Iniciativa agropecuaria cubana apuesta por desarrollo  e  inclusión

La Habana, 27 ago.- Algunas veces, los talleres sesionaron en espacios públicos; otras, en casas de campesinos o en pleno campo, para mostrar cerca de la tierra los conceptos impartidos. Esa mezcla de teoría y práctica ha permitido a agricultoras y agricultores captar las esencias de los sistemas silvopastoriles y la forestería análoga (FA). Esa es una de las ideas del proyecto Apoyo a la soberanía alimentaria y desarrollo local en el municipio La Habana del Este a través del fomento de sistemas agroforestales resilientes, que se propone contribuir al desarrollo de sistemas alimentarios locales, mejorando la productividad y la gestión ambiental y forestal ante los efectos del cambio climático. Esta iniciativa también se enfoca en facilitar la participación de las mujeres, a partir de incrementar su acceso a los recursos y su empoderamiento económico en escenarios productivos de ese

Algunas veces, los talleres sesionaron en espacios públicos; otras, en casas de campesinos o en pleno campo, para mostrar cerca de la tierra los conceptos impartidos.

Foto: Cortesía del proyecto

La Habana, 27 ago.- Algunas veces, los talleres sesionaron en espacios públicos; otras, en casas de campesinos o en pleno campo, para mostrar cerca de la tierra los conceptos impartidos. Esa mezcla de teoría y práctica ha permitido a agricultoras y agricultores captar las esencias de los sistemas silvopastoriles y la forestería análoga (FA).

Esa es una de las ideas del proyecto Apoyo a la soberanía alimentaria y desarrollo local en el municipio La Habana del Este a través del fomento de sistemas agroforestales resilientes, que se propone contribuir al desarrollo de sistemas alimentarios locales, mejorando la productividad y la gestión ambiental y forestal ante los efectos del cambio climático.

Esta iniciativa también se enfoca en facilitar la participación de las mujeres, a partir de incrementar su acceso a los recursos y su empoderamiento económico en escenarios productivos de ese territorio de la periferia habanera, con una población de 146 555 habitantes en 2023, según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).

Iniciado en junio de 2024 y con cierre en junio de 2026, el proyecto trabaja por garantizar el derecho a la alimentación, promoviendo la Ley de Soberanía Alimentaria y Seguridad Alimentaria y Nutricional (SSAN) y el desarrollo local resiliente, con un enfoque inclusivo y de sostenibilidad ambiental, según Giselle Chong, su coordinadora.

Enfocada en cooperativas, fincas agroforestales como Atocha, La Daysi, el Ateje, San Anselmo y La Loma, y otras formas de gestión de los Consejos Populares Guanabo y Campo Florido, zonas poco urbanizadas en comparación con otros espacios habaneros y con vocación agropecuaria, la iniciativa es implementada por la Asociación Cubana de Producción Animal, acompañada por la organización no gubernamental española Justicia Alimentaria (JA) como contraparte extranjera y financiada por la Generalitat Valenciana.

Pequeño, pero abarcador

De acuerdo con Chong, son cuatro las salidas del proyecto. La formación de capacidades se realiza de conjunto con el Instituto de Investigaciones Agroforestales, para implementar dos tecnologías: una, la forestería análoga, que implica establecer en un área de las fincas beneficiarias, especies que existieron hace años y se perdieron por causas diversas: eventos meteorológicos, el cambio climático, o la acción indebida del hombre.

La otra, agregó, son los sistemas silvopastoriles que se usaron años atrás y hoy se quieren restablecer como punto de partida para la producción de ganado menor en La Habana.

El segundo resultado es la compra e instalación de recursos para la producción en las fincas, mientras el tercero se relaciona con la gestión territorial de actores y las personas decisoras municipales.

Con ese fin, “se han realizado talleres con acompañamiento por parte de consultorías, con un estudio sobre los mecanismos que favorecen y obstaculizan la implementación de la Ley SSAN y la estrategia de enfrentamiento al cambio climático”, dijo.

Como cuarta salida está la introducción de un sistema de seguimiento, monitoreo y gestión del conocimiento para la comunicación, sensibilización y rendición de cuentas.

Un elemento esencial, agregó Chong, ha sido la transversalización de las temáticas de género en todas las actividades y en talleres de sensibilización, donde hombres y mujeres se han acercado a la necesidad de una mirada inclusiva, que favorezca la participación femenina.

Entre las propuestas del proyecto se encuentra la realización de ferias para el intercambio de experiencia entre productores, principalmente, del municipio, y el acercamiento a la comunidad.

Días de feria

Entre las propuestas del proyecto se encuentra la realización de ferias para el intercambio de experiencia entre productores, principalmente, del municipio, y el acercamiento a la comunidad, explicó la coordinadora del proyecto.

“Para que la población conozca lo que se produce a nivel local es necesario acercar lo más que se pueda las producciones, pues muchas veces todo lo que se produce localmente sale del territorio y no se sabe lo que son capaces de cultivar y cosechar los agricultores”, agregó.

El fin de este mercado de la tierra es acercar a productores y productoras a las acciones que implementa la Ley SSAN en el municipio y conocer desde las voces de responsables de los sistemas alimentarios y consumidores las demandas y necesidades, sostuvo Chong.

A la iniciativa, se convocaron a los actores y autoridades locales y cooperativas, entre estas, la de Créditos y Servicio (CCS) Juan Manuel Márquez.

Este es “un espacio muy importante ya que tiene un impacto social grande, es la oportunidad que tiene el pueblo de recibir a un buen precio y variedad lo que nosotros hoy estamos produciendo en nuestra tierra”, dijo el presidente de la cooperativa, Pedro Fernández.

La feria también sirvió para hacer sinergia con el proyecto Impulsar la transición ecológica en La Habana para garantizar la seguridad alimentaria, la sostenibilidad y las formas de vida y la diversidad de los ecosistemas (Transición agroecológica), que se ejecuta en Guanabacoa, declaró Vivian Leyva, su directora.

Para Marina Echave, de JA, fue “una experiencia muy positiva y enriquecedora, un espacio abierto y diverso donde productores, cooperativas, consumidores, niños, niñas y jóvenes pudieron encontrarse, compartir saberes, dialogar y disfrutar juntos. Estos intercambios fortalecen los vínculos comunitarios y nos acercan a una forma de producción y consumo más consciente, saludable y sostenible”.

Según Echave, este es el primer mercado de la tierra convocado por el proyecto, pero deben realizar otros tres durante la implementación. El próximo se celebrará el 14 de octubre, por el Día Internacional de la Mujer Rural (15 de octubre), con el propósito de visibilizar y reconocer el papel fundamental que tienen las mujeres en la producción de alimentos. (2025)

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