Cubanas afrodescendientes reclaman inclusión en espacios privados

Más de 593. 000 personas en Cuba se dedican a las actividades permitidas para los pequeños negocios privados.

De izquierda a derecha, Afibola Sifunola, Deyni Terry, Silvia-Miriam Pell y Juana Mora, en el espacio de Nosotrxs.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 7 oct.- Discriminación por color de la piel, dificultades en el acceso a puestos de trabajo y pocas oportunidades para crear negocios propios, son barreras que mujeres afrodescendientes aseguran encontrar en sus intentos por insertarse en formas de gestión privada.

Un ejercicio grupal para la Red de Ayuda a las Mujeres (Redamu), organizado por la, abogada y fundadora de la Alianza Unidad Racial (AUR), Deyni Terry, indagó sobre la situación de las emprendedoras afrodescendientes en el mundo del trabajo en la isla caribeña.

En uno de los encuentros para la pesquisa, acogido por el proyecto autónomo Nosotrxs, el 3 de octubre, el cuestionario utilizado por Terry preguntó sobre las posibles causas de la discriminación, los espacios donde son más visibles sus manifestaciones y cuáles son los oficios a los que generalmente acceden las mujeres cubanas no blancas.

Las alrededor de 10 mujeres, en su mayoría negras y mestizas, que acudieron a la entrevista colectiva facilitada por Terry coincidieron en que, ya sea estatal o privado, muchas trabajadoras han sido discriminadas por el color de su piel, aun cuando eran más idóneas que sus competidoras de piel blanca.

¿Existe el rechazo?

“Ya desde que te piden una foto junto al currículo, comienza la discriminación, porque lo que necesitarían saber (los empleadores) es si estás calificada. En los negocios privados abundan las muchachas blancas, jóvenes, de un mismo tipo, y no es casualidad”, consideró Yurema Manfugart, de AUR.

“¿Por qué siempre tenemos que estar limpiando o en la cocina, donde nadie te ve, o sufrir que te estén sexualizando?”, cuestionó la joven, que estudió la especialidad de Turismo.

“Muy cerca de aquí hay un cartel pegado a un poste, que dice: se buscan mujeres jóvenes, de 30 años, tez blanca, y pienso que es la idoneidad lo que cuenta, no la edad ni ser bella”, agregó  Darky Terry, del taller privado de moda Barbara´s Power.

“Cuando quise buscar trabajo en el sector privado, vi que primero debes ser muy joven, y luego, mujer blanca, de un estereotipo específico. Cuando empecé a rentar mi casa, me di cuenta que la renta de casas es un negocio de personas blancas”, comentó Eurídice Martínez, una profesional de 45 años devenida arrendadora.

Diarenys Calderón, trabajadora por cuenta propia e integrante del proyecto Nosotrxs, mencionó como en su comunidad, el reparto Juanelo del municipio periférico de San Miguel del Padrón, ha observado discriminación a personas no blancas en negocios privados como bares.

Remarcó que el rechazo se ha extendido, no solo a la hora de darles empleo, sino también a la hora de tenerlos como clientes, incluso en casos en que los emprendedores son mestizos.

“¿A dónde nos está llevando ese mismo prejuicio racial, esa discriminación, a criminalizarnos y a marginalizarnos entre nosotros?”, cuestionó.

Ese atavismo social relega a las afrodescendientes a oficios como vendedoras ambulantes de alimentos ligeros y artículos del hogar, domésticas, cocineras, hacedoras de trencitas y cuidadoras de baños, entre otras, coincidió el grupo de 10 mujeres que acudió a la convocatoria de Terry.

Causas y azares

Con activistas, artistas, artesanas, arrendadoras, académicas y costureras, entre otras, en la entrevista colectiva realizada por Terry salió a relucir la herencia histórica de las personas traídas de África y esclavizadas durante la colonia española, las brechas en la educación familiar y escolar, y la falta de un debate social sobre el tema.

Afibola Sifunola Umoja, poeta, trabajadora independiente e integrante de Nosotrxs, indicó: “lo que está sucediendo no es nada nuevo, se está reforzando la misoginia y el racismo. En los espacios donde la remuneración es alta se busca la belleza euro centrista…, nosotras, que no somos mujeres blancas, no vamos a estar ahí”.

Según las vivencias de Juana Mora, del proyecto Alianza Manos, cada día la discriminación es más fuerte de lo que pensamos y sentimos.

“Si usted es negro, aunque usted estudie, se haga quien se haga, lo ven como inferior”, consideró.

Lourdes Suárez, locutora, activista y promotora cultural, compartió vivencias sobre cómo se discrimina por color de la piel en el mundo cultural y lamentó que muchas personas, por prejuicios, limiten la participación y coarten las posibilidades de las personas de mostrar sus conocimientos y capacidades.

La profesora Silvia Miriam Pell insistió en que este asunto tiene un carácter clasista, que alguien en el pasado decidió que era así y esto se reproduce, mientras Calderón se refirió a la domesticación de la conciencia y el poder, que es blanco, hombre, heterosexual, y borra la memoria emotiva.

Argelia Felloué, la coordinadora en La Habana de la Red de Mujeres Lesbianas y Bisexuales de Cuba, Oremi, consideró que se trata de un problema cultural, que se ha entronizado en nuestras mentes por un aprendizaje desde la infancia.

Las causas mencionadas por las entrevistadas van desde la educación, la escuela, la familia, autocensura, ignorancia, falta de civismo, respeto y aceptación en la sociedad.

Varias voces coincidieron en la urgencia de abordar el tema en la sociedad, en el sistema de educación pública, en las familias, en tratar esta y otras discriminaciones aprendidas socialmente. (2018)

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