Consulta legislativa retoma la deuda de la protección animal

Según el cronograma legislativo 2019-2022, aprobado por el parlamento, el Decreto-ley sobre protección animal debe presentarse este mes de noviembre.

Protectores y criadores Se considera que la presión de los numerosos grupos animalistas en la actualidad, de alta movilización social en redes sociales, hizo que se comenzara a trabajar en una política de bienestar animal y se incluyera en el cronograma legislativo la aprobación de la ley.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 8 nov.- La convocatoria del Ministerio de la Agricultura a emitir antes del 10 de noviembre criterios de adición, supresión y modificación acerca de un decreto ley de bienestar animal, sin publicar un borrador sobre el cual opinar, genera fuertes comentarios de activistas en redes sociales.

El llamado, publicó el 3 de noviembre la página institucional de esa cartera, se hizo “en el marco de la aprobación de la Política de Bienestar Animal y el Decreto Ley que la instrumenta jurídicamente, el que se encuentra en el Cronograma Legislativo aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular”.

Y aunque se indica que “cumpliendo con el principio de participación y la necesaria articulación de los esfuerzos institucionales para la protección de los animales” y que “se ofrecen todos los detalles del Decreto Ley en cuestión para que participen activamente en su construcción”, no se publicó el contenido de borrador alguno.

Solo aparecen los títulos de los 14 capítulos que se incluirían, entre ellos los referidos al marco institucional, la atención veterinaria y el uso de medicamentos veterinarios, animales productivos, de trabajo y compañía y el control de poblaciones callejeras; los utilizados en deportes, entretenimiento y exhibición; en la experimentación y educación.

A su vez, el documento desconocido sobre el cual se debe opinar antes del 10 de noviembre, recoge acápites acerca de la comercialización, transportación, sacrificio, eutanasia y las contravenciones, no sanciones, como esperaba el movimiento animalista.

Temas polémicos

Las reacciones de activistas no se hicieron esperar. El hecho de que no se haya publicado un borrador que, según informaciones anteriores de la prensa local, habría estado listo ya desde 2019, es el primer punto polémico de este proceso.

En su perfil en la red social Facebook, Ariamna Alonso posteó: “Y cómo vamos a comentar, sugerir, enmendar, si no conocemos el cuerpo del decreto”, criterio con el que coincidió Ana Biraben cuando comentó: “no se puede leer la ley. Solo los ítems que va a contener. Así no se puede opinar nada”.

También en esa red, el activista Javier Larrea llamó a dejar comentarios en el enlace del Ministerio de la Agricultura y enfatizó: “no dejen de exigir lo que por años hemos abogado”, a la vez que Beatriz Ortiz comentó, “un año de espera, pensando que se estaba preparando la ley y ahora esto…”.

A juicio de la activista Valia Rodríguez  “esto es una estrategia de demora y desviar la atención de los animalistas. El decreto-ley ya está escrito. Lo que tienen que hace es socializarlo: publicarlo para que la población comente y se debata dónde están sus debilidades”.

Para Maricruz Méndez, “es necesario se le dé más cobertura a ese documento. Por todas las vías, como se ha hecho con otros documentos”, mientras que José Iván Morales reclama “una ley de bienestar animal bien estricta…no un adorno o un placebo”.

Otros criterios se refieren al hecho de que se minimizan las sanciones a los maltratadores. La internauta que se identifica como Zoila Portuondo señala que en programa televisivo se dijo que el maltrato se tipificaría como contravención, que significa “una infracción a la norma de menor gravedad que el delito”.

Manifiesto

Una carta circulada en las redes, firmada por Larrea, que es coordinador de Bienestar Animal Cuba, indica que el decreto ley de bienestar animal  “se aprobará por la presión que ejerció una sociedad civil genuina y fuerte en sus reclamos” y una ciudadanía que supo levantar la voz “para  denunciar los atropellos y vulneraciones de los derechos de los animales”.

En la misiva, de siete páginas, Larrea se refiere a la evolución del tema, las alianzas surgidas entre animalistas tras la comercialización de datos móviles, la incorporación a las acciones de páginas de clasificados para retirar anuncios de compra y venta de animales, la adhesión a la causa de personalidades y su interacción en redes sociales a favor de la protección animal.

El mérito de ese decreto ley, indicó, “es de los  protectores, de los Refugios que no reciben ningún apoyo  gubernamental, de los grupos de Protección Animal….todas las  iniciativas que han sido con nuestros esfuerzos”, a la vez que insistió en considerar los 72 criterios acerca del tema enviados hace meses a la entidad rectora del tema en el país.

Algunas propuestas

Desde 1988, oenegés como la Asociación Cubana de Protección a Animales y Plantas trabajan sin éxito en proyectos legislativos en ese sentido. Incluso Protección de Animales de Ciudad logró reunir las 10.000 firmas requeridas para solicitar la realización de una ley.

Se considera que la presión de los numerosos grupos animalistas en la actualidad, de alta movilización social en redes sociales, hizo que se comenzara a trabajar en una política de bienestar animal y se incluyera en el cronograma legislativo la aprobación de la ley.

Si bien en el país hasta la fecha existen normativas referentes al trato y cuidado hacia los animales, había un reclamo de asociaciones, productores y personas naturales de un documento que unifique criterios y a su vez cumpla un papel regulador, dijo en julio pasado Yobani Gutiérrez, director general del estatal Centro de Sanidad Animal.

Entre las propuestas de los activistas, expresadas en las redes, se encuentran: reconocer y apoyar a la comunidad animalista de Cuba, implementar sanciones, mediante cambios en el Código Penal (1987), para quien no de atención adecuada, incluidos maltrato físico o abandono, a animales de compañía y de trabajo; y posibilitar que las clínicas sean arrendadas por médicos veterinarios. (2020)

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