Sargazo y desafíos de la protección del medio ambiente en Cuba
El arribo periódico de masas de algas flotantes, procedentes del Atlántico ecuatorial, aumenta advertencias desde la comunidad científica y ambientalista en Cuba
El 30 de marzo pasado, el Sistema satelital de alerta temprana de Sargazo reportó que la marea marrón abarcaba casi 42 000 kilómetros cuadrados del Mar Caribe.
Foto: SIMAR
La Habana, 2 abr.- La Red Cubana de la Ciencia, además de varios medios de prensa, alertan sobre el impacto, en zonas costeras de la isla, de masas de algas flotantes (sargazo o Sargassum) procedentes del Atlántico ecuatorial, que “tienen este año un gran desarrollo”.
La Red advierte que la acumulación y descomposición en la costa de masas de las denominadas algas carmelitas “(marea marrón) pasa de ser un evento ecológico a una fuente de contaminación nociva para especies y ecosistemas colindantes. La marea marrón puede reducir la luz y el oxígeno en las zonas donde se acumula, y hasta provocar la muerte de especies marinas”.
Según la fuente, los componentes químicos derivados de estas mareas “son también potencialmente dañinos para la salud humana, de modo que se debe evitar el contacto y nadar en ellas. Hay reporte de arribo de estas algas al Rincón de Guanabo, el 24 de marzo pasado”.
Entre las alertas publicadas en varios medios, se indica no utilizar algas carmelitas como fertilizante, debido a su contenido en arsénico, evitar el nado y la pesca en aguas donde hay sargazo. También ponen énfasis en vigilar que no se filtren estas algas a las aguas subterráneas y eliminarlas de manera adecuada para proteger al entorno y a las personas.
En su sitio web, el Sistema de Información y Análisis Marino Costero (SIMAR), de México, explica que la descomposición de grandes cantidades de sargazo produce sulfuro de hidrógeno. Asimismo, señala que las exposiciones prolongadas a ese gas pueden causar efectos al ser humano, como náuseas, lagrimeo en los ojos, dolores de cabeza y pérdida del sueño.
“Quienes padecen de asma podrían experimentar problemas de aireación. La acumulación masiva y deterioro del sargazo afecta la calidad de las playas y con esto la actividad turística y pesquera”, apunta la información. De igual modo, se alerta sobre la afectación que pueden sufrir equipos y motores, “especialmente cuando se pesca de noche”.
El Sistema satelital de alerta temprana de Sargazo (SATsum), de SIMAR, reportó en su boletín del 30 de marzo pasado que el peso húmedo de la marea marrón sobrepasaba los cinco millones de toneladas y se extendía en casi 42 000 kilómetros cuadrados del Mar Caribe.
La prensa cubana informó, en septiembre de 2021, sobre el “atípico movimiento” del sargazo hacia las playas y el litoral de las orientales provincias Guantánamo y Santiago de Cuba, a partir de reportes de las delegaciones del Ministerio de Ciencia, Tecnologia y Medio Ambiente en esos territorios.
En ese momento, especialistas de ese ministerio y de la Empresa de Flora y Fauna de ambas provincias aseguraron que las algas flotantes superaban en magnitud a las del año precedente y eran menores que las de 2019.

Beneficios, daños y soluciones
Según destacó SIMAR, el sargazo “que llega de forma natural en cantidades pequeñas a las playas juega un papel en el alimento de las playas y es un elemento importante en la estabilidad de las líneas costeras. Las plantas de las dunas de arena necesitan nutrientes del sargazo y muchas aves marinas dependen de la vida marina acarreada en el sargazo como alimento”.
No obstante, señaló que la marea marrón causa la acidificación del agua y favorece la tasa de crecimiento de las algas bentónicas, en detrimento del desarrollo de los corales y el pasto marino, causa la pérdida de estos últimos y provoca la erosión de playas. “También puede afectar a las poblaciones de tortugas marinas, pues no pueden llegar a las playas a desovar”.
Por su parte, el grupo Naturaleza Secreta de Cuba plantea que la presencia de súper población de algas carmelitas contamina las playas e interfiere en su uso con fines turísticos, al mismo tiempo que causa “la muerte de muchas especies de peces pequeños, que viven muy cerca de la orilla y los juveniles de otras que se desarrollan asociados a los litorales”.
En el post publicado en diciembre de 2022 en su página de Facebook, sostiene que se afectan también los organismos marinos de los arrecifes de coral: gorgonias, corales y esponjas, entre otras, “debido a que (las algas carmelitas) no permiten que penetre la luz y al aporte adicional de nutrientes de la biomasa de sargazos que se descompone”.
Indica la publicación que “una de las ideas más sólidas” desde el ámbito de la investigación para enfrentar el fenómeno consiste en “darles un uso específico a estas enormes cantidades de sargazo y uno de ellos es producir biogás y otros productos necesarios”.
Sin embargo, aclara, “todo está sujeto al desarrollo de nuevas tecnologías y a la correspondiente voluntad de los gobiernos locales en la búsqueda de soluciones para mitigar el problema”.
Perspectivas
Mientras se mantiene la vigilancia sobre el sargazo en áreas del Caribe y el Golfo de México, en Cuba, el proyecto internacional Mi Costa invertirá alrededor de nueve millones de dólares en tecnologías para restaurar 1 300 kilómetros del litoral sur durante 2023.
La prensa nacional dio a conocer que el objetivo del proyecto es habilitar centros de creación de capacidades para fortalecer la respuesta de comunidades vulnerables ante el cambio climático.
La iniciativa global, financiada por el Fondo Verde del Clima y el gobierno cubano, beneficia a las comunidades de La Coloma (Pinar del Río), Playa Cajío (Artemisa), Surgidero de Batabanó (Mayabeque), Júcaro (Ciego de Ávila), Playa Florida y Santa Cruz del Sur (Camagüey) y Manzanillo (Granma).
En esos siete asentamientos costeros del occidente y centro de la isla se apoya la restauración de manglares, herbazales y bosques de ciénaga que sirven como barrera de protección contra fuertes vientos, el oleaje y la erosión. También se contribuye a recuperar y mejorar los flujos de agua para aumentar la capacidad de protección de los humedales, evitar la degradación de las riberas y atenuar la intrusión salina.
De igual modo, continuarán los programas de capacitación en la percepción de riesgo y la resiliencia a fenómenos asociados al cambio climático. Con una experiencia de 22 años, el proyecto Mi Costa se enfoca en los principales elementos del Plan del Estado cubano para el Enfrentamiento al Cambio Climático (Tarea Vida). (2023)
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