Pequeño barrio de La Habana gestiona sus residuos sólidos urbanos

Se estima que en la capital cubana se producen diariamente unos 35 000 metros cúbicos de residuos sólidos. Hoy se recicla apenas 10 % y la basura se acumula en los barrios por días.

Un operario de El Batazo realiza su labor diaria de recogida puerta a puerta con los insumos para la desagregación de desechos aportados como parte del proyecto.

Foto: Archivo IPS Cuba.

La Habana, 10 jun.- “Si hacemos uso de los residuos sólidos, podemos evitarnos cosas que afectan el medio donde vivimos y problemas de salud”, comentó Margarita Cardoso, residente en Los Sitios. “El proyecto nos mantiene las cuadras limpias: ellos pasan y recogen mañana, tarde y noche. Y quien va a mi casa, no puede tirar nada a la calle”, dijo otra vecina.

Esa satisfacción les produce el Proyecto de Desarrollo Local (PDL) El Batazo, una experiencia piloto para el manejo de los residuos sólidos urbanos (RSU), en el Consejo Popular Los Sitios, en Centro Habana, el municipio más densamente poblado de Cuba.

La acumulación de desechos en las ciudades cubanas se ha convertido en un serio problema sanitario y urbanístico, ante la falta de medios, combustible y una gestión sólida y coherente para su tratamiento, lo cual se agrava en la actual policrisis del país.

Revisa además esta infografía sobre Siete problemas alrededor de los desechos en Cuba.

 

El proyecto

Las ocho manzanas donde opera El Batazo se mantienen limpias. Los residuos urbanos se clasifican en los hogares: los orgánicos y los que se pueden reciclar, y se recogen puerta a puerta. Los primeros, se usan en alimentación animal, los otros, como aluminio y vidrio, se venden a la estatal Empresa de Recuperación de Materias Primas.

Allí, se realizó un estudio sobre generación y composición de RSU para proponer un plan de manejo que pueda ser aplicado en contextos urbanos y formular políticas públicas.

Según Odalys Goicochea, directora de Medio Ambiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, se escogió el Consejo Popular Los Sitios por la alta densidad poblacional, con alta actividad comercial, marcado deterioro del patrimonio construido, la existencia de varios proyectos y fuentes financieras y de un estudio previo desarrollado en 2004 por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón.

El estudio de generación arrojó luces sobre los RSU que se producen en las viviendas y en las entidades (bodega, puntos de venta, cafeterías y una escuela).

Realizado durante una semana, el muestreo arrojó que las viviendas generaron 175 metros cúbicos de residuos, principalmente materia orgánica (63 %), metal (8 %), plástico (7 %), cartón (5 %), sanitarios y vidrios (4 %).

Las entidades de comercio generaron los mayores valores de RSU, especialmente en materia orgánica (90 kilogramos) y cartón (36 kg) y las de servicios aportaron principalmente residuos orgánicos (13,2 kg) y cartón (6 kg).

El estudio concluyó que la mayor cantidad de RSU corresponde a la materia orgánica, tanto en las viviendas como en las entidades, con más de  63 % y 60 %, respectivamente; seguida de metal y plástico en los hogares; y cartón, plástico y metal en las entidades.

Al respecto, recomendó el uso tecnologías para tratar la materia orgánica, así como vías de valorización de cartón, plásticos y metal, a tono con los principios de economía circular incluidos en la Estrategia de Transición hacia una economía circular en Cuba.

Las basuras se acumulan por días y hasta semanas en los barrios de la capital cubana, creando grandes vertederos que muchas veces se contaminan más con salideros de agua.

 

Lo que dice la población

Otros de los estudios realizados fue una encuesta en línea, en la cual 23 % de 48 representantes de las viviendas afirmó separar los residuos, fundamentalmente los orgánicos, como restos de comida destinados para sancocho para la alimentación porcina, como es tradición en las zonas rurales del país.

El 77 % restante respondió que no lo hace y alegó entre otros motivos, que no sabe para qué lo va a hacer, cómo se hace o no tiene espacio para ubicar lo acopiado.

Acerca del servicio de limpieza pública en la ciudad, el 94 % de las personas encuestadas consideró que es malo, principalmente, porque no hay participación de la población, escasos vehículos y contenedores, desinterés de las autoridades y, en menor medida, porque no se paga por ese servicio.

Opiniones favorables generó la labor del PDL El Batazo: el 79 % calificó entre bueno y muy bueno el servicio de recolección que realizan puerta a puerta por los operarios.

En el caso de la información sobre los RSU, el 42 % manifestó haberla recibido mediante la radio y televisión, internet, redes sociales, por El Batazo y visitas al extranjero.

La encuesta a representantes de entidades arrojó que el 60 % incumple con lo establecido en las normativas legales y técnicas vigentes en el país, sobre la protección del medio ambiente, tratamiento de desechos, reducción de emisiones y vertidos, reciclaje y economía circular.

Vista de una de las cuadras beneficiadas por el proyecto de El Batazo, donde sus operarios también reparan la calle, que crea un precedente en Cuba en gestión de residuos sólidos urbanos.

 

Los caminos

De acuerdo con Goicochea, a futuro, estos resultados tributarían a poder contar con “un plan de manejo integral de los residuos sólidos urbanos en cada una de las localidades y también generalizarlo a toda La Habana, en un contexto bien complejo, por los impactos que causa toda esta generación desmedida, la ubicación de microvertederos en las comunidades y los barrios”.

Se trata, dijo, “de saber cuánto generamos, pero sobre todo qué contienen nuestros residuos sólidos urbanos que puedan tener un camino hacia su valorización y su aprovechamiento”.

Goicochea defendió que “en los planes que nos propongamos estén poder recuperar y aprovechar este tipo de residuos hacia otra cadena de valor, para generar otros productos y bienes que puedan ser también  utilizados por la población”.

Un modelo de negocio para la valorización de residuos como papel, cartón, plásticos y poda incluiría la alianza público-privada, con todos los actores socioeconómicos de cada territorio, proceso con servicios desde la segregación en origen hasta la comercialización y la generación de productos del reciclaje, la producción de biomasa y compost, entre otros.

La viabilidad del modelo descansaría sobre la generación de pagos por segregación y transportación, ingresos por comercialización de nuevos productos obtenidos del reciclaje y fabricados con materias primas secundarias, compost, mejoramiento de suelos, créditos de carbono, además del ahorro por el uso de fuentes renovables de energía. (2026)

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