Ensayista advierte sobre nuevas formas de racismo

Zurbano es uno de los intelectuales que más insiste sobre el reforzamiento de la discriminación racial en Cuba.

Zurbano califica de tardía la respuesta del Estado ante el resurgimiento del racismo en la Cuba del siglo XXI.

Foto: Jorge Luis Baños

La Habana, 21 jun.- La emergencia de nuevas formas de racismo y discriminación contra personas negras en Cuba en la actual reforma económica puede dinamitar la igualdad social defendida por el proceso revolucionario desde 1959, estima el ensayista Roberto Zurbano.

A su juicio, algunas de las causas de esta situación radican en la “ceguera ideológica” de la política oficial, que ha impuesto “un largo silencio sobre el tema y, finalmente, no asumiendo, explícita o implícitamente, alguna política racial o estrategias, directas o indirectas, con qué enfrentar la supervivencia y renovación del fenómeno”.

Zurbano es uno de los intelectuales que más insiste en foros de la sociedad civil y textos periodísticos y académicos sobre el reforzamiento de la discriminación hacia los afrodescendientes en distintos ámbitos de la vida nacional.

Estas y otras ideas fueron expresadas por el intelectual en el artículo “Racismo vs. socialismo en Cuba: un conflicto fuera de lugar (apuntes sobre/contra el colonialismo interno)”, publicado en la última edición de Meridional, la Revista Chilena de Estudios Latinoamericanos.

“Carecemos de debate social, herramientas adecuadas y política o estrategia raciales con qué destruir aquellas estructuras racistas –presentes en cualquier sistema político-, que no siempre son políticas y económicas, sino también ideológicas y culturales, como las que siguen reproduciéndose en la educación, los medios de difusión masiva y las leyes”, advierte.

Por ello propone que la “hegemonía blanca de larga data y las aguzadas prácticas sociales sean intencionadamente cuestionadas y desmontadas en el discurso político, debatida y reducida sistemáticamente en el propio espacio público, a fin de anular las asimetrías con los sujetos negros y mestizos, en tanto proceso emancipatorio”.

El miembro del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas, con sede en esta capital, llama asimismo la atención sobre lo que denomina “neorracismo cubano”.

Lo conceptualiza como las “nuevas formas de devaluación y exclusión del sujeto negro, sus cuerpos, culturas y espacios que, de modo consciente o inconsciente, se han estado naturalizando y visibilizando en Cuba durante las últimas décadas con sorprendente impunidad”.

Describe que este neorracismo integra gestos, frases, chistes, críticas y comentarios devaluadores de la condición racial (negra) de personas, grupos, proyectos, obras e instituciones, sean cubanos o no.

Para Zurbano, lo contradictorio del fenómeno es que ocurre a lo interno de un proceso revolucionario “que construyó una sociedad socialista con un ideal emancipatorio acompañado por la justicia, la dignidad nacional y la solidaridad humana”.

Señala que si bien el proceso liderado por Fidel Castro destruyó en gran medida la estructura económica y social que causaba la opresión racial, en la nación permanecen prácticamente intactas las profundas estructuras ideológicas y culturales que sostienen la herencia discriminatoria.

Critica, por ejemplo, la fuerte matriz eurocéntrica de la educación cubana, cuyos sistemas curriculares obvian en la mayoría de los casos “la excepcional riqueza de nuestra diversidad, en particular la relativa a los afrodescendientes, su historia y contribuciones sociales”.

Los negros, subraya, “son los grandes ausentes en la educación y los medios de difusión, y cuando los abordan, generalmente los condenan a la distorsión y a los esquemas más reductores”.

El ensayista valora como un elemento positivo la emergencia de una agenda antirracista, propiciada por la aparición de nuevos actores y organizaciones de la sociedad civil; así como espacios digitales que favorecen la divulgación, discusión y actualización permanente sobre el tema y confieren visibilidad y legitimación al activismo.

Aún con sus limitaciones, precisa, estos elementos han reconfigurado la esfera pública con un incipiente, diverso y activo movimiento donde se vierten demandas emancipatorias, crean canales de comunicación y construyen espacios de debate y propuestas ante la demorada respuesta y excesiva verticalidad del Estado.

Las nuevas organizaciones antirracistas cubanas están conscientes de que “urge construir y aplicar un proyecto pedagógico y político cuyos objetivos principales estén enfocados en restaurar la autoestima dañada de la gente negra que vive en precarias condiciones, tiene los peores trabajos y ha estado enajenada por demasiado tiempo, imposibilitada de contar las experiencias racistas sufridas dentro y fuera de sus comunidades”, asevera.

Según Zurbano, la tardía respuesta del Estado ante el resurgimiento del racismo en la Cuba del siglo XXI ha creado “un conflicto fuera de lugar, una incompatibilidad que podría desnaturalizar los presupuestos emancipatorios del proceso social y ser manipulado por sus enemigos políticos”. (2015)

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