Rememoran vida y obra de la pastora cubana Clara Rodés

El Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr. dedicó un espacio a homenajear a una de las líderes bautistas más influyentes en Cuba.

Clara Rodés en dos momentos de su vida. Muy joven y con el paso de los años, junto a Xiomara Díaz, también pastora. Ellas fueron dos de las tres primeras mujeres ordenadas al pastorado por la Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba (Fibac). Clara es recordada como una incansable luchadora por la liberación y equidad entre mujeres y hombres.

Foto: Cortesía de la Biblioteca del CMLK.

La Habana, 6 nov.- La necesidad de mantener vivo el legado de la reverenda cubana Clara Rodés (1940-1994) centró las reflexiones en un espacio virtual organizado por el Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr. (CMMLK) con la finalidad de contribuir a la lucha contra los prejuicios de género y la discriminación.

Los participantes en el panel “Mujeres, equidad y justicia. Memorias y legado de Clara Rodés”, transmitido en vivo el 4 de noviembre por la página en Facebook de dicho centro, compartieron ideas y pasajes de la vida de una de las tres primeras mujeres bautistas ordenadas al Ministerio Pastoral, en 1992, cuyo trabajo transformó visiones de temas de género en la Iglesia.

Así lo reconoció la panelista Midiam Lobaina, coordinadora del Programa de Mujer y Género, del Consejo de Iglesias de Cuba. Aunque no conoció personalmente a Clara Rodés, comentó que ha estudiado profundamente su pensamiento y cómo ella cambió la forma de entender la Iglesia y el pastorado.

“Desde el inicio de su trabajo como misionera, luego junto a su esposo, el pastor Raúl Suárez, y más tarde, al asumir ella misma el papel de pastora, Clara Rodés fue creciendo en esa dimensión de equidad y justicia de género”, consideró Lobaina.

Según destacó, Rodés fue la primera presidenta de la Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba y desde allí también defendió que las mujeres podían aportar al ministerio pastoral en igualdad de condiciones con sus hermanos.

“También consideraba que había que educar a los hombres e ir cambiando estructuras patriarcales dentro de la Iglesia”, agregó.

La especialista subrayó, además, que Rodés “comenzó a mirar la Biblia con ojos de mujer, de forma liberadora e inclusiva, y creo que debemos seguir estudiando su figura, todos los aportes que hizo y el legado que dejó”.

Ejemplar labor

Olga Rodríguez, coordinadora de la Hermandad Pastoral, recordó las enseñanzas de Clara Rodés sobre cómo dirigir una Iglesia Bautista y la ayuda que le brindó en ese sentido.

“Siempre fue muy provechoso trabajar con ella, coincidimos en varias oportunidades y siempre me sorprendió su humanidad, humildad y sencillez”, expresó Rodríguez.

“Fue una luchadora por los derechos de la mujer, me parece que estaba muy adelantada para la época en la cual vivió”, apuntó por su parte Daysi Rojas, miembro desde hace 50 años de la Iglesia Bautista Ebenezer, de Marianao, La Habana.

“Vivía cristianamente, con un pensamiento liberador, fue una gran educadora popular, le interesaba conocer las experiencias individuales de los hermanos y hermanas, y siempre apostaba al trabajo en colectivo”, señaló.

Asimismo, apuntó que Rodés “defendía que las labores del hogar debían asumirse como una responsabilidad compartida por cada integrante de la familia y consideraba que el tema de género no podía separase del de la justicia social”.

“Además de su trabajo pastoral, que asumía con mucha dedicación, apoyó las labores del Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr., del cual fue fundadora”, recordó Rojas.

En los años iniciales del CMMLK Clara Rodés estuvo a cargo de la concepción pedagógica del centro y participó activamente en los espacios de formación desarrollados allí y en la acción transformadora de la comunidad de Pogolotti, sobre todo en la primera mitad de la década de los 90.

Remembranzas íntimas

Al rememorar pasajes de la vida de su hermana, el pastor jubilado Francisco Rodés habló en el panel de sus tiempos de infancia y adolescencia, y cómo desde muy joven ella decidió que quería consagrarse a la religión y ser misionera.

“Su esposo, Raúl Suárez, fue enviado como misionero a la Ciénaga de Zapata, allí vivieron varios años en un lugar muy apartado, sin agua corriente ni electricidad, y en ese período enfermó de tuberculosis”, contó.

“Eso ocurrió entre 1961 y 1963, había muchas tensiones entre el Estado cubano y la Iglesia, y ambos tuvieron que enfrentar no pocos obstáculos”, recordó.

Aseguró que, cuando su hermana asumió el trabajo pastoral, “se consagró totalmente a este y no sé cómo podía dedicar tiempo a tantas cosas a la vez, junto al cuidado de los hijos y su ayuda solidaria y desinteresada a tantas personas”, recalcó.

De acuerdo con la concepción de Rodés, “no se trata de que el hombre luche para darnos la libertad, sino que él tiene que ser transformado también. Hay que crear una nueva concepción de la pareja, que en realidad es vieja, basada en la equidad, esa es la teología de la mujer”.

En la actualidad la Cátedra de la Mujer “Clara Rodés in memoriam”, del Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr., promueve la equidad de género y la no discriminación principalmente desde los saberes teológicos y en articulación con iglesias y centros ecuménicos cubanos. (2021)

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