Los viajes del cadete espacial
Una película de animación del cubano Mario García-Montes, realizada con la colaboración del fallecido Juan Padrón, se estrenará en el Festival ASIFA-East de Nueva York
La historia de un náufrago interplanetario es el tema del animado cubano “transnacional” que se estrenará en el Festival ASIFA-East de Nueva York
Foto: Cortesía de Mario García-Montes
Juan Padrón y Mario García-Montes (La Habana, 1950) se encuentran en Miami, en 2015. El creador de Elpidio Valdés realiza una visita familiar y el animador y diseñador gráfico radica allí desde finales de 2000, luego de un tiempo en Venezuela.
Es una conversación entre viejos amigos y colegas que trabajaron en proyectos comunes durante 22 años en los Estudios de Animación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), y surge la idea de volver juntos a las andanzas.
“De repente, sin ton ni son, me miró vampiresca y fijamente a los ojos y me dijo: «Mayito, quiero volver a trabajar contigo». No podía creer lo que estaba oyendo”, rememora Mario García-Montes en declaraciones para ENDAC.
“Profesionalmente Juan ha sido hasta el momento el animador más grande que ha dado mi país, al que yo admiraba mucho, y el honor de pedirme que trabajáramos juntos fue y es inmenso”, confiesa el creador que, a su vez, había sido animador principal de algunas de las películas más recordadas y premiadas de Padrón.

De vuelta al ruedo de la animación
Era la oportunidad de volver a la colaboración creativa, como lo hicieron en ¡Viva papi! (1982), corto de Padrón que le hizo ganar a García-Montes su primer premio; en el largometraje Elpidio Valdés contra dólar y cañón (1983); en Quinoscopio, serie creada en 1986 junto al argentino Quino; o en la popular Vampiros en La Habana (1985), entre tantos otros.
“Conociendo a Padrón —añade—, sé que llevaba rumiando esta idea hacía algún tiempo. Por supuesto le dije que sí. Brindamos con un vaso de vino tinto y allí mismo, en el balconcito del apartamento de Ian Padrón en Weston discutimos que íbamos a hacer.”
El resultado, luego del fallecimiento de Padrón en 2020 y varios años de trabajo en los que García-Montes persistió en la concreción del proyecto, es el animado Space Cadet (2025), seleccionado por el Festival ASIFA-East de Nueva York en su edición número 55.
Este material, una producción estadounidense de 15 minutos realizada por Juma Productions —cuyo nombre mezcla las dos primeras letras del de ambos realizadores cubanos—, es parte de lo que el investigador Juan Antonio García Borrero denomina el cuerpo audiovisual de la nación cubana: “una entidad única, en permanente construcción, aglutinante e irradiante, como decía José Lezama Lima en alguno de sus libros”.

Filme transnacional para el cuerpo audiovisual de la nación
La historia de la animación cubana se ha narrado, por lo general, desde lo ocurrido dentro de la isla, especialmente en los Estudios de Animación del Icaic. Sin embargo, un amplio grupo de producciones animadas nacionales se ha realizado en los estudios de la televisión y, recientemente, por realizadores independientes y estudiantes radicados en varias partes del país.
Más allá del territorio insular, también los cubanos han trabajado en el campo de la animación, aunque “esa otra historia permanece sumergida en las sombras y la Historia oficial apenas contempla lo que ha sido registrado de forma institucional”, al decir de García Borrero.
Space Cadet, surgido en colaboración transnacional entre Juan Padrón y Mario García-Montes, su director, integra justamente este cuerpo audiovisual de la nación, un organismo arborescente, multifacético y abierto al mundo, al que nos acercamos en Altercine.
La película fue concebida como una serie de cortos de entre uno y dos minutos cada uno, similar a los Filminutos, aquellos cortos de animación dirigidos por el propio Padrón a partir de 1980; pero girando alrededor de un tema: una versión del conocido “náufrago” que, en vez de a una isla, llega a otro planeta y se encuentra con sus habitantes.
“Creo que la idea del náufrago interplanetario fue la mejor dada las condiciones de ambos. Vivíamos cerca —Padrón en La Habana y yo en Miami—, pero lejos al mismo tiempo y las comunicaciones eran malísimas. Sin pensarlo dos veces ese mismo día nos pusimos a escribir ideas: escribimos más de diez”.
Muchísimo trabajo, pero más ganas de trabajar juntos
Padrón haría los storyboards y los diseños de los personajes. Mientras, su colega sería director, animador, fondista, editor, sonidista y realizaría la mezcla final. Sin dudas, “muchísimo trabajo para una sola persona, pero muchas ganas de trabajar con mi amigo”.
García-Montes rememora: “Al inicio solo nos podíamos comunicar cuando yo viajaba a la Habana o él a Miami, lo que entorpeció el comienzo, pero al fin arrancamos. Lentamente. Ambos teníamos trabajos y compromisos, y al menos yo solo podía dedicarle algunas horas de vez en cuando, después de trabajar ocho horas diarias, algunas noches y/o algunas horas los fines de semana”.
Uno de esos encuentros iba a concretarse en diciembre de 2019. “Me dijo que en pocos días vendría a Miami a visitar a la familia y que lo contactara después de las Navidades y Año Nuevo para sentarnos a trabajar. Pasaron unos pocos días de enero e intenté localizarlo, pero no me respondió. Viendo que no podía comunicarme, llamé a su hijo Ian y fue cuando me enteré de que había tenido que regresar de urgencia a La Habana porque se sentía mal”.
Los dos realizadores nunca más volvieron a estar cara a cara. El director de Más vampiros en La Habana (2003) falleció el 24 de marzo de 2020, en La Habana.
El mejor homenaje era terminar el proyecto
Alrededor de tres años estuvo García-Montes sin retomar Space Cadet. “Hasta que un día decidí que el mejor homenaje era terminar el proyecto”.
Se trazó la meta de terminar 10 cortos, que logró alcanzar en 2025 tras unos siete años de trabajo, “contando múltiples interrupciones y situaciones distintas” que demoraron su finalización.
En los créditos iniciales de los cortos y en el afiche hizo un “auto-homenaje” y también un tributo al brasileño Ziraldo Alves Pinto, creador de la obra y las ilustraciones en las que se basó para realizar la adaptación del libro El pequeño planeta perdido en 1990.
La imagen del cadete espacial tiene el estilo inconfundible de Padrón, quien hizo además el diseño del animal que aparece en el cuento del cumpleaños del cadete y “los dos o tres primeros storyboards”.
Los “marcianitos verdes” son de García-Montes, así como los backgrounds, animaciones, composición, edición, los fondos o escenografías, la iluminación… Teresita López aportó las voces y a Pepín Rivero (con “Pantera”) y la agrupación Cuarto Espacio (con “Soneando”) sumaron la música.
“Creo que esta fue la primera colaboración entre dos cubanos desde las dos orillas separadas por la política, al menos en el mundo de la animación”, añade el director de Fauna cubana (1987), El caballito de los dos nombres (1989), Breve estudio en torno a la soledad (1991), El planeta Lila (1992) y Poco antes de medianoche (1993).
Próximo paso: colocar Space Cadet en el mercado
Dos años antes de terminar los 10 cortos, García-Montes comenzó a tratar de colocarlos en el mercado, una tarea para nada sencilla.
“No tenía los contactos de Padrón ni ningún otro. Comencé a indagar por todos lados, le envié correos a cuanta institución, televisora y persona o entidad me aparecieron en mis búsquedas constantes y nada, por lo que me decidí, una vez terminados los 10 cuentos, presentarlos a un Festival”.
Presentarlos por separado sería difícil por el largo de los cuentos, así que decidió unirlos en un solo corto de 15 minutos para presentarlo en los festivales. “Descarté los festivales donde concursan todos los géneros, menos el de Miami 2026, por ser la ciudad donde resido y reside la mayor parte de mi familia y mis amigos, donde vivo, trabajo y sufro. Sin embargo, el Comité de Selección no lo aprobó”.
Hacía treinta años, desde La noche de las estrellas (1996), producción venezolana, que García-Montes no trabajaba en una película. “A partir de ahí todo lo que he hecho en animación han sido comerciales, animaciones cortas para documentales, logos, diseños de carteles para cine… Mi inseguridad acerca de este corto era grande por el tiempo que llevaba fuera del juego y por la manera tan escabrosa en que esas animaciones fueron hechas”.

A las puertas del neoyorkino Festival ASIFA-EAST
Que el Comité de Selección del Festival de Cine de Miami no aprobara Space Cadet vino a reforzar estos sentimientos. ¿Estaría acaso fuera de juego y su trabajo alejado de nuevas corrientes y maneras de la animación?
Pero la película fue aprobada por el Comité de Selección del Festival ASIFA-EAST, especializado en animación y uno de los más longevos de su tipo. La cita anual es considerada una plataforma única para la exhibición de animación independiente y comercial más innovadora.
El próximo 22 de mayo, unos 150 proyectos optarán por varios lauros en las diferentes categorías del evento, entre ellos el Premio Peggy, su principal estatuilla.
“Mis colegas lo han aprobado, mis colegas lo van a juzgar y el público que gusta del cine de animación lo va a disfrutar. ¡No puedo estar más contento!”, sostiene el director de Space Cadet.
La película va dedicada a sus compañeros de los Estudios de Animación del Icaic entre 1972 y 1995 (hoy Animados Icaic); y en especial a Juan Padrón, sin quien, asegura, nunca se habría realizado. “Ya me siento ganador”, añade (2026).
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