Economía privada reabre en La Habana

Los negocios privados se debaten entre la reapertura luego de la cuarentena por covid-19, la escasa disponibilidad de recursos y la inseguridad por crisis económica del país.

El dependiente Yosvany Lorenzo orienta a clientes en la reapertura del Café D' La Esquina, en La Habana.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 6 oct.- Al Café D´ La Esquina, en el barrio habanero de Vedado, comienza a llegar la clientela, que es recibida por dependientes con mascarillas. Todos velan porque cada persona limpie sus zapatos en el baño podálico y lave sus manos con la solución de hipoclorito.

Aplicadas desde inicios de octubre en La Habana, que permanece en fase de transmisión autóctona limitada de la covid-19, las regulaciones permiten la reapertura de una parte de las actividades privadas autorizadas en el país, de las cuales muchas habían quedado detenidas.

Jessica Flores, de 27 años, dependienta de La Esquina, explica: “abrimos hace apenas unos días y estamos tomando todas las medidas higiénico-sanitarias: las mesas separadas dos metros unas de otras, la higienización de manos, calzado y superficies, los cubrebocas en dependientes y clientes, hasta el momento de consumir, pero que deben portarlos si van a desplazarse por la unidad”.

Cerrado desde el 23 de marzo, La Esquina abrió tras declararse en la ciudad la fase uno de recuperación, en julio pasado. Luego, con el rebrote y la limitación de los horarios durante septiembre, se mantuvieron llevando comida a domicilio.

“Estamos alegres de que nos hayan dado la posibilidad de abrir los restaurantes, porque reactiva la economía del país y la de nosotros. Estamos tomando todas las medidas”, asegura Yosvany Lorenzo, de 26 años, luego de recoger la orden de una familia.

Otros, como La Cocinita, han sido más cautelosos y, aunque se preparan para la apertura, no han paralizado las ventas en un quiosco donde expenden alimentos ligeros para llevar.

En La Habana Vieja, muchos restaurantes enfocados fundamentalmente al turismo internacional optaron a inicios de la pandemia en marzo por propuestas económicas para nacionales, pero luego tuvieron que cerrar durante meses. Varios aprovecharon el tiempo para mejorar, reparar y pintar antes de reabrir en la nueva etapa.

Regresar, donde se pueda

“¡Bocadito de helado!”, “¡Ajo y malanga, vecinos!”, “¡El pie de coco y de guayaba, el mejor de toda La Habana!”, son pregones que regresan a los barrios habaneros tras el levantamiento de la restricción de las ventas ambulantes fuera del municipio de residencia, una de las adoptadas a inicio de septiembre debido al rebrote de la epidemia.

De acuerdo con la agencia consultora independiente Auge, entre las medidas de flexibilización de restricciones relacionadas con la covid-19 y puestas en vigor en La Habana a partir de octubre, algunas tienen un impacto específico para la reanudación o incremento de actividades del sector privado.

Ellas son, indicó Auge en su perfil de Facebook, el uso obligatorio del nasobuco y el distanciamiento físico, se eliminan las restricciones al movimiento de las personas y vehículos, se restablecen las actividades productivas y de servicios, excepto los bares y discotecas, y se restablece la transportación de pasajeros, con la excepción de la interprovincial.

Otro grupo de medidas sectoriales dadas a conocer por medios de prensa locales indican hacia otras regulaciones por reanimación de la actividad privada:

-eliminar la limitación del traslado entre municipios de las personas que ejercen la actividad de vendedor ambulante.

-se habilitan de oficio todas las licencias de los transportistas privados. Quienes no deseen brindar más el servicio, deberán actualizar su situación en sus municipios.

-entran en funcionamiento las áreas de venta de los trabajadores por cuenta propia, con la obligatoriedad de la separación de dos metros entre vendedores y el trabajo en días alternos, para evitar la alta concentración de vendedores y clientes.

-se persigue seguir incrementando el servicio de mensajeros en el comercio, ya sea de la canasta familiar normada o algún otro producto.

Quienes alquilan al turismo internacional, sin embargo, tendrán que esperar todavía algún tiempo, pues no existe fecha precisa para la apertura de los aeropuertos y el reinicio de las entradas de visitantes extranjeros.

Varadero, el mayor balneario del país, abrirá operaciones a partir del 15 de octubre, pero solo en el segmento de la península más alejado de la población local.

Dos personas compran helados en Montefredo, uno de los negocios privados que se ha mantenido abierto y con diferentes modalidades durante la pandemia.

Foto: Archivo IPS Cuba

Tiempos muertos y complejos

Datos del gobierno de La Habana indican que durante los casi siete meses que dura la epidemia se han registrado en la ciudad 130.000 suspensiones temporales y afectaciones a los niveles de actividad de los trabajadores por cuenta propia.

Por concepto de impuestos dejados de pagar, no se ingresó al presupuesto del Estado 201 millones de pesos.

“La afectación económica fue importante… aunque se trataba de vender, las ventas se redujeron considerablemente, mientras estuvimos cerrados no pagamos impuestos, después, a media máquina, sí. La apertura va bien, desde el primer día, los habituales están regresando”, continuó Lorenzo.

De acuerdo con Denisse Ballester, 34 años, dependienta, el restaurante Área 53 ha estado cerrado la mayor parte de la epidemia, pues solo unos días vendieron a domicilio.

“En esta etapa estuvimos muy desprotegidos, porque no está concebida la protección como es el caso de los trabajadores estatales, que tienen una garantía salarial, estuve siete meses sin devengar un centavo, es muy complicado”, dice.

“La legislación tiene que prever eso porque la covid-19 demostró que esas eventualidades pueden pasar”, considera.

No sucedió así en Impresiones Ayuntamiento que, si bien estuvieron totalmente cerrados hasta agosto, cada mes recibieron un aporte monetario por parte de la dueña del negocio.

Sin embargo, indica uno de los trabajadores, la situación del país afecta también desde otro punto de vista: los recursos materiales para el proceso.

“Hemos usado las reservas de tintas y micas, pero ya se nos agotan, y no podemos traer más con los aeropuertos cerrados. La posibilidad de que los importen las empresas estatales es dilatada y con obstáculos”, opinó un empleado de Impresiones Ayuntamiento.

Pese a la complejidad del momento, algunos no pierden las esperanzas de que esta apertura se prolongue un poco más que la anterior.

No obstante, no será sin tropiezos. Según reconocen emprendedores del sector privado, la baja disponibilidad de insumos que sufre la población la padece también el sector privado, para el cual no existe un mercado mayorista suficiente.

“Dicen que el Alta Casa, en Plaza de la Revolución, los trabajadores están haciendo las colas de las tiendas para poder adquirir productos”, comentó una trabajadora.

“También hay que ver cómo se comporta la clientela pasada la alegría inicial de la nueva normalidad, a muchas personas se les agotaron las reservas monetarias y no están para salir a pasear”, comentó el estudiante Alejandro González.

Otros, como los negocios de impresión, fotografía y confección de ropa, están experimentando el agotamiento de sus inventarios. (2020)

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