2022, año de cambios sobre TIC en Cuba

Entre nuevas leyes, opciones de comercio electrónico y solidaridad colectiva ante la crisis económica, transcurrió otro año marcado por la participación ciudadana en internet.

Si dos grandes temas marcaron la participación ciudadana en redes sociales en este 2022 fueron la emigración y la solidaridad frente a la crisis que enfrenta el país.

Comenzó con polémica en red y  parece cerrar de la misma manera. Si en enero de 2022 los debates eran sobre el Código de las Familias, ya por estos días se desbloqueó un nuevo tema, sobre la aprobación o no de la eutanasia en el anteproyecto de Ley de Salud Pública, que el parlamento analizará en 2023.

Lo innegable es que siguen siendo las plataformas digitales, especialmente las redes sociales, un entorno privilegiado para pulsar la agenda pública del país. El 2022 tuvo de todo: intensos intercambios sobre legislaciones, puesta en marcha de nuevos proyectos de comercio electrónico, fortalecimiento de los ya existentes, y campañas de solidaridad ante diversos escenarios retadores, que dejaron huellas dolorosas en la ciudadanía.

IPS Cuba ofrece el siguiente resumen anual sobre algunos sucesos del panorama digital en Cuba.

Nuevas legislaciones y TIC en Cuba

Bajo las etiquetas #FuerzaPinar, #FuerzaMatanzas, entre otros mensajes, miles de personas comenzaron a colocar contenidos de solidaridad en las redes sociales durante y luego de

Entre los grandes hitos del 2022 está la aprobación y puesta en marcha de varios decretos leyes, resoluciones e incluso el propio Código de las Familias, que vincularon no pocos de sus postulados a regular el uso responsable de las plataformas digitales.

Esta tendencia a regular el ámbito digital, que se acentuó en 2021, se mantuvo en el año que finaliza.  El propio Código de las Familias, en vigor desde septiembre, reforzó derechos y deberes al establecer la responsabilidad parental en un uso responsable de entornos digitales por niñas, niños y adolescentes y el derecho de estos a acceder a espacios libres de violencia.

A esta visión de empleo respetuoso de las plataformas online se sumó la Ley 151 del Código Penal, en vigor desde el primero de diciembre, que establece el delito de “actos contra la intimidad o la imagen, voz, datos o identidad de otra persona”, con agravante si la víctima es menor de edad o con discapacidad, o si la reproducción se realiza en las redes sociales u otros medios de comunicación social.

Varias leyes y resoluciones aprobadas en Cuba en 2022 tienen como principios regular el uso responsable de las plataformas digitales.

En ese mismo sentido, la Ley 149 de Protección de datos personales, aprobada este año y que regirá a partir de inicios del 2023, protege derechos a la información privada o sensible, derecho de imagen, consentimiento informado, entre otros.

Algunas de estas resoluciones vinieron acompañadas de una inacabada polémica, particularmente con el Código Penal, sobre varios de sus artículos relacionados con regulaciones en el ámbito político y social, en especial sobre libertades fundamentales. Sin embargo, muchas de ellas establecen por primera vez postulados para promover y regular prácticas responsables en entornos digitales.

Un paso más en la informatización

El año comenzó con una iniciativa de gran escala en ese sentido, cuando el Ministerio de Salud Pública anunció la habilitación de un certificado digital de vacunación, que se mantiene y sirve como documento comprobatorio para muchas tramitaciones, incluso extrafronteras. La iniciativa supuso el desarrollo de una base de datos de más de 10 millones de personas, en un esfuerzo de informatización a escala nacional sin precedente en el país.

Arrancaron otros proyectos de comercio electrónico, que fortalecieron esta modalidad económica. Tal fue el caso de la nueva tienda virtual de la estatal Empresa Industrial para la Informática, las Comunicaciones y la Electrónica (Gedeme), que expende productos demandados como bombillos, lámparas LED, protectores de electrodomésticos, celulares, incluso de producción nacional, entre otros. Sin embargo, como otras iniciativas de su tipo, le afectan la falta de variedad y disponibilidad de sus ofertas, además de la inestabilidad del propio sitio.

Arrancaron varios proyectos de comercio electrónico.

También salió a la venta el primer celular cubano, producido por la propia Gedeme. Pero más allá del esfuerzo por la soberanía digital nacional, un intenso debate se generó sobre la pertinencia de invertir recursos en desarrollar un móvil con marcadas diferencias en calidad y precio con los producidos por grandes empresas transnacionales.

Vinculado a la implementación de comercio electrónico, se fortalecieron pasarelas de pago como Enzona o Transfermóvil. En este último caso, fue noticia la actualización de la versión de Transfermóvil, que incluyó nuevas opciones como el pago de la factura del agua con alcance nacional, la solicitud de tarjetas bancarias por varios tipos de sucursales, y especialmente la puesta en marcha de la bolsa Mi Transfer, una cuenta virtual asociada a un número de teléfono celular.

Junto al comercio electrónico y la producción de nuevos dispositivos electrónicos, crecieron las apuestas a aplicaciones de facilitación social relacionadas con el transporte público y privado. Algunas app de empresas privadas de taxis y moto taxis se consolidaron, y aparecieron otras como MW Urbanos que ya supera las 400 000 descargas. No obstante, las aplicaciones sortean todavía varios desafíos relacionados con el acceso a la información o geolocalización en tiempo real.

A estas novedades digitales, se sumó al cierre del año la implementación por parte de Cubacel de las tarifas planas para algunas de sus ofertas de recargas internacionales. Aunque todavía poco accesibles para la mayoría de la población cubana, la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A (Etecsa) comienza a experimentar en modalidades empleadas a nivel internacional como el uso ilimitado de determinadas redes sociales con la adquisición de un paquete de datos o recargas. Esta variante de tarifas planas es preferida por los usuarios, especialmente para el tráfico por redes sociales, siempre que sean a precios asequibles.

Etecsa habilitó el Nauta Plus, una posibilidad que facilita la navegación en internet de manera ilimitada.

Etecsa habilitó el Nauta Plus, una posibilidad que facilita la navegación en internet de manera ilimitada, por un periodo entre 15 y 30 días, en dependencia del paquete que se adquiera con precios entre 15 y 25 USD. Esta oferta es atractiva sobre todo para quienes realizan teletrabajo, investigaciones, servicios de programación, descargas, entre otros. Restringido por el momento a salas públicas de navegación, zonas wifi o servicio Nauta Hogar, la cuenta tiene el concepto de uso de una sola vez, sin posibilidad de recargar.

Fueron estos doce meses propicios para la consolidación y el crecimiento en la cantidad de proyectos informáticos convertidos en mipymes, especialmente asociados a la programación y desarrollo de aplicaciones. Fue lanzada la Guía de negocios y servicios cubanos, el proyecto más ambicioso de su tipo hasta el momento, con más de 300 000 actores económicos registrados.

En temas de crecimiento de redes sociales, aunque sigue siendo Facebook la red más empleada, resultó un periodo multiplicador para Telegram entre la población cubana. El 2022 se convirtió en un año de perfeccionamiento de la comunicación institucional a partir de canales como los empleados por la Unión Eléctrica de Cuba para informar sobre la programación de apagones en cada provincia.

Ciudadanía y redes sociales: de la solidaridad a la emigración

Si dos grandes temas marcaron la participación ciudadana en redes sociales en este 2022 fueron la emigración y la solidaridad frente a la crisis que enfrenta el país.

Devino un año particularmente activo en cuanto a debate político asociado a legislaciones en Cuba: enero comenzó con polémicas sobre el aprobado Código de las Familias, con campañas en contra como #Conmishijosnotemetas o a favor con #Elcodigosisuena. Y con igual intensidad cierra con el aún inacabado intercambio online sobre si considerar o no la eutanasia en la nueva Ley de Salud Pública. En estos doce meses han existido fuerte debates también sobre la Ley de Comunicación, el Código Penal y las recientes resoluciones relacionadas con los entornos digitales.

La ciudadanía se hizo sentir, asimismo, con el crecimiento y consolidación de los grupos de Facebook, entornos fértiles de participación y debate público sobre temas medulares de la realidad nacional.

Se incorporaron debates sobre racismos y violencias de género, debido a la publicación de memes denigrantes sobre actrices de novelas o cantantes negras, a lo cual iniciativas y especialistas respondieron con contundentes críticas. En este aspecto, una de las polémicas más enardecidas sucedió alrededor de las denuncias colectivas sobre casos de abuso sexual del cantautor Fernando Bécquer. Con el hashtag #bastafernandobécquer, transcurrió durante todo el año una acusación colectiva en redes, que no descansó ni con la considerada injusta condena de un tribunal en octubre.

La ciudadanía se hizo sentir, asimismo, con el crecimiento y consolidación de los grupos de Facebook, entornos fértiles de participación y debate público sobre temas medulares de la realidad nacional. Estos mismos espacios sirvieron para el intercambio y solidaridad cívica ante la compleja situación económica que vive el país con la escasez de medicamentos y otros suministros básicos. Entornos que se convirtieron en plataforma principal para la viralización de videos en vivo, realizados sobre todo por mujeres, que hablan de situaciones personales y colectivas, además de que exigen soluciones a decisores y funcionariado. A su vez, fueron muchas las publicaciones de estos sitios seleccionadas como muestra para calcular tasas representativas de cambio de divisas por medios independientes o fungieron como espacios para este mercado informal.

Un tema medular fueron los posts relacionados con la crisis migratoria sin precedente que vive la nación caribeña. Ya sean publicaciones sobre el riesgoso periplo migratorio, mensajes de recibimiento o llegada, o incluso denuncias de estafas o de personas desaparecidas, el discurso del éxodo ha marcado la narrativa del intercambio online en Cuba en las últimas semanas.

Los espacios digitales sirvieron también para el intercambio y solidaridad cívica ante la compleja situación económica.

Fue un año peculiar por las muestras de solidaridad ante desastres naturales y tecnológicos como la explosión del hotel Saratoga, el incendio de la Base de Supertanqueros de Matanzas o el paso del huracán Ian.

Bajo las etiquetas #FuerzaPinar, #FuerzaMatanzas, entre otros mensajes, miles de personas comenzaron a colocar contenidos de solidaridad en las redes sociales durante y luego de cada desastre. Las diferentes plataformas digitales de mayor empleo se llenaron de mensajes de aliento y de convocatorias al apoyo de diversas formas a las personas más afectadas. Rezos, solidaridad digital, fake news, comunicación de crisis, relaciones diplomáticas y campañas online marcaron cada uno de los tristes sucesos. (2022)

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