Piden ayuda costureras cubanas de nasobucos solidarios

Cada vez más personas en Cuba hacen y regalan tapabocas de tela a vecinos y grupos vulnerables, pero escasean los materiales para sostener esta iniciativa.

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La pinareña, Mayra Valdés (izq), y la habanera, Alicia Pérez confeccionan nasobucos de forma solidaria. Tanto ellas como otras costureras piden ayuda para disponer de materias primas como telas, hilos y elásticos.

Foto: Compartidas en Facebook por Daima Cardoso y por el Consejo de la Administración del municipio Playa.

La Habana, 22 mar.- Ante la propagación del nuevo coronavirus por el continente americano y el Caribe y el reporte creciente de casos positivos en Cuba, la población cubana demanda al menos un nasobuco por persona.

La sobresaturación de información en las redes, noticias falsas y las estadísticas de otros países invadidos por la pandemia, desatan miedos y preocupación en segmentos de la isla caribeña y muchas personas se enfrascan en seguir los protocolos recomendados por las organizaciones internacionales y locales de salud.

Cada quien quiere tener su tapabocas, pero las buenas intenciones no bastan para que así sea. Por eso proyectos comunitarios, personas, amistades, invitan a donar un pedazo de tela para hacer y distribuir más de estas piezas.

Cuándo y cómo usar un nasobuco de tela

La Organización Mundial de la salud recomienda el uso de mascarillas o nasobucos solo para personas con síntomas o enfermas por la Covid-19 y para quienes cuidan de ellas.

Los medios estatales cubanos sugieren usar nasobucos de tela siempre bajo las siguientes observaciones: cambiar cada dos o tres horas, lavar con detergente o jabón, enjuagar con abundante agua, secar al sol y planchar a elevada temperatura.

 

Iniciativas solidarias

Si al inicio de la entrada de la Covid-19 en Cuba solo existían algunas mujeres cosiendo y regalando mascarillas, hoy el número de personas implicadas en esta solidaria labor ha crecido y piden ayuda para disponer de materias primas como telas, hilos y elásticos.

Ya no son solo vecinas o familias fabricando estas barreras que protegen en alguna medida del virus si se usan adecuadamente. Algunos emprendimientos vinculados al mundo de la moda y oenegés también ponen manos a la obra.

La marca cubana de modas Dador, en La Habana Vieja, se implicó a la confección solidaria de mascarillas y recibió una remesa del exterior para comprar tejidos. Yordy Morejón y Deisy María Rivero, entrevistadas por la Redacción IPS Cuba, pidieron colaboración en redes sociales y han receptado sábanas, pedazos de elástico y nuevas manos para cortar, medir y coser.

En el municipio habanero de Playa, el proyecto comunitario Pétalos de vida tiene a 14 mujeres y tres hombres enfrascados en la elaboración de nasobucos de tela, dijo a la Redacción IPS Cuba Evangelina Pose, una de las costureras. Ya han regalado más de 300 a personas mayores, enfermos, la policlínica 28 de enero y centros de trabajo de la comunidad.

De acuerdo con un post en su perfil oficial, la cooperativa no agropecuaria ATRES, en la occidental provincia de Matanzas, donó nasobucos a trabajadores de un banco, el hospital pediátrico y un hogar de ancianos de esa provincia. Y comunicó que continuará ayudando en ese sentido.

Mientras, en el municipio matancero de Cárdenas, varias mujeres relacionadas con el no gubernamental Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba elaboran mascarillas y aspiran a sumar más integrantes al grupo de costureras solidarias.

Si quiere donar materiales para iniciativas solidarias, llame a los siguientes contactos:

  • Yordy Morejón, La Habana: 76 83 60 61
  • Deisy María Rivero, Camagüey: 32 29 33 27, 53 77 99 07
  • Alicia Pérez, La Habana: 72 02 63 57
  • Evangelina Pose, La Habana: 72 09 01 95
  • Dador: Intagram, @dadorhavana; Facebook, DADOR
  • Mayra Valdés, Pinar del Río: 48 77 92 68
  • Ana María Castillo y Rachel, Matanzas: 58 24 66 67, 53 66 34 67
  • Lili y Haydée, Matanzas: 45 52 17 10, 45 52 29 23

Producción estatal

Si bien el estado cubano procura garantizar la mayor cantidad de mascarillas posible, la producción no responde a la demanda de un país de 11,2 millones de habitantes.

Según datos ofrecidos por el estatal diario Juventud Rebelde, el grupo empresarial de la industria ligera acumula cerca de 200.000 mascarillas en 64 talleres de 10 provincias del país.

Por su parte, talleres como Donaire, en la capital cubana, elaboran nasobucos para entregar a las cadenas turísticas e instituciones afines como el aeropuerto internacional José Martí.

De acuerdo con un reporte de la emisora Radio Reloj, esta unidad, perteneciente a la empresa Servisa, detuvo su habitual fabricación de mantelería, forros, cubrecamas y otros objetos de decoración, y sus siete costureras entregan diariamente 500 mascarillas desde hace más de una semana.

Sin embargo, la oferta resulta insuficiente como lo muestran las continuas publicaciones en redes sociales.

Unas ofrecen el producto por precios entre 0,50 y hasta el equivalente a cinco dólares, otras solicitan con urgencia los contactos para comprar este implemento y se multiplican las publicaciones de personas que, de forma gratuita, realizan y donan los nasobucos. (2020)

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