aplicamos el sistema el silvopastoril debajo del bosque. Todo lo que hacemos es ecológico, el pastoreo es con plantas forrajeras, enriquecidas con maíz y sorgo que sembramos”, dijo.

Otra de las beneficiadas es Maritza Gómez, de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Elio Llerena, en la comunidad Santa Bárbara, alejada del centro urbano de Campo Florido.

“Los talleres de género nos han servido para ver las situaciones de desequilibrio que enfrentan las mujeres. En mi caso, ya no pasa, mi esposo y yo trabajamos de conjunto”, dijo.

Su finca, La Loma, que se dedica tradicionalmente a la ganadería vacuna, introdujo ahora el ganado menor y la cunicultura, con insumos adquiridos mediante el proyecto.

También aplican prácticas aprendidas de siembra de cercas vivas con especies que aportan alimento animal, y otras acciones para la protección del suelo, como medidas ante el cambio climático en sistemas agroforestales.

El fomento del ganado menor para la producción de leche y carne es otra de las vertientes del proyecto que ejecutan la Asociación Cubana de Producción Animal, con apoyo de la oenegé Justicia Alimentaria y financiamiento de la Generalitat Valenciana.

Junto al enfoque de igualdad de género, el proyecto está alineado con otros Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el plan maestro en ese sentido con miras a 2030 de la Organización de las Naciones Unidas.

Específicamente, la iniciativa en Habana del Este tributa al objetivo de poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible (ODS 2), garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles (ODS 12) y adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos (ODS 13).

El proyecto tiene una mirada también hacia los servicios que suelen constituir cuellos de botella en el proceso productivo local. En ese sentido, entre los beneficiarios del proyecto se encuentra el área colectiva de la CCS Juan Manuel Márquez.

De acuerdo con Pedro Fernández, su presidente, los recursos aportados permitirán el montaje de un taller para la reparación de implementos agrícolas, no solo de los 135 productores asociados de la CCS, sino también al resto de las cooperativas del municipio.

La condición de capital de La Habana no limita el desarrollo de actividades agrícolas, fundamentalmente la producción de hortalizas para la alimentación de su 1,7 millones habitantes, lo que se estima representa alrededor del 20 % de la demanda de la provincia de estos alimentos.

En este territorio existen 88 CCS y 24 Unidades Básicas de Producción Cooperativas – se diferencian por las formas de propiedad de la tierra-, dedicadas a las hortalizas, frutales, viandas y ganadería.

En el sector, golpeado por limitaciones de insumos y combustibles, algunas de las pocas tierras disponibles permanecen ociosas o deficientemente explotadas, incluso en la capital.

Dentro de las nuevas 176 medidas aprobadas por las autoridades cubanas en junio pasado para la transformación socioeconómica, se incluye acelerar la entrega de tierras en usufructo y liberar la formación de precios, entre otras, en el interés de rescatar un sector que representa apenas el cuatro % del Producto Interno Bruto. (2026)

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