La producción de huevos da la cara en momentos de evidente declive en la producción de carnes.
Fieles a la misión que vienen cumpliendo históricamente, las gallinas ponedoras resisten como alternativa de salvación proteica de la mesa cubana. En momentos en que la covid-19 redimensiona en Cuba el papel estratégico de la producción nacional de alimentos, el huevo continúa como mejor promesa ante el declive de la producción cárnica.
Una reciente promoción de recarga celular en la isla caribeña ha sido tan polémica que genera por más de dos semanas toda una campaña de bromas y memes en su contra.
La Habana, 26 may.- Si hace dos años atrás, la estatal empresa de telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) hubiera explicado a la ciudadanía sobre el acceso a internet vía celular, quizás encontraría una audiencia inexperta que creería todo.
La falta de articulación de todos los eslabones de la cadena de producción agrícola es uno de los tantos pendientes de las transformaciones que requiere este estratégico sector.
Desde el pasado 2010, mucho se habla en Cuba de la necesidad de articular cadenas productivas en un período de profundas transformaciones agrupadas en lo que se conoce como “Actualización del Modelo Económico y Social Cubano”, en marcha desde 2011. Concebir la articulación de cadenas productivas que contribuyan a la generación de ingresos para la capitalización del sector agropecuario, tal como se plantea en el Lineamiento 185 (PCC, 2011), constituye un reto importante para una nación urgida de hacer despegar su sector agropecuario, generar divisas, sustituir importaciones de alimentos y garantizar una mayor cobertura alimentaria a su población. Este debate se ha vuelto aún más recurrente en los últimos meses.
El debut fílmico del realizador Arturo Santana, hace ya cinco años, motiva una nueva aproximación crítica.
El género fílmico sigue estando pendiente para el cine cubano. Desde la creación del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), en los primeros meses de 1959, se ha potenciado siempre una obra de autor con alto grado de compromiso social. Los policiacos, westerns, la ciencia-ficción… todo proscrito bajo los prejuicios hacia el cine estadounidense, acusado (sin matices) de “banal entretenimiento” y “mecanismo de penetración ideológica”, sin tener en cuenta la fuerza narrativa y estética de sus autores principales, muchos de los cuales (Hawks, Ford, Wilder, Hitchcock) utilizaron los ropajes del cine de género para construir algunas de sus películas más perturbadoras.