Coronavirus pone a ciencia cubana ante el reto de superarse

Un plan gubernamental para la Prevención y Control de la covid-19 incluye también medidas para mitigar la expansión de la covid-19 y el aseguramiento hospitalario.

Especialistas del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, en uno de los laboratorios de la institución cubana donde se desarrollan antígenos, proteínas recombinantes de uso terapéutico, péptidos sintéticos, anticuerpos monoclonales, sistemas diagnósticos y otros proyectos en su sede en La Habana.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

LA HABANA, 19 mar 2020 (IPS) – El sistema sanitario y el desarrollo científico de Cuba en ese campo tienen ante sí el desafío y la oportunidad de demostrar su capacidad de respuesta a una pandemia como la del coronavirus que impacta inclusive al mundo altamente desarrollado.

“En mi opinión Cuba tiene, como pocos países en el mundo, una experiencia muy positiva en el enfrentamiento de situaciones epidemiológicas serias y una infraestructura entrenada para ello que estoy segura ayudará al control de la pandemia”, opinó a IPS la médica y científica cubana Valia Rodríguez, residente en Gran Bretaña.

Consideró además que la estructura del sistema de salud cubano dentro de un país socialista permite la toma de decisiones rápidas y conciliadas en función del mejor interés de la población, así como asignar sin dilación los recursos necesarios para ese propósito.

“Esto último es mucho más complejo y demorado en otros países, pero es muy importante para garantizar el éxito”, afirmó.

La historia de la industria biotecnológica de Cuba comenzó en los años 80, con seis científicos que asimilaron en tiempo récord la tecnología para producir interferones —proteínas producidas por células del sistema inmunológico—, usados para tratar enfermedades virales y varios tipos de cáncer.

Esto impulsó el desarrollo tecnológico en mayor escala, empleando, por primera vez, las técnicas de ingeniería genética y la biotecnología moderna en la producción de interferones. Una empresa mixta chino-cubana produce desde 2007 en sus instalaciones de la provincia china de Jilin el interferón alfa 2B recombinante.

Bajo el nombre comercial de Heberón Alfa R, ese producto figura entre una treintena de medicamentos prescritos en ese país para combatir la covid-19, enfermedad causada por el coronavirus.

Este antiviral se ha suministrado en China a personal vulnerable de manera preventiva y también a pacientes bajo tratamiento, explicó Marta Ayala, vicedirectora del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), el viernes 13 en un encuentro con periodistas.

Una mujer camina por una calle del casco histórico de La Habana con una mascarilla protectora para prevenir el contagio del coranovirus.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

En Cuba también se produce y forma de los 22 fármacos incluidos en el protocolo establecido por el sistema de salud pública para enfrentar la epidemia. Un plan gubernamental para la Prevención y Control de la enfermedad incluye también medidas para mitigar la expansión de la covid-19 y el aseguramiento hospitalario.

Eduardo Martínez Díaz, director del Grupo Empresarial BioCubaFarma, afirmó en el intercambio con los periodistas que pese “a las limitaciones económicas y el bloqueo” se gestionan los recursos, materias primas y piezas de repuesto a fin de garantizar la producción de los medicamentos necesarios para enfrentar la pandemia.

Hasta el momento no existe vacuna ni medicamento antiviral específico para prevenir o tratar la covid-19.  Cuba puso sobre el tapete un proyecto de vacuna para desarrollar en coordinación con autoridades sanitarias chinas.

Según explicó Luis Herrera, asesor científico y comercial de BioCubaFarma, sería un fármaco suministrado mediante inmunización nasal como vía de administración para facilitar la respuesta sistémica del organismo y a nivel de mucosa en tratamiento del coronavirus.

A su vez, Gerardo Guillén, director de Investigaciones Biomédicas del CIGB, indicó que la vacuna en la que los científicos cubanos trabajan toma como base las plataformas de inmunización nasal desarrolladas en el CIGB de partículas semejantes a virus.

La comunicación directa con China en función de esta investigación puede arrojar resultados satisfactorios, afirmó.

Herrera dijo a IPS que con las tecnologías disponibles actualmente una vacuna puede ser aprobada por las autoridades regulatorias en una plazo de seis a ocho meses.

El doctor Luis Herrera, asesor del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba, durante un encuentro con periodistas en La Habana, donde se brindó información sobre medicamentos cubanos que se emplean contra la enfermedad de covid-19.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

BioCubaFarma es un grupo empresarial cubano estatal fundado en 2012 para  producir medicamentos, equipos y servicios de alta tecnología destinados al mejoramiento de la salud del pueblo cubano y la generación de bienes y servicios exportables, como resultado del desarrollo científico técnico alcanzado por Cuba.

El surgimiento de esta entidad que integra a unas 38 empresas es considerado la maduración de una industria biotecnológica que emplea a más de 22 000 trabajadores, exporta a más de 50 países y posee 1800 patentes fuera de Cuba.

Su catálogo incluye productos como el  Heberprot-P, para la cura del pie diabético,  la vacuna terapéutica CIMAvax-EFG C que abre una esperanza para la supervivencia de las personas aquejadas de cáncer de pulmón y VA-MENGOC-BC, única vacuna efectiva en el mundo que ataca los meningococos B y C. 

Cuba ante la pandemia

Existe preocupación ciudadana por la situación del país, cuyas dificultades se agravarían si no se logra evitar la expansión epidémica.

“El coronavirus llega a Cuba en un momento de tensión económica, donde resaltan las restricciones en su sector externo.  Las principales fuentes generadoras no logran recuperarse y muestra contracciones, como el turismo y las exportaciones de bienes”, alertó a IPS la economista e investigadora Betsy Anaya.

Muestra del Heberferon Alfa R, medicamento cubano producido por la compañía Heber Biotec y utilizado en el tratamiento del coranovirus, según informaciones suministradas por especialistas del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, en La Habana.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

“Ello tiene un reflejo en el desabastecimiento de bienes esenciales para la reproducción de la vida. Si la pandemia de expande, las consecuencias serán serias, paralizando una economía que no logra el necesario despegue”, agregó la especialista que señaló como factores de riesgo, entre otros, la escasez de agua y productos de aseo.

Entre las medidas adoptadas hasta el momento no figura el cierre de fronteras, aunque se mantiene una estrecha vigilancia epidemiológica en aeropuertos, terminales portuarias y marinas, donde escáner de temperatura de alta tecnología detectan eventuales alteraciones en los viajeros.

Si alguien llega al país con fiebre, dificultades respiratorias, tos y secreción nasal, es aislado durante 14 días, considerado el periodo de incubación máximo de la enfermedad. No obstante, en las redes sociales menudean las críticas por mantener abierto el país a visitantes extranjeros.

En ese contexto, el gobierno cubano autorizó el atraque en territorio isleño del crucero británico MS Braemar, de la línea Fred Olsen, “con un pequeño número de viajeros afectados por el nuevo coronavirus (SARS CoV 2/Covid-19)” y facilitará posteriormente su repatriación en vuelos chárter.

“Son tiempos de solidaridad, de entender la salud como un derecho humano, de reforzar la cooperación internacional para hacer frente a nuestros desafíos comunes, valores que son inherentes a la práctica humanista de la Revolución y de nuestro pueblo”, señaló el lunes 16 el gobierno en un comunicado.

Según informes de medios locales, el crucero navegaba por el Caribe desde finales de febrero con más de 1000  personas a bordo y trae cinco casos confirmados de coronavirus, además de  22 pasajeros y 21 tripulantes, incluido un médico, que están aislados por sufrir síntomas de gripe. 

La covid-19 ya se reporta en 144 países, con 180 159 casos confirmados y 7103 fallecidos, para una letalidad de 3,94 por ciento según datos de la Organización Mundial de la Salud del martes 17. En Cuba, ese mismo día aumentaron a siete las personas infectadas.

“El coronavirus se ha vuelto una pandemia que azota buena parte del mundo. Se propaga muy fácilmente, y aunque se insiste que la probabilidad de muerte es baja, lo cierto es que existe y que su avance pone en tensión los sistemas de salud en el mundo”, puntualizó la economista Anaya, para quien esa es una realidad de la que Cuba no escapa.

E: EG

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