Este sistema de producción agrario representa una alternativa viable ante las prácticas convencionales y también ante el uso de organismos genéticamente modificados (OGM).
La agroecología constituye, sin duda, una forma sistémica de producir alimentos en armonía con el medio ambiente y el desarrollo económico-social. Combina elementos bio-físicos y socio-económicos, que conforman tres columnas del desarrollo sostenible: social, económico y ambiental. También valora el comportamiento y evolución de todos los seres biológicamente vivos: plantas, insectos, aves, etc.
Tras la muerte de una de las más singulares figuras del cine latinoamericano, Altercine se aproxima a su obra.
Ahora que los diarios del mundo publican la noticia de la desaparición física del director mexicano Paul Leduc (1942-2020), recuerdo que mi primer encuentro con su cine se produjo a través de Frida, naturaleza viva (1984), en el VII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana en 1986[1]. Fue no solo un encuentro con otro modo de narrar, sino también la primera visión que tuve sobre la obra y vida de Frida Khalo (1907-1954)[2]. Desde entonces, su película se convirtió para mí en un modelo de narración cinematográfica.
La reciente noticia del otorgamiento del Premio Nobel de Literatura 2020 a la escritora Louise Glück fue una sorpresa en la Ciudad Letrada y en los medios de difusión, porque la poeta estadounidense no estaba ni remotamente en las predicciones, aunque ya sabemos que la Academia sueca, en este premio en particular, casi siempre sorprende a todos.
El cine independiente se ha interesado en una zona omitida por el discurso oficial: las desventajas de ser una persona negra en Cuba.
“Estas ramas oscuras movidas por los sueños”.
Nicolás Guillén (El apellido)
Terminada la década del setenta del siglo XX, la industria cinematográfica cubana se aleja de aquella temática racial que puso énfasis en el sujeto negro, en su pasado como esclavo –El otro Francisco (Sergio Giral, 1974) o La última cena (Tomás Gutiérrez Alea, 1976)- y en su integración en la nueva sociedad –Una isla para Miguel (Sara Gómez, 1968).