Huracán Irma azota en su lento paso por la costa norte cubana

El poderoso huracán oscila entre las categorías cuatro y cinco, las más altas de la escala Saffir-Simpson.

De acuerdo con informaciones de la Defensa Civil, la cifra de evacuados supera el millón, de ellas 77 por ciento junto a familiares y amigos.

Foto: Tomada del sitio Web del Instituto de Metereología

La Habana, 9 sep.- El paso del huracán Irma por el norte de Cuba, con categoría que ha oscilado entre cuatro y cinco en la escala de cinco Saffir-Simpson, provocó daños considerables en la cayería norte de Ciego de Ávila y se pronostican inundaciones en provincias del centro y occidente hasta el final del domingo.

El estatal Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología alertó de vientos con fuerza de tormenta tropical y rachas superiores desde Las Tunas, el balcón del oriente cubano, hasta la provincia de Artemisa, al oeste de La Habana, mientras que las olas podrían oscilar entre tres-cuatro metros hasta seis-siete metros de altura.

Irma mantendrá el rumbo al oeste noroeste y se mantiene como un intenso huracán, por lo que la población debe estar atenta a las informaciones sobre su evolución, alertó el Aviso de ciclón tropical no. 27.

Ramón Pardo Guerra, jefe del Estado Mayor de la Defensa Civil, orientó a los organismos precisar afectaciones para proceder a la fase de recuperación en los territorios más afectados una vez se aleje el meteoro.

Desde su acercamiento al archipiélago, el fenómeno meteorológico puso a prueba la capacidad del sistema de defensa civil para salvaguardar la pérdida de vidas humanas y minimizar las afectaciones económicas.

   Alerta en La Habana

Ante la proximidad de Irma, se adoptan medidas urgentes en la capital cubana, donde habitan más de dos millones de habitantes, el fondo habitacional concentra el mayor por ciento de viviendas en regular y mal estado y al menos cinco municipios tienen costas.

Según reportes de prensa, La Habana tiene más de 160 puntos vulnerables a las inundaciones costeras, de ellos 18 son extremadamente propensos a ese fenómeno.

Las autoridades locales orientaron proceder con urgencia a alistar las condiciones para las evacuaciones, al saneamiento, el abastecimiento de los mercados con alimentos.

Ante esa situación se procedió al cierre de vías cercanas al simbólico y vulnerable paseo marino de Malecón, según autoridades locales.

A partir de la tarde del jueves comenzaron las afectaciones en el extremo oriental del país, con daños moderados por lluvias y penetraciones del mar en municipios costeros como Maisí y Baracoa, en la provincia de Guantánamo, que aún se recuperan de los destrozos ocasionados hace menos de un año por el huracán Matthew.

Con el avance de Irma, no se reportaron pérdidas de vidas humanas y sí afectaciones de diversa magnitud en Antillas, Banes y Rafael Freyre, en Holguín; Puerto Padre y Jesús Menéndez, en Las Tunas; Santa Lucía, en Camagüey; y Caibarién, en Villa Clara.

En su avance por el norte del archipiélago, a distancias entre 100 y 300 kilómetros de la costa, Irma impactó con sus vientos, lluvias intensas y elevación del nivel del mar, provocando inundaciones, daños en cubiertas, infraestructuras y viviendas cercanas al mar, redes eléctricas y de comunicación y el arbolado, crecida de ríos y destrozos en cultivos agrícolas.

En su recorrido por Cuba, el ciclón perdió fuerza y bajó de categoría cinco a cuatro, sin embargo, en la noche del viernes sus vientos alcanzaron nuevamente los 260 kilómetros por hora, que lo devolvieron a la máxima categoría de la escala Saffir-Simpson.

Un huracán de esa magnitud no visitaba territorio cubano desde 1932, indicó el más reconocido meteorólogo local, José Rubiera, quien calificó a Irma de gigantesco y peligroso huracán.

Al disminuir la velocidad de traslación, deja caer lluvia durante mayor tiempo, advirtió Rubiera ante las cámaras de la televisión estatal, que desde el día 7 trasmite por su principal canal una cobertura permanente sobre el desastre natural.

El saldo positivo de Irma podrían ser sus lluvias, que aliviarían en parte la tensa situación de sequía que vive el país desde finales de 2014, con solo 40 por ciento de llenado de los embalses antes del huracán, dijo Inés María Chapman, presidenta del estatal Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos.

Preservar vidas humanas

Miles de personas de zonas bajas y propensas a inundaciones de unas diez provincias fueron evacuadas, mayormente en casas de familias y de vecinos, y también en centros estatales de evacuación, en cuevas acondicionadas, túneles y refugios tradicionales denominados vara en tierra (el techo rústico, a dos aguas, se ancla en tierra, sin paredes laterales).

De acuerdo con informaciones de la Defensa Civil, la cifra de evacuados supera el millón, de ellas 77 por ciento junto a familiares y amigos. Datos preliminares destacan la evacuación de 150.000 personas en Las Tunas, 100.000 en Ciego de Ávila, 42.000 en Holguín, y más de 26.000 en Baracoa, la ciudad primada de Cuba.

Huellas dejadas por el poderoso huracán Irma en la oriental ciudad de Baracoa.

Foto: Leydis María Labrador

Prioridades múltiples

Otras medidas tomadas en los territorios han sido el aseguramiento de los alimentos, la poda de árboles, acciones de higienización y recogida de desechos sólidos, el abastecimiento de los mercados con productos imprescindibles para la alimentación de la población, así como la preparación de los centros de evacuación.

En las provincias que serían impactadas por Irma, las autoridades sanitarias destinaron personal y recursos para brindar atención especial a embarazadas, pacientes encamados y dializados que por su estado deben permanecer hospitalizados, en infraestructuras con condiciones mínimas indispensables para satisfacer necesidades vitales.

Para la asistencia de salud a los centros de evacuación, se dio a conocer que fueron organizadas brigadas que agrupan a 11.000 personas.

Por orientación del Ministerio de Educación, sus direcciones en cada provincia y municipio del país se movilizaron para evacuar a estudiantes, profesores y trabajadores de los centros internos y campamentos de la escuela al campo, resguardar los recursos, el mobiliario escolar, medios de computación y audiovisuales, así como habilitar instalaciones educacionales como centros de evacuación de la población vulnerable.

Uno de los sectores que sufre los mayores impactos es el turismo, pues buena parte de la infraestructura hotelera se encuentra en la costa norte, contra la que se ha ensañado el huracán.

Los turistas alojados en las instalaciones de los polos de Guardalavaca (Holguín), Jardines del Rey (Villa Clara-Ciego de Ávila) y Santa Lucía (Camagüey), fueron trasladados por las autoridades del turismo hacia hoteles de la ciudad de Camagüey, Varadero y La Habana, mientras otros, fundamentalmente los procedentes de Canadá, regresaron a sus países.

El sistema de la agricultura adoptó medidas para proteger su infraestructura, garantizar el abastecimiento de productos agropecuarios y poner a resguardo la masa animal. También son destacables el traslado de máquinas de riego, la protección de la cubierta a los almacenes de insumos agrícolas y la protección de las recrías.

Desde el viernes 8 de septiembre y hasta nuevo aviso quedaron suspendidos las salidas de trenes y ómnibus desde y hacia La Habana, mientras que la aerolínea estatal Cubana de Aviación anunció la suspensión de los vuelos que enlazan a la capital con los destinos del oriente del país. También canceló sus vuelos la panameña Copa.

En la madrugada del 9 de septiembre quedó suspendida la navegación y transportación de personas entre Batabanó y la Isla de la Juventud, dieron a conocer reportes radiales.

Para prevenir las afectaciones, la estatal Empresa de Telecomunicaciones de Cuba desconectó más de un centenar de zonas wifi y de 900 estaciones de telefonía móvil, a la vez que habilitó teléfonos satelitales en los consejos de defensa para mantener la comunicación.

Debido al huracán, la Embajada de Estados Unidos anunció que limitaría sus servicios consulares entre el 7 y el 13 de septiembre, reprogramaría las entrevistas de visa, no se recibirían documentos y solamente se entregarían visas para casos de emergencia.

Por su parte, el Departamento de Estado recomendó no viajar a Cuba. (2017)

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