Crecen en Cuba iniciativas de reciclaje

Son muy diversas, pero tienen en común prácticas que apuntan a la circularidad y la sostenibilidad ambiental.

Zona Creativa Centro Habana impulsa la transformación de ropa en desuso, como parte de un programa de cooperación internacional que promueve la economía circular.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 21 abr.- Sensibilizados con el medio ambiente, el reciclaje y la economía circular, continúan surgiendo en el universo emprendedor de Cuba iniciativas que apuntan a darle una utilidad a lo que algunos consideran desechos, ya sean vidrios, retazos de tejidos, envases y prendas de vestir.

Algunas de estas experiencias constituyen el modo de vida de quienes las emprenden; otras, son un hobby, a partir de habilidades adquiridas en la infancia. También resultan de deseos de hacer cosas en colectivo.

Desde su pequeña escala constituyen gotas en la necesidad que tiene la sociedad cubana de reciclar, no solo desde el punto de vista económico, sino también desde lo ambiental, para reducir el enorme volumen de desechos que terminan contaminándose, acumulándose y desperdiciándose en las calle, ante el insuficiente sistema de recogida de desechos sólidos.

Que no muera el vidrio

Alejandro Reyes es graduado de la Escuela de Artesanía, se inició en el mundo del vidrio fabricando peceras para sus peces y hoy se dedica a producir artículos decorativos y utilitarios para el hogar.

: El colectivo Mali Bazar convierte telas y prendas en accesorios y juguetes tejidos, integrando prácticas de reciclaje en su propuesta artesanal. (Foto: Archivo IPS Cuba)

“Normalmente, las cristalerías tienen los recortes a un precio más bajo que el vidrio en plancha grande, ahí compro esos fragmento. Cuando voy por las calles y encuentro alguno que me pueda servir, lo recojo y guardo para utilizar luego”, compartió Reyes, quien trabaja con una amiga, que se encarga de las redes sociales y algunos diseños.

Con todos esos pedazos delante, se pone creativo y mediante pegamentos especiales va armando lámparas, cofres, búcaros, porta inciensos y bandejas, entre otras piezas.

“Algunas se hacen en serie, otras se trabajan por encargo, personalizadas, y en ocasiones de inspiración o de escasez de algún tipo de vidrio, hago una pieza única”. Sin tienda física, comercializan los artículos vía online y se promueven mediante las redes sociales.

Según dijo, lleva años haciendo acciones de educación ambiental en la Quinta de los Molinos con animales vivos y por su amor hacia estos trató de llevar su oficio a algo más decorativo, y “así hago también reciclaje, que es una forma de ayudar al medio ambiente”.

En ese vínculo con la naturaleza, ha comenzado a incorporar en algunas de sus piezas hojas secas de árboles cubanos.

Alejandro Reyes reutiliza fragmentos de vidrio para elaborar artículos decorativos y utilitarios, en un emprendimiento que combina creatividad y conciencia ambiental. (Foto: Archivo IPS Cuba)

Desde la amistad

Algunas iniciativas nacen de la amistad. Ese es el caso de Mali Bazar: cinco amigas unieron sus habilidades y entretenimientos y los convirtieron en un emprendimiento.

Según Lidicel Montes de Oca, “desde hace mucho tiempo queríamos hacer algo juntas y decidimos unir lo que hace cada una, con cosas diferentes, de ahí el nombre de bazar”.

Se trata de accesorios “que pueden ser en acero inoxidable, pero también en mostacillas –pequeñas cuentas de diversos materiales-, y en tejido a crochet con una sola aguja: carteras y amigurumis, pequeños juguetes a los que les damos nombres y que “tratamos de mostrar a las personas no como simples muñecos como los peluches, sino como objetos que acompañen”.

“Las muchachas hacen recortes, colocan parches o les hacen ajustes a las prendas para que sean un poco más versátiles. Por ejemplo, las personas traen un pantalón que quizás tiene una manchita o les queda muy largo y los intervienen para que queden estéticos y funcionales”.

Maribel Domínguez, coordinadora del Proyecto de Desarrollo Local Espacio Híbrido.

En una reciente cuenta en Instagram muestran lo que hacen y personalizan tanto en el tamaño como en los colores.

En alguna medida, apuestan por el reciclaje: “Cuando no tenemos el material de relleno, esponja sintética, utilizamos prendas que ya no vamos a usar para rellenar los amigurumis, pero “donde más se aplica el reciclaje es en el forro de los bolsos tejidos, a partir de pedazos de tela que tenemos en la casa, que han tenido vida anteriormente, o que compramos específicamente para ese fin”.

Quién dijo viejo

El proyecto Zona Creativa Centro Habana, parte de un programa sombrilla impulsado por la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS), que abarca también espacios de Matanzas, La Habana del Este y La Habana Vieja, también apuesta por el reciclaje.

En acciones de la iniciativa participan Laila Chaaban, de Capicúa, y Larismary Alpízar, de Dechados, quienes transforman prendas de vestir en desuso en modelos que vuelven a salir de los escaparates de las casas para ser usados, a veces ante la sorpresa de sus dueños, que en algún momento pensaron en desecharlos.

“Las muchachas hacen recortes, colocan parches o les hacen ajustes a las prendas para que sean un poco más versátiles. Por ejemplo, las personas traen un pantalón que quizás tiene una manchita o les queda muy largo y los intervienen para que queden estéticos y funcionales”, explicó en una reciente feria Maribel Domínguez, coordinadora del Proyecto de Desarrollo Local Espacio Híbrido.

Lo que dicen las normas

El Reglamento para el trabajo en consumo y producción sostenibles, economía circular y la reducción paulatina de los plásticos desechables o de un solo uso, de la Ley 150 Del Sistema de los recursos naturales y el medio ambiente indica en su Artículo 7.1 las acciones, iniciativas y prácticas de integración del consumo y producción sostenibles y la economía circular se refleja de acuerdo con los sectores económicos o áreas específicas.

En el caso de la educación y los estilos de vida establece, entre otros aspectos, la integración de los temas relacionados con el consumo y producción sostenibles y la economía circular en los diferentes niveles de la enseñanza y la implementación de proyectos e iniciativas que propicien o propongan cambios hacia estilos de vida más sostenibles. (2026)

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