El padre, poco incluido en nuevas normas cubanas pro maternidad

De acuerdo con el último censo de población y viviendas de 2012, apenas 49 por ciento de las y los niños cubanos vivían con ambos progenitores.

Una familia cubana transita por una céntrica calle del barrio de Vedado, en La Habana, en Cuba, en el municipio Plaza de La Revolución, en La Habana, en Cuba, donde solo 49 por ciento de los hijos crece en hogares con los dos padres.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

LA HABANA, 22 feb 2017 (IPS) – Cuba estrena un paquete de normas para la promoción y la protección de la maternidad de las mujeres trabajadoras, que son vistas como positivas pero insuficientes,  por no incluir medidas que estimulen la poca participación masculina en el cuidado  de los hijos.

“Estos cambios legislativos favorecen el ejercicio de una maternidad y paternidad responsables”, dijo a IPS la socióloga Magela Romero, que está por estrenarse como madre. “Aún quedan aspectos por revisar para lograr un texto legal que refleje de inicio a fin la intención de promover una cultura de equidad entre progenitores”, valoró.

Con la histórica baja fecundidad y el acelerado envejecimiento poblacional como marco, las autoridades publicaron el 10 de febrero dos nuevos decretos-leyes y cuatro resoluciones, que modifican la Ley de la Maternidad de la Trabajadora,  segunda  ocasión en que se perfecciona la norma de 2003, ya reformada en 2011.

Romero, que estudia actualmente la figura del padre en la legislación laboral cubana, propuso revisar hasta los “aspectos más sutiles como que en el propio título (de la ley) no figura el padre trabajador y, por tanto, puede ocultar su condición de posible beneficiario”.

Cuba se colocó en 2003 a la vanguardia de América Latina al pasar a garantizar el derecho de los padres trabajadores a una licencia de un año para atender a sus bebés en caso de viudez o abandono materno, y de seis meses para sustituir en el cuidado directo a las madres tras concluir el periodo de lactancia materna exclusiva.

Dos abuelas con sus nietas a las que cuidan mientras sus madres trabajan, en una calle del casco histórico de la Habana Vieja, en Cuba. Los abuelos y abuelas trabajadores son incluidos en los beneficios de las nuevas normas para estimular la maternidad.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

Pero pocos hombres se han acogido a este beneficio, en lo que se analiza como parte de la cultura machista de la sociedad cubana. Las últimas cifras arrojan que solo 125 padres solicitaron, entre 2006 y 2013, la licencia en este  país caribeño de 11,2 millones de habitantes y una tasa de ocupación femenina de 97 por ciento.

Interpretada como respuesta a la poca participación paterna y para proteger un cuidado desplegado sobre todo por las abuelas, las nuevas normas permiten también que abuelos maternos y paternos trabajadores soliciten la licencia para cuidar a recién nacidos.

De acuerdo con el último censo de población y viviendas, realizado en 2012, apenas 49 por ciento de las y los niños cubanos vivían con ambos progenitores, 38 por ciento lo hacía solo con la madre (los casos mayoritarios) o con el padre, mientras 13 por ciento estaba en ese momento a cargo de otro familiar.

Esa situación se inserta en el hecho de que Cuba es el país latinoamericano con menor número de hijos por mujer, 1,72 en 2015, según cifras oficiales, en un país que desde 1978 soporta una tasa de fertilidad por debajo del nivel de reemplazo de una hija por mujer, en una situación que la región, en su conjunto, tendría en 2050.

Romero destacó que las regulaciones aprobadas ahora reconocen situaciones nuevas, surgidas al calor de la actual reforma económica, como las mujeres que tienen más de un empleo y las que engrosan el creciente sector privado, donde constituyen 32 por ciento de las 507.342 personas registradas.

Por ello,  las trabajadoras en el sector privado con dos o más hijos menores de 17 años recibirán una bonificación de 50 por ciento en las cuotas mensuales a pagar al fisco. Y las personas con una licencia para ofrecer servicios de cuidado de niños, enfermos, personas con discapacidad y ancianos, pagarán la mitad de la cuota mensual exigida actualmente.

Un padre sube al caballo a su hijo, tras recogerlo de la escuela en una comunidad rural de la central provincia de Villa Clara, en Cuba. Las normas para estimular la maternidad en el país incluyen poco a los padres, a juicio de los especialistas.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

Además, las mujeres que se reincorporen a su puesto estatal antes del año de licencia de maternidad, preservarán además la cuota mensual de 60 por ciento de su salario. Aquellas con dos empleos recibirán prestaciones por maternidad por cada uno de ellos.

Se reducen y hasta eximen los pagos por guarderías estatales y los almuerzos escolares a las familias con más de dos hijos beneficiados con estos servicios.

Cientos de comentarios en los sitios locales de noticias instaron a las autoridades a tomar más medidas en ese rumbo y las calificaron de positivas, por intentar aliviar la pesada carga económica que constituye un bebé en un país bajo una crisis económica casi crónica desde 1991, y que ahora ha ingresado en una nueva recaída.

Tener un bebé en Cuba “puede ser económicamente un estresante y gran desafío”, compartió Mayra García, una embarazada que espera en cualquier momento la llegada de su primer hijo. Incluso fue difícil para ella y su pareja, que planificaron el embarazo después de tener casa propia, independencia económica y estabilizar sus profesiones.

“Y pocas parejas con nuestra edad logran alcanzar una independencia económica tal”, estimó a IPS esta mujer de 30 años, que trabaja como editora y aspira a tener al menos dos hijos.

La profesional celebró que se les mantenga la prestación por licencia de maternidad a las mujeres que puedan reincorporarse antes. E instó a que se piense en la ampliación y mejora de los servicios públicos de cuidados, que apoyen a las familias a conciliar la vida privada con el empleo.

“Hoy los círculos (guarderías estatales) no dan abasto para las y los niños existentes”, apuntó.

En las guarderías estatales, las cuotas mensuales por cada hijo promedian 40 pesos cubanos (1,6 dólares) y varían según los ingresos del núcleo familiar. Con diferencias por regiones, una guardería privada cuesta unos 100 pesos cubanos (cuatro dólares) y algunas exclusivas en la capital llegan a exigir cantidades muy superiores y en dólares.

La psicólogas y expertas en género Marybexy Calcerrada y Aida Torralbas, que viven en la ciudad de Holguín, a 689 kilómetros al este de La Habana, proponen crear apoyos para casos más específicos y en el ámbito laboral.

“Podría valorarse una cuota de bonos para la compra subsidiada de diversos productos para satisfacer las necesidades básicas de infantes y adolescentes”, apuntó Calcerrada a IPS, antes de exhortar  a “seguir estimulando la participación de los hombres en su rol paterno”.

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