Sociedad civil cubana se alista para VIII Cumbre de las Américas

La cita en Lima, Perú, el 13 y 14 de abril, será la segunda participación de Cuba en ese espacio nacido en 1994.

Cuba participará en la Cumbre de Lima en medio de un contexto regional adverso y un retroceso de las relaciones con Estados Unidos.

La Habana, 25 mar.- Rechazar políticas intervencionista estadounidenses y respetar los principios de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz fueron recomendaciones acordadas por representantes de la sociedad civil cubana con estatus legal de cara a la VIII Cumbre de las Américas.

Foro

Bajo el título Pensando Américas, representantes de 120 organizaciones no gubernamentales se reunieron el 21 de marzo en La Habana para elaborar recomendaciones y propuestas que analizará el foro ciudadano regional en Lima, los días 10 y 11 de abril.

El II Foro nacional dio continuidad al realizado en 2015, que sesionó previo a la VII Cumbre de las Américas celebrada en Panamá, cita donde la isla caribeña participó por primera vez en este tipo de encuentros.

Entre las proposiciones, las y los asistentes exigieron el fin el bloqueo económico, comercial y financiero que Estados Unidos impone a Cuba desde 1962, mostraron solidaridad con la Revolución Bolivariana en Venezuela y deploraron todo intento de agresión económica, política o militar en el hemisferio.

El fin del bloqueo fue uno de los reclamos de la sociedad civil cubana en el Foro Pensando Américas, 2018.

Foto: Tomada de Radio Rebelde

El propio día sesionó en la capital peruana el Diálogo Hemisférico, integrante del proceso preparatorio del cónclave que tendrá como lema central: “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción”.

Allí, Yamila González, vicepresidenta de la Unión Nacional de Juristas de Cuba y vocera de la coalición 15, mostró preocupación “con el concepto y el formato de coaliciones concebido para este foro”, al considerarlo “selectivo, poco transparente y (que) coarta el libre intercambio de ideas y el debate en temas de amplio interés para todos y todas”.

Asimismo alertó que la sociedad civil cubana “no compartirá espacio alguno con elementos y organizaciones mercenarias que son financiadas desde el exterior respondiendo a los intereses de una potencia extranjera con una clara agenda de subversión y violencia contra el pueblo cubano”.

Al respecto, el embajador Juan Antonio Fernández criticó “la composición de la coalición 26, que actúa a nombre de la llamada Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia (Juventud LAC), que tiene entre sus coordinadores a personas y organizaciones de dudosa trayectoria y con una agenda política de provocaciones y subversión”.

El diplomático cubano se refirió a organizaciones ciudadanas que en la isla caribeña carecen de estatus legal y se declaran opositoras al gobierno socialista.

Esos grupos y otros que, sin amparo legal, realizan acciones ciudadanas sin disentir del gobierno, también participarán en la cita de Lima.

Uno de los últimos desacuerdos en ese sentido sucedió el 8 de marzo, cuando el gobierno cubano tildó de “provocación anticubana” la entrega del premio Oswaldo Payá: Libertad y Vida instituido por Juventud LAC, al considerar que se trataba de “interferir en los asuntos internos de Cuba, generar inestabilidad, afectar la imagen del país y las relaciones diplomáticas de Cuba con otros Estados”.

El galardón rinde tributo al líder disidente Oswaldo Payá (1952-2012), pero su entrega en La Habana a un grupo de ex mandatarios de Iberoamérica no fue posible, pues las autoridades impidieron la entrada al país de Andrés Pastrana y Jorge Quiroga Ramírez, expresidentes de Colombia y Bolivia respectivamente y el diputado chileno Jaime Bellolio.

Representación cubana

Para la VIII Cumbre de las Américas se crearon 28 coaliciones temáticas con miembros de los distintos países y representantes de los gobiernos regionales.

La delegación cubana se encuentra agrupada en la coalición 15, “Por un mundo inclusivo y respetuoso”, y la integran 226 representantes de 19 países, confirmó el 20 de marzo en conferencia de prensa Fermín Quiñones, presidente de la Asociación Cubana de Naciones Unidas.

Precisó que, desde el pasado año, las organizaciones de la sociedad civil cubana alistan su participación en el Foro, pues tienen “mucho que mostrar en cuanto a los niveles de participación en las políticas estatales y gubernamentales para enfrentar el flagelo de la corrupción”.

Con anterioridad, académicos recomendaron profundizar en las esencias y consecuencias del cónclave en Panamá para aprovechar el espacio para discutir y consensuar temas de alcance estratégico y trazar una estrategia común en temas de impacto regional.

Contexto regional

Cuba asistirá a la VIII Cumbre de las Américas en una coyuntura muy distinta a la que permitió su participación por primera vez en la cita de Panamá.

Se constata un retroceso de los gobiernos de izquierda en el continente, que entonces amenazaron con boicotear la reunión si Cuba no participa en ese tipo de citas creadas en 1994 al amparo de la Organización de Estados Americanos, de la cual La Habana fue excluida en 1962.

En Estados Unidos, la administración de Donald Trump pone en dudas la posibilidad de un diálogo coherente y respetuoso como el que favoreció en Panamá el histórico estrechón de manos entre los presidentes Raúl Castro y Barack Obama, al calor del proceso para restablecer relaciones diplomáticas entre ambos vecinos.

De hecho, el nuevo enfoque de la política hacia La Habana anunciado en junio de 2017 por la Casa Blanca apunta a echar atrás parte del acercamiento logrado, al retomar elementos de una retórica hostil similar a la mantenida durante la Guerra Fría.

El gobierno cubano reconoce un retroceso significativo de las relaciones bilaterales, agravado desde finales de septiembre debido a los alegados incidentes acústicos reportados por personal diplomático estadounidense en La Habana.

De manera adicional, un grupo de países del hemisferio denominado Grupo de Lima decidió el 13 de febrero reconsiderar la participación del presidente Nicolás Maduro en la VIII Cumbre de las Américas, debido a la situación de inestabilidad política, económica y social que vive Venezuela.

Además de rechazar la decisión, el gobierno cubano alertó que, en una gira regional, el secretario de Estado norteamericano Rex Tillerson declaró la plena vigencia de la Doctrina Monroe (1823), “el más notorio instrumento del intervencionismo imperialista norteamericano en nuestra región”.

Recordó asimismo que tal doctrina era contraria a los propósitos y principios de la Carta de la ONU y a la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada en enero de 2014 por los Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, durante su II Cumbre en La Habana. (2018)

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