Un archivo digital socializa más el patrimonio cubano

Colecciones Digitales OHC, el repositorio de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, comparte copias de documentos y piezas originales de su repertorio.

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Foto: Tomada sitio web OHC

Desde el brote pandémico de la covid, acceder presencialmente a un archivo en Cuba se ha vuelto una tarea bastante engorrosa.

Una alternativa a este problema pudiera ser la de Colecciones Digitales OHC, un repositorio digital donde se exhiben hoy 33 colecciones y 11 095 registros virtuales de documentos históricos, imágenes y piezas museales: una muestra in crescendo de todo el patrimonio físico

cultural de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH).

En las últimas dos décadas, la OHCH ha ido digitalizando sus colecciones con tal de ampliar y garantizar su acceso a la ciudadanía, sin que esto dañe la preservación del documento original.

En muchas ocasiones, se han valido de proyectos de cooperación internacional; de los cuales todavía están vigentes algunos como el Proyecto Humboldt digital. Iniciativa de capacitación en humanidades digitales (Habana-Berlín), financiado por la Academia de Ciencias y Humanidades Berlín Brandeburgo, o El Centro Histórico de La Habana hacia un modelo de ciudad inteligente con énfasis en el fomento de la economía creativa, en el marco del 500 Aniversario de la Fundación de la Ciudad, auspiciado por la Unión Europea y el Ayuntamiento de Barcelona.

Según Alaina Solernou Ferrer, especialista principal del área de transformación digital de la Dirección de Patrimonio Documental, estas colaboraciones –y otras precedentes– han aportado múltiples herramientas metodológicas y conceptuales, así como recursos materiales, capacitación a profesionales y más.

De hecho, en relación al último proyecto mencionado de un modelo de “ciudad inteligente”, Colecciones Digitales OHC se inserta como un eslabón más dentro la dimensión cultural de la iniciativa.

Algunas de las colecciones mostradas en el repositorio digital de la Oficina del Historiador

“A partir de este repositorio, los habitantes y visitantes tienen mayor acceso, gracias a las tecnologías, a su patrimonio. Entonces se pueden desarrollar iniciativas de turismo cultural, educación patrimonial, transparencia de datos, participación ciudadana, mientras se refuerzan procesos de identificación de los ciudadanos con su historia y cultura”, explicó.

¿Cómo se construye el archivo digital?

Un grupo de especialistas de la OHCH estudió diferentes plataformas que permitieran la homologación y sostenibilidad del proyecto hasta que se decantaron por Omeka S, debido a la flexibilidad del sistema, sus múltiples herramientas y su capacidad de enlazar datos, ítems y colecciones.

También fue seleccionado porque se trata de un software libre y modificable, con una comunidad de usuarios numerosa.

Arrancaron el sistema en 2020, con la Colección Facticia de Emilio Roig de Leuchsenring, el predecesor del difunto historiador de La Habana Eusebio Leal Spengler. En realidad, fueron apenas los primeros cien tomos (por ahora, son los que están digitalizados) de un total de 1 247. Posteriormente, se fueron registrando más y más documentos en el sitio.

La digitalización resulta una tarea paciente y con alta tecnificación. No basta con un escáner de escritorio, sino que se realiza de manera que se garantice la calidad de las imágenes y su utilización posterior.

Antes, explicó Solernou, cada conjunto, pieza o texto original se analiza con especialistas en conservación y se selecciona el tratamiento adecuado según el estado en que se encuentren. Una vez digitalizado, se agregan mediante códigos informáticos tantos metadatos y elementos de identificación sean necesarios.

Esencialmente, se trabaja en Excel. Además, se realizan procesos de renombrado, edición y creación de copias de acceso, marcas de agua, auditorías de datos… Es un proceso extenso que, en gran parte, se realizó de forma remota debido a la pandemia, continuó.

La filosofía es recuperar y reutilizar el material ya trabajado analíticamente por los centros de información y los museos, con una política de mínima intervención digital. O sea, la digitalización debe realizarse de manera tal que el objeto físico se refleje lo más auténticamente posible.

Para esta labor, la OHCH ha estado trabajando con un equipo transdisciplinario de informáticos, programadores, cientistas de la información y especialistas en patrimonio. También han recibido asesoramiento otros especialistas nacionales e internacionales, y han puesto en práctica metodologías propias de las humanidades digitales.

La particularidad de Colecciones Digitales OHC, más allá del número de ítems que atesora, probablemente sea que mezcla tanto documentos como piezas museales.

En el futuro, dice la experta en patrimonio, los ejemplares virtuales de este repositorio trascenderán a la Oficina del Historiador e incluirán los repertorios de otras instituciones.

“La idea de la Oficina es lograr unificar, en una única plataforma, diversos tipos de objetos y documentos, para resaltar y aprovechar la esencia multidisciplinar y transdisciplinar del patrimonio”, agregó. “A partir de los metadatos que le aportemos a cada objeto digital, se podrán establecer relaciones que favorezcan resultados de búsqueda más completos a los usuarios, sin aquellas limitaciones que existen en el espacio presencial”, concluyó. (2022)

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