Festival alienta cuidado ambiental

Este encuentro bianual muestra el trabajo educativo realizado con la población infantil que habita alrededor de la Bahía de La Habana.

La cita está organizada por el Grupo de Trabajo Estatal-Bahía de La Habana.

Foto: Jorge Luis Baños

La Habana, 26 may.- La educación ambiental forma ciudadanos con sensibilidad hacia el cuidado del entorno al tiempo que orienta profesionalmente a las nuevas generaciones que se benefician de iniciativas ecológicas, reveló el IV Festival Ambiental Estudiantil Amigos de la Bahía.

Durante dos jornadas estudiantes de escuelas insertadas en la cuenca hidrográfica tributaria de la rada capitalina, agrupados en círculos de interés y sociedades científicas, expusieron en esta capital poesías, dibujos, maquetas, manualidades, canciones y obras de teatro sobre la protección de la bahía y sus símbolos, entre ellos el pelícano.

Este encuentro bianual, que organiza el Grupo de Trabajo Estatal-Bahía de La Habana, tiene como fin promover el intercambio de experiencias entre los estudiantes, promotores ambientales y la comunidad.

Jaqueline y Jennifer Galván Delgado, de 16 años y alumnas de un preuniversitario del municipio capitalino de Arroyo Naranjo, comparten algo más que la edad y los apellidos: ambas integran la sociedad científica de su escuela y sienten y padecen por el entorno.

La sociedad se llama Uyanó, el nombre aborigen para el hoy río Luyanó, “ubicado en nuestro municipio y uno de los que aporta contaminación a la bahía. Con nuestra maqueta queremos incentivar a la población habanera en general a que asuma la responsabilidad de cuidar la bahía y salvar el ecosistema costero capitalino”, dicen.

“Lo que más me gusta del proyecto es que te motiva a investigar y así vas aprendiendo cada vez más cosas sobre diferentes temas, ganas en sentido de pertenencia y responsabilidad”, afirma Jennifer, en la actividad realizada del 22 al 23 de mayo.

“El esfuerzo de uno en la comunidad hace que aumente la educación ambiental y es un pilar fundamental para que la bahía sane completamente”, dice Jaqueline.

Dentro de ese grupo, Laura Yánez prefirió investigar sobre el pelícano, considerado el símbolo de la higiene de la rada, pues su retorno representa la recuperación de parámetros del agua que permiten la vida de los peces.

“Uno de los problemas medioambientales de Cuba es la pérdida  de la biodiversidad. Con este trabajo se logra rescatar especies que en algún momento eran características de la zona”, indica la profesora de Biología de onceno grado Amada Soroa.

Un elemento esencial es la preparación de los estudiantes hacia el aspecto profesional y laboral porque a partir del proyecto algunos han expresado su interés por el periodismo, la biología y la pintura.

“Eso es importante para ellos y esperamos que apuesten a la problemática ambiental en otros niveles de enseñanza, además de llevar dentro la sensibilidad ambiental”, considera.

Ana Karla, una adolescente de 14 años de Arroyo Naranjo, escribe y declama sus poesías para transmitir la necesidad de proteger el medio ambiente dentro del círculo de interés Amigos de la bahía de su escuela.

“He aprendido mucho y mi conducta ha cambiado. Ahora tengo este envase vacío en mi mano esperando a encontrar un cesto porque ya soy incapaz de botarlo en cualquier parte”, dice.

Samanta Baró, de San Miguel del Padrón, quien interpreta el papel de la esperanza en un performance dedicado a la bahía, explica que toda la obra está dirigida a llamar la atención sobre la contaminación y su personaje hace recapacitar sobre las conductas irresponsables que pueden cambiarse para transformar el mal estado de las cosas.

Según Alien Carvajal, director de la secundaria donde estudia Samanta, a través de los círculos de interés se logra cambiar las conductas de los muchachos, quienes hoy contribuyen a sanear la escuela, la cuadra y en los ríos más cercanos.

Osmel Francis, director del grupo ecologista Cubanos en la Red, inmerso en el Festival de la Madre Tierra, optó por dedicarle un tiempo a este encuentro, por la importancia que le concede al trabajo educativo en estas edades.

“La niñez y la adolescencia son ideales para la educación ambiental pues todavía se están formando conceptos y hábitos. Ellos van replicando buenas prácticas y con esta iniciativa la bahía ha ganado mucho, al incidir en las 315 escuelas insertadas en la cuenca”, aporta.

La cuenca hidrográfica tributaria de la bahía la integran 48 consejos populares.

Sus habitantes vierten residuos domésticos a los ríos Luyanó, Martín Pérez y el arroyo Tadeo. Todos desembocan su carga contaminante en esta rada, importante para el comercio desde inicios del siglo XVI.

Además de las acciones de educación ambiental para el mejoramiento de la bahía se han adoptado medidas de reducción de vertimientos de contaminantes y, en la actualidad, se trabaja en el cambio de uso del puerto hacia una función turística.

Según fuentes del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, los monitoreos realizados indican que en 14 años, los niveles de contaminación en la rada habanera disminuyeron 58 por ciento. (2015)

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