Cuba necesita elevar percepción del peligro ante covid-19

Especialistas presentan resultados de investigaciones demográficas por el Día Mundial de la Población.

La ruta de contagio empieza como norma en el hombre, que lleva el virus de la calle al interior del hogar. Contagia a la esposa o a la madre y, ellas en su rol de cuidadoras, lo transmiten al resto de la familia.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 13.- La urgencia de modificar el comportamiento humano y no solo elevar la percepción de riesgo, sino del peligro real que implica para la vida la infección por el virus SARS-CoV-2, centró las intervenciones de un panel por el Día Mundial de la Población que se celebra desde 1990 el 11 de julio de cada año.

“Tenemos un peligro de vida y debemos reaccionar conscientemente ante ese peligro”, llamó Antonio Aja, director del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana (Cedem), durante la videoconferencia “Covid-19 y dinámicas demográficas: una relación que importa”, el pasado viernes 9.

“La covid-19 es un grave problema de salud y, como todo problema de salud, es también un problema social”, añadió el especialista.

Así, la percepción del riesgo se interrelaciona con diferenciales sociodemográficos que marcan la propagación del virus como edad, sexo, movilidad, morbilidad, condiciones de las viviendas, dinámicas familiares, desempeño laboral, roles y estereotipos de género, tareas de cuidado, hábitos y comportamientos de vida y consumo.

Organizado por el Cedem y la oficina en Cuba del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), el espacio académico demostró la utilidad de las ciencias demográficas para una mejor comprensión de la evolución de la pandemia en el país y sus territorios, necesaria para el diseño de políticas y protocolos de enfrentamiento.

La pandemia “puede tener consecuencias duraderas en la población”, incluido el aplazamiento de la maternidad o el aumento de los embarazos no planificados, asegura un mensaje de la directora ejecutiva del UNFPA Natalia Kanen, leído en la apertura del panel por Marisol Alfonso, representante auxiliar del UNFPA en Cuba.

Las razones por las que las personas salen del hogar no siempre se vinculan a necesidades perentorias y son un reflejo de la baja percepción de riesgo. Fuente: elaboración propia a partir de la ponencia Familia y covid-19: un estudio sobre redes familiares y covid-19 en Cuba, presentada por Matilde de la Caridad Molina

Analizando tendencias

En momentos en que Cuba enfrenta la situación más compleja desde la detección del primer caso de covid-19, la especialista del Cedem Marbelis Orbea presentó un análisis de la evolución de las principales tendencias de la pandemia en el país desde marzo de 2020 hasta mayo de 2021.

De los 135.773 casos diagnosticados con la covid-19 en el período de estudio, 126.558 fueron confirmados en el 2021, concentrando el 93 por ciento de las personas contagiadas. Si entre enero y mayo el promedio de casos mensuales asciende a 25.311, este cálculo debe aumentar considerablemente a partir de junio y julio.

En tanto, reveló la socióloga, los pacientes asintomáticos “han disminuido significativamente” al pasar de 63,1 por ciento en 2020 a 45,8 por ciento en 2021.

Como un comportamiento que “marca una diferencia en relación con el mundo”, fue calificado por Orbea el predominio de las mujeres entre la población afectada, sobre todo en los últimos meses. Por el contrario, en una confirmación de las tendencias globales, los hombres mueren más que las mujeres en todos los grupos de edades.

Mientras llama la atención el aporte progresivo de los grupos más jóvenes, la mayor incidencia se concentra entre los 20 y los 59 años y la mortalidad aumenta de manera progresiva con el avance de la edad.

A nivel territorial, las mayores tasas se concentran en las cabeceras provinciales, municipios con los mayores grados de urbanización, densidad y movilidad poblacional. A estos se suman territorios con una fuerte actividad económica, como Cárdenas (Matanzas), Morón (Ciego de Ávila), Manzanillo y Bayamo (Granma).

Población en movimiento

La condición de Cuba como país de emigración, con un sostenido saldo migratorio externo negativo y una gran movilidad internacional de la población residente en el país, constituye “un factor de complejidad ante la crisis sanitaria a causa de la covid-19”, asegura un estudio presentado en el panel por la especialista Arianna Rodríguez.

En julio de 2020, el 86,66 por ciento de la emigración cubana y el 58,26 por ciento de las personas que llevaban menos de seis meses de estancia en el exterior, se concentraban en países con alto riesgo epidemiológico, con tasas de incidencia por encima de 100 casos de covid-19 por cada 100.000 habitantes.

Con entradas y salidas reguladas por las medidas de enfrentamiento a la covid-19, La Habana concentra un número importante de trabajadores que tienen su residencia permanente en otros municipios del territorio nacional.

El estudio profundiza, además, en el llamado “movimiento pendular” al interior de la capital cubana, entre el sitio de residencia y el lugar de trabajo: más de 100 por cada 1000 habitantes de los municipios de Diez de Octubre, La Lisa, Centro Habana y Habana del Este, necesitan  trasladarse a otros municipios de la ciudad para trabajar.

El estudio de varios medios de prensa nacionales y territoriales muestra un descenso en las coberturas periodísticas a medida que avanzó el año 2020. Fuente: captura de la ponencia Covid-19: medios de prensa y percepción de riesgo, presentada por Dixie Edith Trinquete

Percepción de riesgo       

Pero las personas no solo salen de casa para ir al centro de trabajo, realizar gestiones imprescindibles o atender problemas de salud. Los bajos niveles de percepción de riesgo quedaron demostrados con los resultados de un estudio sobre redes familiares y covid-19, realizado a partir del procesamiento de personas contagiadas en 2020.

La principal razón de movilidad reconocida por quienes respondieron la encuesta es visitar a las amistades, relevan los datos compartidos por Matilde de la Caridad Molina, subdirectora del Cedem. La especialista resaltó, también, la transmisión intrafamiliar como importante fuente de contagio en Cuba.

A nivel psicológico, el comportamiento más común es pensar que “a mí no me tocará, porque soy una persona saludable”, comentó la periodista especializada en demografía Dixie Edith Trinquete al presentar los resultados de un estudio sobre la relación entre los medios de prensa y la percepción de riesgo en la población de la isla.

Los medios de comunicación, en ocasiones, han reforzado esos mensajes al no conseguir equilibrio entre la cobertura de los avances en terapias, tratamientos de impacto o resultados de las vacunas y la urgencia de mensajes que fortalezcan el cumplimiento de las medidas de prevención, añadió Trinquete.

Para la también profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, se confirma la necesidad de diseñar una estrategia integral para el seguimiento mediático de la covid-19, que articule a la prensa y a otros espacios comunicativos, apostando a su “mantenimiento a largo plazo, sin baches o vacíos informativos”. (2021)

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