Sector forestal cubano se inclina a la energía renovable

La participación internacional permitiría aprovechar los desechos del bosque en la generación de electricidad.

Posturas de pino obtenidas con la tecnología de tubetes, en el vivero más moderno de la empresa forestal.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 25 jul.- Un proyecto de la estatal Empresa Forestal Macurijes, en la occidental provincia de Pinar del Río, busca aprovechar los desechos de la actividad forestal para eliminar la contaminación y producir energía renovable.

“Los residuos, tanto en las áreas de tala como en la industria, constituyen un problema medioambiental de consideración. Por ello, estamos enfrascados en negociaciones para un proyecto de construcción de una planta de bioenergía que permita aprovecharlos”, explicó Abelardo Domínguez, especialista en desarrollo y negocios de la entidad.

“Se trabaja en construir una empresa mixta con un socio extranjero para producir electricidad a partir de la biomasa procedente del bosque y la industria, además del marabú” (planta invasora), indicó el trabajador de la empresa que se extiende por los municipios de Guanes y Mantua, en la más occidental de las provincias cubanas.

Sector en perspectiva
Los actuales programas de desarrollo de los bosques en Cuba incluyen la introducción de especies como la acacia magnum, de relativamente alto nivel de crecimiento anual y de muy buena calidad para la confección de muebles, así como el fomento de las áreas de cedro, destinado a la producción de cajas para los puros habanos.

Con esa planta, amplió, se evitaría el daño al entorno y dejaría libres los terrenos ocupados por los indeseables marabusales para dedicarlos a las producciones intensivas.

Domínguez sostuvo que la perspectiva no puede ser seguir haciendo carbón de marabú, pues llegará un momento en que esta especie se agotará.

“Si disponemos de una bioeléctrica en esas áreas libres de marabú, podremos sembrar especies energéticas, capaces de sustituirlo como materia prima, de manera que tendremos energía renovable, con la posibilidad de renovar el bosque cada cierto tiempo”, propuso.

“Una de las prioridades del país es cambiar la matriz energética y este proyecto apunta a eso. El marabú es un problema y usarlo fue una solución emergente, pero al final debemos desarrollar plantaciones con un mayor volumen de madera por hectárea, para utilizar los residuos en la generación eléctrica sostenible”, abundó el especialista.

Producciones del bosque

Con un patrimonio boscoso de 98.000 hectáreas, de ellas la mitad formada por bosques naturales de pinos y plantaciones, la Empresa Agroforestal Macurijes tiene como actividad principal la silvicultura.

Para ello cuenta con dos viveros, uno con tecnología tradicional y otro tecnificado, que emplea el sistema mucho más eficaz de tubetes.

Con esas producciones suministran toda la postura necesaria para repoblar casi el doble de las áreas que se talan anualmente, lo que asegura la sostenibilidad de los bosques de la empresa, aseguró Domínguez.

“Tenemos uno de los aserraderos más grandes de Cuba que produce madera aserrada de pino para la reserva del país y los programas priorizados, entre ellos servicios necrológicos y la vivienda, con lo que sustituimos importaciones”, amplió.

Otro destino es el tabaco. Cerca de la mitad de la madera que sale de los bosques, sobre todo en tratamientos silviculturales, va hacia ese cultivo, donde es usado en las casas de tabaco, plantaciones tapadas y en postes, entre otros.

La empresa cuenta con la única planta de impregnación para postes de servicio público del país, dedicada a preservar los troncos que emplean las estatales Empresa de Telecomunicaciones de Cuba y Unión Nacional Eléctrica.

Como solo cubre una parte de las necesidades del país, se estudia la factibilidad de incrementar la capacidad de la industria para sustituir importaciones.

Además, extraen resina de pino, con más de 100 usos: cosméticos, farmacia y pinturas, que se destina a la exportación y a una planta donde se obtienen colofonia, un tipo de cera con varias aplicaciones industriales, y trementina, un aceite usado en la fabricación de barnices.

Con cerca de 30 por ciento de su territorio cubierto de bosques y una política sostenida de reforestación, Cuba todavía no satisface sus necesidades de madera. (2016)

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