Forma parte de la serie La generación del boom demográfico en Cuba (1962-1968), cuando esos millones de niños y niñas peinan canas en un país distinto al que soñaron. IPS Cuba cierra esta entrega especial para La Esquina de Padura con esta crónica que reúne muchas historias, sueños y desengaños de gente diversa a lo largo de las últimas décadas.
Nací cuando el año 1964 se abría a la mitad, en junio para ser más exactos. Sin embargo no fue hasta bien entrada la adolescencia que tuve consciencia de que pertenecía a la generación del boom. Pero no de cualquiera sino del boom demográfico o lo que muchos llamaron gente del boom.
Tres creadoras se acercan al universo de las artes textiles desde diversas poéticas.
La muestra colectiva, Hilos de la tierra, inaugurada a mediados de septiembre en la galería habanera ArteMorfosis ofrece el talento creativo de tres jóvenes artistas: Adriana Pérez Mugía (Pinar del Río, 1985), Karla Betancourt (Sancti Spíritus, 1992) y Nadia Díaz (La Habana, 1982).
Forma parte de la serie La generación del boom demográfico en Cuba (1962-1968), cuando esos miles de niños y niñas peinan canas en un país distinto al que soñaron.
Para la cantautora Heidi Igualada la trova es esencia y constancia. Desde niña tocaba guitarra y cantaba. Muy pronto se identificó con ese género, de profunda tradición en Cuba, y abrazó el Movimiento de la Nueva Trova hacia finales de los años ochenta e inicios de los noventa del pasado siglo XX.
El hogar del patriota independentista Eduardo Facciolo se convirtió en foco artístico a comienzos del nuevo siglo cuando fue habitado por el grabador cubano. Un nuevo proyecto intenta su vuelta a la vida en un municipio urgido de propuestas culturales.
Para la mayoría de la gente que surcó el pasado 29 de agosto de 2026 por el Parque de las Madres de Regla, al mediodía, tuvo que significar una sorpresa el hallar las puertas abiertas y el interior concurrido en el predio ubicado en la confluencia de las calles Maceo y Facciolo.