Cubanas cuentan su historia en panel sobre violencia

Sucedió en una actividad previa a los 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género.

Diferentes formas de violencia salieron a relucir en el encuentro.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 24 nov.- Con la voz entrecortada, Laura Clavel dice ser sobreviviente de muchas formas de violencia. Con ocho meses de embarazo recibió la noticia de que tenía el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida, debido a una relación sexual desprotegida previa de su pareja.

“Si ser mujer en sí es complicado, que llegue a tu vida el VIH es otra complicación, ya estás violentada y si hay un embarazo de ocho meses, hay aún más violencia”, dijo durante un panel realizado la víspera con motivo del 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Con sede en la Asociación Cubana de Naciones Unidas, el panel Mujeres diversas #escúchame también, es una de las iniciativas que organiza el Sistema de Naciones Unidas (SNU) en Cuba por la fecha.

Clavel, de la Línea de mujeres que viven con VIH, recordó: “la zozobra de pensar si tu bebé va a nacer o no con VIH, es suficiente con lo que ya tú tienes”. “Lo primero que dije fue que no quería tenerla, pero no puede interrumpir el embarazo, mi niña tiene hoy 12 años y está completamente sana”, continuó.

Premios Únete

En la cita, a la que asistieron Rafael Cuestas, coordinador internacional de programa del Fondo de Población de Naciones Unidas, y Fermín Quiñones, presidente de la ACNU, el SNU en Cuba entregó el premio Únete Al compromiso con la igualdad y la No violencia de género.

Las galardonadas fueron la profesora Norma Vasallo, de la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana, la ACNU y Malú Cano, que es la coordinadora de TransCuba.

Este reconocimiento fue creado en 2015 para premiar a instituciones, organizaciones, redes, personalidades o iniciativas que tributan de manera significativa a la promoción de la igualdad entre todas las personas y a la no violencia de género.

 

Tras su conmovedora historia, exhortó a las mujeres que viven con VIH con parejas serodiscordantes a que lleven su tratamiento como les es orientado para que puedan lograr tener una criatura sana cuando decidan ser madres.

No dejar fuera a ninguna mujer

Diferentes formas de violencia salieron a relucir en el encuentro, entre ellas un universo generalmente oculto.

Teresa de Jesús Fernández, coordinadora de la Red de Mujeres Lesbianas y Bisexuales Oremi, enfatizó que, cuando se habla de violencia hacia las mujeres y las niñas, se olvida que existen mujeres lesbianas, que la sufren no solo de los hombres, sino también de mujeres heterosexuales que las discriminan por ser otra adecuación de lo femenino.

La activista consideró a las mujeres lesbianas disidentes de ese mandato patriarcal que impone la sociedad y señaló que, “desde el momento en que empieza a construirse como niña, entra en contradicción con un mandato cultural y social y eso crea dificultades”.

Aunque “tenemos una expresión de género distinta, que no tienen que ver con lo femenino hegemónico: no nos ponemos aretes, no nos pintamos las uñas, no usamos tacones o sayas, eso no niega que seamos mujeres, otro tipo de mujer, lo femenino lésbico”, dijo.

Tras hablar de lesbofobia interiorizada, del miedo al estigma y de la invisibilidad social, entre otros elementos, Fernández recomendó: “cuando hablemos de mujeres y niñas pensemos que entre ellas hay mujeres y niñas lesbianas”.

Angie Castillo, de la Red TransCuba, destacó: “cuando nos aceptamos nosotras mismas como somos, empezamos en nuestra lucha, queremos ser las mujeres más mujeres que existen y con eso heredamos el rol tradicional de la mujer: querer ser la buena esposa de la casa, hacer todo lo que nuestras parejas nos dicen… en un claro signo de violencia”.

A juicio de Castillo, la sociedad ve las personas trans como incultas y faltas de conocimientos, un estereotipo que las ubica como lo peor.

En no pocas ocasiones, por el acoso y la discriminación, dejan los estudios a edades tempranas lo que les limita sus posibilidades de obtener empleo pues, además, les exigen que se vistan como hombre. Todo ello las empuja a la prostitución, “y qué mayor violencia hacia la mujer que se vea obligada a prostituirse”, dijo.

Por ello, “la red les ha dado herramientas para que sean peluqueras, maquillistas, informáticas y entonces pueden tener un campo mayor para lograr salir de la vida de vulnerabilidad que tenemos”.

Los proyectos y las alianzas “nos han dado la posibilidad de mostrarnos, hacernos presentes, mostrar quienes, somos, qué sentimos y qué hacemos, que es mucho más que lo que ve la sociedad de vestirse de mujer, nosotros no nos vestimos de mujer, sencillamente somos otras mujeres, con sorpresa”.

Para la periodista Lisandra Fariñas, “todas y todos somos sobrevivientes de la violencia de género”.

“Antes de ser madre, aparece el mandato que la sociedad impone por ser mujer: cuándo vas a ser mamá si tienes una pareja, ya te graduaste, tienes un trabajo, pues todo el tiempo estamos pensando que la mujer tiene que ser madre”, dijo.

A su vez, surgen los cuestionamientos acerca de cómo conciliar la maternidad con la profesión, pues la sociedad juzga todo el tiempo lo que hace o no en tu rol de madre.

Y cuando compartes con tu pareja las responsabilidades, muchas personas cuestionan el por qué, “si eso les toca a ellas”. Por ello, consideró que los hombres también son sobrevivientes a muchas de las expresiones de la violencia relacionadas con la manera en que nos vamos construyendo hombres o mujeres.

Leticia Santacruz, una activista comunitaria, llamó a seguir buscando alianzas desde los contextos más vulnerables para este acompañamiento y continuar minimizando la violencia que se ejerce contra las mujeres y las niñas.

Por su parte, Arlín Pérez, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, se refirió al crecimiento personal y profesional que ha representado el conocimiento de la categoría género y confesó: “ahora hubiese visto algunos casos con otros ojos, pues entonces no tenía la mirada del tema de género que tengo hoy”. (2018)

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