Un programa de la televisión nacional interrogó sobre el tema y la polémica digital no se hizo esperar.
“¿Es legal tomar fotos o grabar a un policía en el desempeño de su labor?”, preguntó el pasado miércoles 10 de junio el conductor y abogado cubano Humberto López en una edición de su programa “Hacemos Cuba”. La respuesta fue una especie de “sí, pero no”, que generó varias interpretaciones y una intensa polémica en las redes sociales desde entonces.
Su obra documental, uno de los conjuntos de autor más peculiares del cine cubano en la pasada década de los ochenta, tiene mucho que sugerir al presente del audiovisual cubano.
Vecinos, documental de Enrique Colina sobre la convivencia de los habitantes de los edificios múltiples de La Habana, fue estrenado en 1985 y forma parte de una producción de este realizador que, como escribiera Jorge Luis Sánchez en su libro Romper la tensión del arco: “llena de humor las extensiones del movimiento cubano de cine documental, sin menoscabo de ningún tipo”[1].
A propósito de la covid-19 y los impactos que está dejando en la sociedad cubana, el autor de La novela de mi vida, se acerca a este tema con el ojo aguzado del cronista que siempre le acompaña y que mucho agradecen sus lectores. En la primera de estas entregas, se inspira en la experiencia vital de su abuelo paterno.
Juan Padura nació en un caserío de las afueras de La Habana justo en los días en que Valeriano Weyler dictaba la política conocida como la “reconcentración”. Aquella drástica disposición militar que decretaba un encierro de civiles, a medio camino entre el gueto y el campo de concentración, tenía como propósito cortar los suministros y apoyos que podía recibir de sus compatriotas el Ejército Libertador que libraba con esfuerzos, pero con éxito, la guerra que debió conducir a la independencia de Cuba del colonialismo español. Como resultado de la “reconcentración” murieron miles de cubanos, pero Juan Padura sobrevivió.
Mediante un intenso programa de comunicación, el país redujo un 2,1 por ciento el consumo de electricidad en mayo y mantuvo la tranquilidad energética en el sector residencial.
En medio de los aprietos derivados de la pandemia y la recesión económica, la población cubana logró reducir de manera señalada el consumo de electricidad durante mayo. El punto se anotó mientras continúan las inversiones para ampliar las fuentes renovables de energía del país y reducir la dependencia externa, bajo doble presión por el bloqueo económico de Estados Unidos.