Eugenio Hernández Espinosa y la literatura popular

El Premio Nacional de Literatura 2020 fue entregado a un dramaturgo cuyos textos reivindican lo popular y lo afrocubano.

La labor de Eugenio Hernández Espinosa ha atravesado las fronteras cubanas y ha llegado a El Caribe y a Latinoamérica, así como a Estados Unidos, Francia y Canadá.

Foto: Tomada de La Jiribilla

Como antes ocurriera con Abelardo Estorino la distinción recayó en un dramaturgo que también ostenta el galardón en el género de Teatro desde el 2005. Eugenio Hernández Espinosa recibió el Premio Nacional de Literatura 2020 de manos de un jurado presidido por el escritor Eduardo Heras León.

Con esta adjudicación la literatura cubana rinde honores a las expresiones de lo afrocubano y lo popular pues Hernández Espinosa es el autor, entre otras, de la inolvidable María Antonia y la también muy exitosa pieza Mi socio Manolo, ambas llevadas al cine y memorables éxitos de público en sus estrenos y reposiciones.

Hernández Espinosa es también guionista de cine y a él se deben los filmes Patakín, Roble de Olor y el todavía no estrenado El Mayor cuyos nexos con lo cubano son definitivamente innegables.

La obra de Hernández Espinosa está impregnada por la mitología yoruba y las expresiones religiosas del pueblo cubano. Este reconocimiento a su quehacer literario y escénico reivindica con justicia el aporte africano a una expresión que mayoritariamente ha estado ajena al Premio Nacional de Literatura. Con esta entrega se reconoce, como antes se hizo con Rogelio Martínez Furé, una zona no desdeñable del patrimonio de las letras cubanas cuyas expresiones populares suelen ser relegadas en pro de otras más favorecidas por las raíces hispánicas.

La obra María Antonia está considerada como una de las piezas teatrales más importantes de la segunda mitad del siglo veinte en Cuba.

La trayectoria de Hernández Espinosa comienza en 1956, siempre con una mirada que evade prejuicios y estereotipos para colocarnos en la mismísima centralidad de lo cubano.

Quizás sea María Antonia la pieza cumbre de un creador que también explora el alma femenina y la marginalidad para hacernos ver todo un abanico de personajes que forman parte de nuestra diversa y compleja identidad.Es precisamente esta obra la que está considerada como una de las piezas teatrales más importantes de la segunda mitad del siglo veinte en Cuba.

El tono filosófico y la participación social son algunas de las características de este autor cuya impronta, más allá de la escritura, queda implícita en su condición de director artístico y general del Teatro Caribeño.

La labor de Eugenio Hernández Espinosa ha atravesado las fronteras cubanas y ha llegado a El Caribe y a Latinoamérica, así como a Estados Unidos, Francia y Canadá.

Quizás este Premio Nacional sea visto con suspicacia por muchos que esperan que se reconozca a narradores, poetas o ensayistas; pero lo cierto es que Cuba necesita también de dramaturgos que reflejen, a la manera de Hernández Espinosa, otras aristas de nuestra identidad.

Merecido pues este Premio para quien a sus 80 años nos muestra una realidad de la que todos los cubanos somos deudores.

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