Inicia curso escolar 2025-2026 entre expectativas y carencias
Más de 1,5 millones de estudiantes retornaron a las aulas este 1º de septiembre. Si bien el gobierno destaca la apertura generalizada de los centros, persisten serias deficiencias estructurales que condicionan el ambiente educativo.
Más de 1,5 millones de estudiantes retornaron a las aulas este 1º de septiembre. La insuficiente producción de uniformes y la entrega restringida de libros y útiles escolares profundizan la desigualdad y tensionan aún más los hogares ya afectados por la crisis económica.
Foto: Jorge Luis Baños/IPS Cuba
La Habana, 5 sept.- Cada septiembre la continuidad de estudios representa generalmente un regocijo para los estudiantes, las familias y la sociedad cubana. No obstante, en este nuevo curso escolar el entusiasmo de regresar a la escuela choca con aulas que requieren reparaciones urgentes y una infraestructura que no garantiza la calidad de la educación escolar.
“No importa qué nos falta, lo más importante es cuánto nos sobra: nos sobra empeño, preparación, sensibilidad y humanismo”. Así expresó la ministra de Educación Naima Trujillo cuando reconoció que el nuevo período lectivo arrancó en circunstancias particularmente complejas por la difícil situación del país.
Sin embargo, sus palabras enfocadas en el esfuerzo humano, no solapan las grandes carencias de las escuelas y las desmejoradas condiciones del sistema educativo. Es evidente que los problemas operativos demandan soluciones urgentes más allá del discurso.

Cobertura docente
Resultan alarmantes los datos sobre la cobertura docente para el curso 2025-2026. Mientras provincias como Santiago de Cuba y Pinar del Río casi alcanzaron la totalidad de plazas cubiertas con una cifra que supera el 95 %, en otros territorios como La Habana y Sancti Spíritus se mantiene una cobertura que apenas alcanza el 70 %, a razón de una cada tres plazas vacantes.
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Más de 71 300 millones de pesos recibió el sector de la educación en el presupuesto estatal para 2025, sin embargo, hoy no se perciben las mejoras sustantivas en la calidad o condiciones del sistema escolar.
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El déficit docente, particularmente preocupante en la capital, refleja una crisis estructural agravada por la migración interna de profesionales y bajos incentivos en el sector pedagógico. Ante la necesidad de más de 25 000 maestros, el Ministerio de Educación implementa alternativas como contratar a estudiantes universitarios para impartir asignaturas básicas.
Además del déficit docente, en cuanto a útiles escolares como libros, libretas y lápices, la viceministra primera, Cira Piñeiro, informó que se están distribuyendo con normas ajustadas, lo cual indica que no están garantizados y dichos gastos deben correr por la familia.
Otro punto crítico que también representa un problema para los padres es el abastecimiento de uniformes escolares. El Grupo Empresarial de la Industria Ligera solo pudo producir 2,2 millones de uniformes, frente a una demanda que supera los 3 millones.
Como resultado, solo recibieron uniforme quienes comienzan un nuevo ciclo, obligando a los alumnos de continuidad a comprar uniformes a precios elevados en el sector privado. Tales circunstancias llevaron a permitir que los estudiantes puedan asistir a las escuelas en camisas o pullovers blancos y pantalones de salir, rompiendo así con la uniformidad y la estética del estudiantado.
Desamparo constructivo

El estado constructivo de los establecimientos agrava aún más la situación del curso. Según informó Trujillo: apenas unos 300 centros educativos, de los más de 10 000 en toda Cuba, recibieron mantenimiento constructivo en los meses de verano. El resto, reabrió sus puertas bajo las mismas condiciones con que terminó el pasado curso.
Y es que no todos los centros escolares gozan de las excelentes condiciones de la Escuela Primaria “Rafael María Mendive” en el municipio de Centro Habana, o la Institución Educativa Unión Internacional de Estudiantes. Tanto en los periféricos municipios de la capital, como en el resto de las provincias del país, hay centros que no reciben reparación hace mucho tiempo y sus condiciones son críticas.
Por ejemplo, el seminternado Protesta de Baraguá, ubicado en el extremo del municipio de La Lisa, recibió al alumnado este septiembre con el techo seriamente dañado por filtraciones, cercas destruidas, baños sin puertas y con falta de higiene, así como mesas, sillas y pizarras en muy mal estado.
El arranque del curso escolar 2025-2026 en Cuba evidencia nuevamente una dualidad estilística: mientras que el discurso oficial celebra la apertura masiva de aulas y el despliegue pedagógico, la realidad constructiva y la infraestructura docente refleja un sistema desgastado que depende del esfuerzo improvisado sobre todo de las familias.
Este panorama revela una clara contradicción: aunque el Estado declara prioridad al sector educativo mediante una elevada asignación presupuestaria, la ausencia de resultados concretos en infraestructura, recursos y docentes, pone en tela de juicio la eficiencia de este gasto. (2025)
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