Un silencio contemplativo que se comparte
Conversación con Osmanys Sánchez Arañó, director del documental Jíbaro (2023), sobre su trabajo reciente y otras particularidades del ámbito audiovisual cubano.
El director Osmanys Sánchez Arañó aborda en sus documentales la ruralidad cubana
Foto: Cortesía del entrevistado
En las profundidades de la Sierra Maestra, en el oriente cubano, Osmanys Sánchez Arañó (Palma Soriano, 1972) dirige un equipo de realizadores cuyo nombre ya es una declaración de principios: ManiguaFilms. Su escenario es la ruralidad cubana y protagonizan, desde la creación audiovisual independiente, un cine crítico y de denuncia social. Aunque los protagonistas reales de sus documentales son los personajes y sus historias.
“El cineasta independiente es como un animal jíbaro”, dice Osmanys, director del premiado Jíbaro (2023), producción del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos (Icaic) con colaboración de Champola Films.
Jíbaro marcó un antes y después en su obra. Fue laureado en el XV Festival de Cine Invisible Film Sozialak en España, reconocido con Mención Especial en el Festival Internacional de Cine de Gibara, y valorado como Mejor Documental cubano del año 2023 por la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica (ACPC).
Esta pieza fue incluida en la muestra cubana del Festival Internacional de Cortometrajes de Clermont-Ferrand, en Francia; y además participó en la 24 edición del Havana Film Festival de Nueva York.
Pero Jíbaro es crucial no solo por la proyección que dio al trabajo de Sánchez Arañó, sino también porque subrayó en su conciencia el tipo de cine documental que le interesa y las problemáticas que inquietan su mirada de realizador.
“Al final, sea cual sea el contexto, soñamos contar un país con los recursos que tenemos a mano”, añade. Sobre sus proyectos recientes y otras inquietudes del ámbito audiovisual cubano conversamos, como una vez lo hicimos sobre Jíbaro, con Osmanys Sánchez Arañó.

El deseo de hacer cine desde condiciones complejas
EPP: ¿Qué es ManiguaFilms?
OSA: Este colectivo de creación es el resultado de un pacto tácito de algunos profesionales que coincidimos en estética y en el compromiso con una forma de hacer cine independiente desde el escenario rural cubano.
»En nuestro equipo hay personas de Pinar del Río, Habana, Camagüey, Holguín, Granma y Santiago de Cuba; algunos citadinos y otros habitantes de la profundidad de Cuba, unos con más experiencia y otros con más posibilidad y tiempo para adquirirlas.
»Para integrar ManiguaFilms no se precisa de un currículo: es importante el deseo de hacer cine desde condiciones complejas y ser leal a los principios de disciplina, formalidad y discreción, pues en cada producción intervienen muchas personas que comprometen su palabra y dirigen fondos y otro gran número cree en nosotros.
EPP: ¿Por qué apuestas por el cine independiente? ¿Qué beneficios y limitantes le encuentras?
OSA: El cine independiente aún resulta tabú para muchos, incluso amigos. No se es independiente por una valentía obstinada que busca hacer una trinchera irreverente. Es el resultante de una suerte de sucesos y de puertas que, al cerrarse, permiten ver que el camino continúa con más trabajo y desde enormes sacrificios, pero desde más aprendizaje y rigor.
»He encontrado en estas bifurcaciones a quienes me han mostrado umbrales y sustentado mi cine; a productoras que nos han acogido y apoyado gracias a un hecho cinematográfico cultural que deviene como el proceso de creación más importante del cine en el oriente cubano y Camagüey: la Factoría del Cine Pobre en el Festival Internacional de Cine Pobre de Gibara. Más allá de un premio metálico, es un puente, una energía que trasciende fronteras.»

El cine independiente no centra su discurso en un molde hegemónico
Osmany Sánchez Arañó prosigue con su explicación:
«Aun cuando acudo a fondos institucionales, soy consecuente con mi creación, que es un hecho independiente desde mi expresión al construir una realidad fílmica como el documental.
»Trabajo fundamentalmente el cine de denuncia social, no siempre bien recibido, un cine que no resuelve de manera tangible las problemáticas que denuncia y transversaliza.
»El cine independiente no centra su discurso en un molde hegemónico y lleva la responsabilidad de mostrar la patria, mil veces filmada desde la ficción y desde estéticas marcadas de hacer el documental. Desde una mirada autoral, evito el cine de confrontación o contestatario, no creo que el grito vaya más allá de un ejercicio de catarsis que utiliza las víctimas de las problemáticas.
»Mi obra es un silencio contemplativo que se comparte. Un intento de llevar la reflexión a todas partes, por una Cuba con todos y para el bien de todos. Para ello debe respetarse la diversidad del público; o de lo contrario, estaría haciendo cine solo para una parte y nada que divida contribuye al mejoramiento humano.
»El cineasta independiente es como un animal jíbaro, rehúye de toda especie de cofradía porque caminamos en un vértice a veces incomprensible, aunque a través de la historia siempre se haya juzgado, con fuerza irracional, todo lo incomprendido.»

Desde una relación profesional y respetuosa
EPP: A propósito, y partiendo además de que has sido beneficiado por el Fondo de Fomento del Cine Cubano (FFCC), ¿cómo ha sido tu relación con la institucionalidad?,.
OSA: Mi relación con el Icaic ha sido profesional y respetuosa. Tengo allí grandes amigos y, como en cualquier grupo humano, existirán todo tipo de personas, pero me quedo con los humanistas. No importa el nombre de las cosas sino su esencia.
»Vivo a mil kilómetros de la capital y cuando he estado en la institución, he sido bien acogido y no he tenido que variar mi discurso. Cuando he tenido alguna inconformidad me he dirigido por escrito a su presidente, Alexis Triana. Su respuesta ha sido escueta pero la solución inmediata.
»Si me ha parecido injusta o deficiente la respuesta institucional hacia algún cineasta, he dejado saber mi punto de vista y nunca ha quedado mi palabra sin una muestra de respeto a mi manera de pensar.
»Antes del paso de un evento devastador como Melissa, Triana me brindó su ayuda personal y la de la institución. Al paso del huracán fue la primera persona en llamar con similares intenciones.
»También tengo amigos con una posición distante, hasta contraria, hacia la institución, y que fueron de los primeros en enviar a través de mí su ayuda para los desposeídos luego del evento meteorológico. No los juzgo, escucho con interés sus razones y las respeto. A cada ser humano se le deben respetar sus batallas, las victorias y derrotas en este viaje a Ítaca.
»Sueño que juntos podamos salir de este difícil contexto. Lo demás es parte de la historia cotidiana en esta nave llamada Cuba, en la que todos remamos por el mar de las Antillas.

Nuevos proyectos, próximos documentales
EPP: Trabajas actualmente en varios proyectos…
OSA: Estamos en la posproducción, con el apoyo del Fondo Noruego para el Cine Cubano, de Vamos a jugar, un cortometraje producido por el Icaic y ganador del concurso “Por un mundo libre de violencias hacia las mujeres y las niñas en Cuba”. No habíamos podido entrar en esta etapa por diversas circunstancias objetivas y ahora avanzamos en la posproducción de sonido para su terminación.
»De Matagigantes, un documental que aborda la ruralidad cubana y la defensa del medio ambiente a través de una historia de vida a un montero, tenemos el primer corte de edición.
»Entraremos próximamente, con el apoyo del FFCC, en la etapa de producción de Llave de paso, un cortometraje documental que se adentra en los efectos del cambio climático en una comunidad rural y las conductas grupales asumidas por sus habitantes ante los períodos de sequía. Nos pondrá frente a llaves de paso imaginarias y reales, así como al envejecimiento poblacional.
»Y finalmente Crisálida, documental parte de un “cinema queer en Cuba” por su apuesta por la igualdad, la no discriminación y los derechos de la comunidad LGBTIQ+. Es un proyecto maravilloso que aborda el presente de Grethel, la protagonista hace 3 años de Jíbaro.
EPP: Tu cine se centra en el hombre y sus decisiones y elecciones de vida, incluso el hombre enfrentándose a la sociedad que impone normas…
OSA: En estos filmes está presente la denuncia social sobre situaciones que atentan contra las normas de convivencia y flagelos que no solamente afectan al hombre y la mujer rural, sino a todos los humanos: la homofobia, la transfobia, el envejecimiento poblacional, la lucha por los recursos naturales, la precariedad de la vida cotidiana, la violencia de género, el alcoholismo…
Hago cine y lo pienso para los seres humanos y para un mundo mejor
Sánchez Arañó define su credo como cineasta de la siguiente manera: «Buscamos que sean los protagonistas quienes cuenten sus historias, abordadas desde nuestra responsabilidad de construir un filme con apego a su voz y desde un trato digno y respetuoso con su entorno y su intimidad.»
EPP: ¿Qué crees caracteriza nuestro cine hoy? ¿Y cuál sería su “estado ideal”?
OSA: Prefiero confesarte una preocupación. Temo que la cotidianidad desenfoque al cine documental y haga una regresión pueril a un desapego por el arte en su expresión.
»Veo obras que pudieran ser trascendentes desde su contenido y por lo valioso de su idea conceptual, pero se pasa sobre ellas cual titán que embiste, porque lo importante es un tipo de mercado que espera y legítima.
»Hay espacios para este tipo de cine y es válido que cada creación encuentre espacios; pero nunca será trascendente, solo útil para un ámbito determinado por intereses. No estoy hablando de contenido si no de tratamiento.
»Pienso de manera recurrente en aquellas manos del hombre prehistórico plasmadas en la pared de una cueva: imaginas que uno de mis personajes marque en una cueva del monte sus manos. Eso es el cine para mí: un conjunto de citas que hacen sinapsis cerebral y sólo pueden ser expresadas cinematográficamente.
»Alguien hace poco me preguntó en qué bando estaba. Yo hago cine y lo pienso para los seres humanos y para un mundo mejor. No hay objetivo superior que el mejoramiento humano y ese es el bando que he elegido aunque camine muchas veces en soledad» (2026).
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