Las cubanas corren más riesgos durante los desastres

Un panel concluyó que falta atender más las necesidades de las adolescentes, madres solas y cuidadoras, durante situaciones extremas.

Cartel por el Día Mundial de la Población, que en 2015 enfatiza en la situación de las mujeres durante las crisis humanitarias.

Foto: Cartel

La Habana, 27 jul.-  Las mujeres, niñas, embarazadas y otros grupos vulnerables demandan, en situaciones de desastres, una mirada profunda y más específica, que tenga en cuenta sus debilidades y necesidades.

Estos y otros temas fueron analizados en el panel “En situaciones humanitarias las mujeres y adolescentes son las más vulnerables”, organizado en esta capital por el Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa), a propósito del Día Mundial de la Población, que en 2015 llama a cuidar la vida de las mujeres en cualquier circunstancia y en todo momento.

Las estrategias de respuesta humanitaria de Unfpa, el trabajo de la Defensa Civil (DC), la labor de la  Federación  de Mujeres Cubanas (FMC) y la situación sobre salud sexual y reproductiva en el país, fueron expuestas por Jesús Robles, representante del Unfpa en Cuba; Marbelis Rodríguez, de la DC, Maritza Rodríguez, de la FMC, y Roberto Álvarez Fumero, director del Programa Materno Infantil del Ministerio de Salud Pública.

Las estadísticas indican que entre 1980 y 2009 se triplicaron en el mundo los desastres naturales, que tienen entre sus consecuencias daños económicos extremos y el aumento del costo humanitario, especialmente para mujeres y niñas, indicó Robles, en la actividad celebrada el pasado 24 de julio.

Reiteró la disposición del fondo de continuar apoyando los esfuerzos del país, así como asegurar que los derechos y las necesidades de las jóvenes y mujeres estén en la primera línea de respuesta humanitaria para mantener su dignidad y restablecer la seguridad y el acceso a la salud sexual y reproductiva.

Cuba tiene un sistema de defensa civil para proteger a las personas y sus bienes, la infraestructura social, la economía y los recursos naturales, de los peligros de desastres, incluidas la guerra y las consecuencias del cambio climático.

Sin embargo, destacó la profesora Norma Vasallo, presidenta de la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana, “van quedando elementos menos visibles, aunque las personas están orgullosas de cómo la defensa civil enfrenta las situaciones de desastres”.

“¿Tenemos las estadísticas de cuántos eran hombres y cuántas mujeres entre las 56 personas fallecidas en los últimos 15 años como consecuencia de los huracanes, en qué situación estaban esas mujeres?”, preguntó la profesora, durante el segmento dedicado al debate.

“Hay instalada una preocupación importante por mujeres gestantes y adultas mayores, pero están también las cuidadoras, a quienes les resulta difícil evacuarse con las personas a su cargo porque requieren de atenciones adicionales”, consideró.

Para Vasallo, es preciso conocer cuántas mujeres solas con niños o cuidadoras están en los hogares en condiciones precarias y cuáles han solucionado los problemas de sus viviendas afectadas por los huracanes, porque los estudios de desigualdad identifican a las mujeres en las peores condiciones económicas.

“Soy partidaria de apoyar la construcción de estadísticas diferenciadas por sexo en un conjunto de aspectos para ayudar al país en la elaboración de políticas y al Unfpa a apoyar proyectos en esa dirección”, propuso Vasallo.

Para Isabel Moya, directora de la Editorial de la Mujer, no es un secreto que las mujeres son vulnerables y a su vez tienen muy buena resiliencia, por lo que debe profundizarse en las buenas prácticas.

Compartió que, “cuando las personas se autoalbergan (evacuación en casas de vecinos y familiares), son ellas quienes preparan desde dónde se va a dormir hasta cómo se va a repartir el pan”.

Las mujeres atienden a niñas, niños y personas ancianas en los centros de evacuación, ayudan en las casas que se convierten en aulas para no suspender las clases y llevan sobre sus hombros el acondicionamiento de la parte de la vivienda que quedó en pie para continuar la vida, ejemplificó Moya.

A su juicio, en el caso de las vulnerabilidades debemos centrar la atención no solo en las mujeres en general sino también en las ancianas y atender los impactos psicológicos para quienes “pierden su casa, pero también sus fotos y libros”.

Moya recomendó profundizar “en estos paneles en las voces de las mujeres y cuáles son sus necesidades sentidas, porque algunas veces lo que hemos logrado no nos deja ver las brechas”.

“Deberíamos trabajar más sobre lo que les ocurre a mujeres y adolescentes evacuadas porque perdemos detalles importantes como las condiciones de los baños y otros elementos que pueden traer impactos psicológicos por acoso o violencia sexual o el contagio de enfermedades de transmisión sexual”, señaló Marisol Alfonso, de Unfpa Cuba.

“Unfpa pudiera apoyar en experiencias pilotos con los equipos de salud y de trabajadores sociales que actúan en los centros de evacuados sobre  temas de género y salud sexual reproductiva, que no pocas veces se invisibilizan en situaciones de emergencia”, dijo.

Antonio Aja, director del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana, llamó a tener en cuenta también las vulnerabilidades para los hombres como alcoholismo, drogadicción y violencia, que se dan en poblaciones albergadas y luego inciden en las mujeres. (2015)

 

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