¿Quién atiende a las cuidadoras de personas centenarias en Cuba?

Son las mujeres, en especial jubiladas, quienes asumen en su inmensa mayoría dicha actividad con efectos negativos en su salud física y psicológica.

Cuidadores y cuidadoras suelen relegar el autocuidado y ven descompensadas sus enfermedades crónicas al abandonar los tratamientos médicos.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 7 ene.- La actitud, calidad de vida y estabilidad emocional de las y los cuidadores cubanos, mejoraría si dispusieran de redes de apoyo que minimizaran o hicieran más llevadera la sobrecarga que implica velar por el bienestar de personas mayores de 100 años.

Así sugiere el artículo Ansiedad, depresión y sobrecarga en cuidadores de adultos centenarios, que fue publicado en el No. 4/2018 de la Revista Cubana de Salud Pública.

Su autor, Lesnay Martínez, profesor de la Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas, efectuó de febrero a mayo de 2017 un estudio en el municipio de Santa Clara, ubicado a 268 kilómetros al este de La Habana.

Durante el periodo, vivían 57 adultos mayores centenarios en esa localidad, según datos de la Dirección Municipal de Salud Pública.

No obstante, la muestra quedó conformada por 30 cuidadoras y cuidadores, 26 mujeres y cuatro hombres, lo que evidencia una mayor representación del género femenino (86,7 por ciento) en el ejercicio del rol.

Varias investigaciones corroboran que son las mujeres quienes asumen dicha actividad en condición de jubiladas y son las principales proveedoras de cuidado en la familia.

Sobre los hombros de las mujeres cae el peso de los cuidados a familiares y personas de la tercera edad en Cuba.

Foto: Archivo IPS Cuba

Por edad, se constató una mayor representación de personas con edades de 42 a 73 años, aunque incluso llegaron a los 88 años: gran parte de la muestra la conformaron adultos mayores, con las características propias de esa edad.

Llama la atención que 86,7 por ciento de la muestra desestimó sentirse sobrecargada por las tareas de cuidado que ejercían.

Sin embargo, la pesquisa halló que estas personas experimentan niveles medios de ansiedad ante situaciones puntuales y generales, mientras que las cotas de depresión se manifestaron en niveles altos.

En sentido general, se evidenció que las y los cuidadores principales experimentan de forma intensa, pero no estable, las situaciones que surgen como parte de las funciones del cuidado.

Se identificaron como principales manifestaciones, en lo emocional, dificultades en el sueño, llanto, tristeza, nerviosismo, tensión, fatiga y cansancio.

Las y los encuestados indicaron que la actividad del cuidador implica desgaste físico, lo que enmascara la depresión o la incrementa.

En una sociedad como la cubana, que envejece aceleradamente, son cada vez más frecuentes los individuos que se aproximan a los valores máximos de la vida identificados entre los 100 y 120 años.

Datos oficiales indican que la esperanza de vida en este país caribeño de 11,2 millones de habitantes se ubica en 78 años.

Hasta el cierre de 2017 había en Cuba 2.176 personas con más de 100 años, para quienes existe un programa de atención integral concebido por el Ministerio de Salud Pública.

Martínez recordó que el adulto mayor centenario posee un deterioro físico y psíquico como consecuencia del proceso de envejecimiento, lo cual demanda atención continua, que en muchos casos corresponde a una única persona, integrante de la familia o no, que asume la responsabilidad y funciones del cuidado.

Advirtió que el desempeño de un adulto mayor como cuidador principal exige una entrega para la cual sus capacidades físicas y psicológicas evidencian limitaciones o deterioro, así como situaciones de estrés que incrementan el riesgo de padecer dificultades emocionales, pues también debe sobrellevar los cambios propios de la etapa evolutiva correspondiente a la tercera edad.

Y aunque el autor no propone soluciones específicas para contrarrestar tal situación recuerda que “la sobrecarga puede ser minimizada o tolerada mejor si los cuidadores poseen eficientes redes de apoyo o soporte interno y externo, lo que deriva en un mayor goce del tiempo y eficientes habilidades de autocuidado”.

Cuba es uno de los países más envejecidos de América Latina. No obstante, especialistas alertan que falta por avanzar en un sistema de atención de los adultos mayores que no satisface la elevada demanda presente y que se elevará en el futuro inmediato. (2019)

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