Performance ecológico critica la deforestación de La Habana

La obra de arte fue conformada con cabello humano y los propios cuerpos de los participantes, que se colocaron sobre la tierra que antes sembraron.

Vista del terreno intervenido con la siembra.

Foto: Cortesía de El Guardabosques

La Habana, 12 oct.- Personas ambientalistas reforestaron una parte del bosque de La Habana para “revertir el sentido depredador que ha dejado el huracán Irma en nuestras comunidades”, expresó la convocatoria realizada por el proyecto autónomo El Guardabosques.

Bajo el nombre de Conexión humana para la revitalización forestal, unas 60 personas ayudaron a contrarrestar el avance de la deforestación capitalina y también celebraron, el 10 de octubre último, el inicio de la Jornada de la Cultura Cubana y el Día del Árbol.

Como parte de la actividad, fue sembrada una ceiba en el centro de un gran dibujo de círculos concéntricos realizado con cabello humano, además de los propios cuerpos de los participantes, que tomados de las manos dibujaron líneas con sus cuerpos en el terreno.

Diseño con cabello humano.

Foto: Cortesía de El Guardabosques

La acción incluyó además la siembra de otras diez palmas reales por todo el perímetro de la obra.

Se trató de un performance que los organizadores califican de “artivista” porque partió de una concepción del artista de la plástica Raúl Meriño e implicó un posicionamiento resuelto en contra de la tala de árboles.

“La acción de talar un árbol indiscriminadamente, aun de manera no consciente, es un modo de quitar la vida a un ser vivo. Se trata de especies que también tienen siglos de existencia, como los seres humanos, y en ocasiones esas plantas durarían muchos más años si no fuera por la acción depredadora de algunos”, dijo Meriño a la Redacción IPS Cuba.

A través del “artivismo”, las y los ambientalistas aseguraron que pretenden “restaurar su conexión espiritual con la naturaleza”.

Bajo una ceiba se fundó la ciudad de La Habana, y este gran árbol es además el símbolo principal de la tradición afrocubana. En tanto, la palma real es el árbol nacional.

Los activistas ayudaron a contrarrestar el avance de la deforestación capitalina.

Foto: Cortesía de El Guardabosques

“Ambas especies son símbolos de resistencia cultural, y de una identidad más profunda que hoy es amenazada con las oleadas de futilidad, consumismo y depredación, asociadas a los desarrollos turísticos y de inversión extranjera”, expresó Jimmy Roque, fundador de El Guardabosques.

El artista de la plástica Raúl Meriño concibió el performance.

Foto: Cortesía de El Guardabosques

Durante la actividad, que inició con un debate público para consensuar qué iban a hacer, trascendió la preocupación de varias personas por la amenaza de los huracanes a la vida de los árboles y acciones inadecuadas que realizan brigadas estatales como las de la Empresa Eléctrica, el Servicio Estatal Forestal, Comunales, o la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, antes y después de esos eventos climáticos.

Nelda Castillo, directora de la compañía de teatro El Ciervo Encantado, expresó apasionadamente su malestar con el irrespeto de muchos ciudadanos hacia los árboles, sobre todo en los nuevos “parques wifi” en La Habana, donde las personas acuden a conectarse a los servicios públicos de Internet.

Aunque se reconoció la necesidad de podas preventivas a ramas frágiles o árboles enfermos en la ciudad, algunos ambientalistas lamentaron que se hagan podas y talas extremas, exista una mala preparación técnica de los obreros que las realizan y falten elementos de protección para estos trabajadores, entre otros problemas.

“Camino por las calles, y veo cómo los árboles, con sus desnudas raíces al aire, de pronto se convierten en enemigos íntimos de mis vecinos. A nadie le importa que ellos también han muerto, que ellos no querían romper nada, que a ellos no los evacuó nadie”, publicó en el boletín homónimo del proyecto el biólogo Isbel Díaz, luego del paso del huracán Irma, en septiembre pasado.

El coordinador de la actividad criticó que, en la capital, los árboles caídos por los vientos del meteoro ni siquiera son aprovechados y terminan en los vertederos.

Acentuada por los embates de Irma a 13 de las 15 provincias cubanas, la falta de arbolado urbano es una asignatura pendiente identificada por ambientalistas.

“Una ciudad sin árboles es una ciudad muerta. Necesitamos esta parte verde para lograr desestresarnos y obtener el oxígeno tan necesario para las personas”, expresó en la televisión nacional José Manuel Guzmán Menéndez, investigador del estatal Instituto de Ecología y Sistemática.

“Es algo en lo que debemos pensar a la hora de hacer diseños paisajísticos urbanos: escoger las mejores especies, de raíces profundas para que no sean fácilmente derribados, que no tengan grandes ramas para lograr un diseño lo más parecido a nuestro sistema natural”, recomendó el científico.

También participaron en el performance defensores de derechos humanos, integrantes de otras iniciativas ciudadanas, y organizaciones no gubernamentales como la Fundación Antonio Núñez Jiménez para la Naturaleza y el Hombre, y Patrimonio Comunidad y Medio Ambiente. (2017)

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