Suspensión de operaciones de navieras impacta al sector privado cubano
La escalada de sanciones de Estados Unidos contra Cuba afecta la economía cubana en general y, también, al sector privado e informal.
Especialistas cubanos como Juan Triana, Vivian Antuñez y Arnel Narciso recomendaron al gobierno la presentación de demanda colectiva contra las navieras internacionales por el incumplimiento de contratos y el reclamar indemnizaciones por perjuicio económico y social.
Foto: Facebook CMA CGM
La Habana, 3 nov.- “Hay personas con envíos que no llegan: vehículos, ropa, equipos eléctricos o paneles solares. No saben cuándo recuperarán la inversión, en lo que el dólar sube, o cómo llegará lo que compraron”, explica Ángel Miranda, de 60 años, quien viaja hasta tres veces al año a Panamá para importar para el sector privado e informal.
Conocidas durante décadas como “mulas”, esta red comercial que se ha ido perfeccionando con los años en la medida en que se abrieron mayores oportunidades de viajes a otros países desde Cuba y la posibilidad de hacer envíos de carga no acompañada, representando una vía significativa para la introducción de mercancías en la isla.
Como muchas importaciones de empresas estatales, del sector privado e, incluso, de agencias cooperación internacionales, incluida la Organización de Naciones Unidas, esta vía más informal se ha visto afectada desde que el presidente estadounidense Donald Trump emitió la Orden Ejecutiva 14404 el primero de mayo pasado.
Más de 7 000 contenedores, de productos y destinatarios heterogéneos, llegaron a estar varados en distintos países, según cifras aportadas públicamente a más de cinco meses de que las dos principales navieras que operaban en Cuba, la alemana Hapag-Lloyd y la francesa CMA CGM, anunciaran la interrupción de sus viajes hasta que una evaluación permitiera “determinar cuándo y en qué condiciones se reanudaría el servicio”.
A pesar de que en septiembre Oscar Pérez-Oliva, vice primer ministro y titular de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, informó la reanudación de algunas operaciones por parte de CMA CGM, la decisión implica solo la transportación de alimentos, medicamentos e insumos, con una frecuencia que resulta insuficiente y acrecienta la lista de espera.
Mientras, las también deprimidas rutas aéreas no resultan eficientes para cubrir la demanda.
Según un reporte del Centro de Estudios de la Economía Cubana, entre las causas de la creciente inflación se encuentra el desabastecimiento provocado por “las dificultades para el traslado a Cuba de bienes importados”, como resultado del cerco económico de los Estados Unidos y “las presiones a las cuales somete a las navieras internacionales”.

Foto: Página en Facebook de Pan de La Habana
Sector privado se deprime por falta de insumos
Si bien las sanciones del gobierno norteamericano han apuntado fundamentalmente al sector estatal cubano, las medidas afectan desde septiembre de manera directa también al sector privado. Sin embargo, la suspensión de las operaciones de navieras internacionales tuvo un efecto directo en emprendimientos y negocios mucho tiempo antes.
Así lo asegura Ernesto Vargas, de 30 años, quien desde noviembre de 2025 trabajó como gestor de ventas para una empresa privada mayorista. La venta de unos cinco contenedores de harina que hacía mensualmente fue interrumpida repentinamente en mayo y aún no se recupera.
“No es que las empresas dejaran de comprar, al contrario, la demanda aumentó, el problema es que no llegaban contenedores suficientes y casi toda la materia prima es importada”, comenta Vargas.
Dicha escasez tiene su representación directa en el déficit de bienes alimenticios y de consumo que hace meses repercute en la población, así como en la subida sistemática de precios. Además, la falta de proveedores lleva a muchos negocios a paralizar, al menos temporalmente, su actividad, como es el caso de la panadería privada Pan de La Habana que se mantiene sin fecha esperada de reapertura.
El vice primer ministro y titular del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera ha denunciado la retención en puertos internacionales de insumos médicos, por ejemplo, 3.5 millones de jeringuillas varadas en puertos jamaicanos en julio pasado.
Además, dichos contenedores contienen también piezas para equipos hídricos y particularmente del sector energético, que se encuentra en un momento tenso de transición hacia fuentes renovables y obsolescencia en la infraestructura de generación térmica. Según el ministro, “hay menos energía en Cuba porque hay contenedores con recursos para el sistema electroenergético que no han podido llegar”.

Foto: Revolico
Un golpe a la estructura económica cubana
El sector energético no es el único renglón básico dependiente del comercio externo. Según la oficina del Programa Mundial de Alimentos de Estados Unidos, tras décadas de atraso tecnológico, baja eficiencia productiva e imposibilidad de mantener los equipos existentes, las importaciones cubren entre el 70 y 80% de las necesidades alimentarias cubanas.
Datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información recogen que, solo en 2024, Cuba importó más de dos millones de dólares en productos alimenticios, cifra en aumento desde 2020 y que representa la cuarta parte de las mercancías entradas al país, al nivel de los combustibles y equipos de transporte.
En medio de sanciones, el comercio con el sector privado cubano funciona como salvavidas nacional. Paradójicamente, uno de los principales socios comerciales de la isla son los propios Estados Unidos, pues tras las salidas de las navieras internacionales, solo este flujo ha continuado e incluso crecido hasta 876 millones de dólares entre enero y agosto.
Mundo marítimo, un sitio especializado en comercio naval, asegura que las cargas entre ambos países pasaron de “envíos esporádicos, mayormente de alimentos”, a las cerca de 326.587 toneladas métricas, en más de 200 itinerarios hasta agosto, aumentando en un 60% las cifras de 2025 y superando el total de 2024, aunque sigue resultando insuficiente.
Las compras de combustible por el sector privado cubano ocupan una buena parte de las operaciones desde el país norteamericano hacia la isla. Sin embargo, fuentes oficiales estadounidenses revisaron las exportaciones de combustibles a Cuba reduciendo a cifra inicial reportada para julio de 2,5 millones de barriles a 87.000.
Una publicación del Observatorio sobre Economía Cubana considera “llamativo” que este crecimiento ocurra “mientras Washington mantiene y endurece determinadas medidas de presión contra La Habana” y se pregunta qué implicaciones tendrá esta tendencia “para el abastecimiento cubano y la dependencia comercial respecto de Estados Unidos”.
“La creciente llegada de alimentos, combustible, vehículos, equipos y sistemas energéticos estadounidenses contrasta con el deterioro de la producción interna cubana y convierte a Estados Unidos en un proveedor cada vez más relevante para el funcionamiento cotidiano de la isla”, alerta el artículo de la economista Isabella Rebolledo. (2026)
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