La crisis en Cuba impacta también al medio ambiente
Desafíos persistentes para el goce del derecho a un medio ambiente sano y equilibrado en ocasión de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente.
La playa de Varadero, uno de los paisajes turísticos más hermosos de Cuba. La Constitución de la República de 2019 consagra el derecho de las personas en Cuba al disfrute de un medio ambiente sano.
Foto: Jorge Luis Baños/ IPS Cuba
La Habana, 5 jun.- La crisis multidimensional que vive Cuba en los últimos años, arreciada durante 2026 por la imposibilidad de acceder a la compra de petróleo, impacta a la sociedad toda, incluso en una magnitud que en ocasiones ni se imagina. Ese es el caso de la protección del medio ambiente.
La falta de combustible para la recogida de desechos sólidos ha convertido a las calles y esquinas cubanas en basureros, con un considerable deterioro de la higiene ambiental. La salida, para barrios y algunas entidades, es la quema, con la emisión a la atmósfera de humo y gases, que dañan incluso la salud humana.
Esa es una cara conocida resultante de un mal de fondo: la ausencia de una infraestructura, de un mecanismo de gestión y de una cultura de clasificación en origen, que permita, por un lado, aprovechar recursos valiosos antes de que se conviertan en basura, y disminuir la cantidad de aquello que va al basurero, que por demás es a cielo abierto.
“De qué medio ambiente se habla si aquí la basura nos está comiendo…”, lamentó Irelia Arteaga, residente desde hace 30 años en el municipio de Centro Habana, en la capital cubana, donde las condiciones higiénico sanitarias están fuera de control.
Las alertas ambientales son parte de la vida cotidiana de los habitantes de esta isla caribeña en ocasión de la celebración este 5 de junio del Día Mundial del Medio Ambiente y el llamado de las Naciones Unidas a “responder activamente a las señales urgentes de la Tierra”.

Desafíos ambientales
El ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba, Armando Rodríguez, ha ubicado entre los desafíos medioambientales de Cuba el deterioro de las condiciones higiénicas sanitarias en los asentamientos humanos por inadecuado manejo de los residuos sólidos urbanos y residuales líquidos.
Sin embargo, la falta de combustible que agudiza los problemas de la cotidianidad tiene otras facetas en materia medioambiental.
Según admitió el ministro, “han sido meses difíciles para la implantación de la política ambiental del país, no podemos estar ajenos al contexto, porque hoy es difícil visitar las comunidades, los ecosistemas, y las áreas protegidas para seguir estudiándolos”.
“También sufrimos la carencia de transporte para llegar a los lugares donde investigamos, e incluso existe limitación para los intercambios con expertos internacionales”, lamentó Rodríguez.
Al respecto, consideró que teniendo en cuenta los obstáculos para materializar los planes de manejo, los logros tienen un matiz especial, el sacrificio asociado a estos avances, “pues no estamos trabajando en condiciones normales”.
La policrisis en Cuba tiene otros impactos para la sociedad y la naturaleza: las carencias de combustible para la cocción de los alimentos generan presión sobre determinados recursos del bosque. A su vez, intensifica las amenazas sobre la flora y la fauna silvestre para su comercialización ilegal, principalmente madera, moluscos, peces y aves.

Avances en el camino
Aun en medio de adversas circunstancias, en el país continúan desarrollándose acciones en beneficio del medio ambiente, alguna de estas mediante proyectos con fondos de la cooperación internacional, que enfrentan también dificultades para acceder al combustible para la movilidad.
Otras iniciativas, de carácter local y experimental -entre estos El Batazo, en Centro Habana; La Lisa recicla y el Ratoncito azul, en los municipios de La Lisa y La Habana Vieja, respectivamente-, estudian los residuos, recogen puerta a puerta y proponen modelos de gestión que pueden ser adaptados y escalados para reducir la carga de basura que afea y contamina el entorno.
También se dan casos como los del Casino Deportivo, una zona residencial de la capital cubana donde la comunidad se ha puesto de acuerdo para enfrentar, con esfuerzos propios, la crisis de la basura.
En el caso del Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático, llamado Tarea Vida, se estima que el país ha avanzado en la recuperación de manglares, el uso del agua para enfrentar la sequía, los estudios del estado de los arrecifes coralinos y la reforestación en embalses, cuencas y zonas costeras identificadas.
Además, como parte de las acciones para la protección de playas arenosas, se han removido instalaciones ubicadas en primera línea de playa y se construyen viviendas siguiendo orientaciones para la adaptación al cambio climático, aunque no con la celeridad que demanda esta problemática ambiental.

Lo que Cuba tiene que proteger
No es poco lo que Cuba, por ley, está obligada a proteger en materia medioambiental, según establece la Ley 150 Del Sistema de los Recursos Naturales y el Medio Ambiente, aprobada en 2022 como parte del proceso de actualización legislativa en curso.
El archipiélago cubano forma parte de uno de los 35 puntos calientes de biodiversidad del planeta, que representan regiones de una excepcionalmente elevada concentración de ecosistemas, especies y endemismos.
En Cuba, se conocen aproximadamente 36 729 especies, entre las cuales los grupos más diversos son insectos, plantas y hongos. Alrededor del 40 % de las especies terrestres son endémicas, concentradas sobre todo en moluscos, reptiles y anfibios.
El Sistema de Áreas Protegidas cubre el 16,37 % de la superficie terrestre y alrededor del 30 % de la superficie marina, con 156 áreas aprobadas legalmente por el Consejo de Ministros, resguardando ecosistemas clave como manglares, arrecifes coralinos y bosques de montaña.
Los macizos montañosos, que albergan los mayores centros de endemismo, tienen más de una cuarta parte de su superficie bajo protección efectiva. La superficie terrestre de las zonas montañosas del país es de 16.930 kilómetros cuadrados, con una superficie cubierta de bosques de 10.790 kilómetros cuadrados, lo que representa el 64 %, al cierre de 2024.
Los humedales cubanos abarcan 4.846.828,74 hectáreas, 30 % del territorio nacional: 1.366 .844, 89 hectáreas terrestres (12,44 %) y 397 847,51 hectáreas artificiales (3,62 %). Fuentes oficiales indican que su adecuado manejo propició que mantengan su integridad ecosistémica a pesar de la contaminación, la alteración del régimen híbrido y el impacto del cambio climático. (2026)
Su dirección email no será publicada. Los campos marcados * son obligatorios.
Normas para comentar:
- Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
- Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
- No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
- Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.