Cuba acude a sus últimas alianzas
Ante una crisis interna agravada por el bloqueo petrolero de EEUU, el gobierno cubano amplía alianzas y diversifica más su modelo socioeconómico
Las empresas privadas se han posicionado en la economía cubana desde hace varios años, con acuerdos y alianzas parciales con formas estatales.
Foto: Jorge Luis Baños/IPS
La crisis más aguda que enfrenta Cuba desde hace décadas amenaza con opacar, en un primer momento, el impacto de las medidas que el gobierno cubano ha implementado para dar mayor participación en la economía a las formas privadas internas y a los cubanos residentes en el exterior.
En medio del bloqueo petrolero extremo con que Estados Unidos se ha propuesto ahogar a este pequeño país del Caribe, La Habana publicó a inicios de marzo normas para facilitar las alianzas entre actores privados y estatales de la economía y dos semanas después agregó la legalización de inversiones de la emigración en su país de origen.
Ambos pasos profundizan un paquete de medidas que adoptó el país a fines de 2025, con la intención evidente de acelerar transformaciones en el modelo socioeconómico. Las nuevas maniobras, quizás las más radicales desde entonces, apuestan a capacidades de inversión y gestión que se alejan de la centralización del Estado, pero generan dudas acerca de la respuesta posible en un contexto político y económico cada vez más inhóspito.
Alianza entre estatales y no estatales
El 2 de abril próximo entrarán en vigor el Decreto Ley 114 del 10 de diciembre del 2025 y la Resolución 8 del Ministerio de Economía y Planificación (MEP), emitida el 23 de febrero del 2026, con regulaciones para encaminar las asociaciones entre entidades empresariales estatales y no estatales. Ambas fueron publicadas en la Gaceta Oficial el 3 de marzo.
El ministro de Economía, Joaquín Alonso, reconoció que estas normas cubren un vacío legal significativo al crear condiciones para construir una gestión integrada de actores económicos diversos.
Las puertas se abren de esta manera a la opción de empresas mixtas entre entidades estatales, cooperativas y privadas y se regula mejor la contratación de servicios y producciones entre formas estatales y privadas. El gobierno se comprometió a asumir estas alianzas en cualquier actividad lícita, con excepción de servicios de salud y educación y las instituciones armadas.
Las empresas mixtas que surjan tendrán facultad para exportar e importar directamente, gestionar su patrimonio, operar cuentas en divisas y definir productos, servicios y precios conforme a las disposiciones nacionales del Ministerio de Finanzas y Precios.
Es previsible que a esta opción se acerquen micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) privadas y cooperativas que ya venían cooperando o negociando con formas estatales. Les arrendaban capacidades industriales, inmuebles y otros recursos o les ofrecían servicios, con poca transparencia a veces por el vacío legal.
Las nuevas alternativas de negocio pueden ser tentadoras para ambas partes, aunque encontrarían freno en la incertidumbre profunda del momento, lógica por las tensiones agudas del bloqueo energético de EEUU, la desarticulación económica y financiera sufrida con la crisis y las dudas dejadas por tantos años de defensa de la centralización estatal con espacio limitado para formas no estatales.
Como autoridad para aprobar estas asociaciones mixtas, sobre el MEP se centrarán los ojos de la sociedad y la responsabilidad para conseguir un acercamiento más veloz y fluido entre estos actores. La construcción de relaciones de mutua confianza que le urgen a la economía cubana, dependerá de la capacidad de este Ministerio para sobreponerse sobre su propia incertidumbre y los viejos enredos burocráticos del modelo cubano.

Alianzas empresariales con emigración cubana
Unas dos semanas después, concitó repercusión mayor el anuncio por el gobierno cubano de acuerdos para dar entrada en la economía a cubanos residentes en el exterior. Implica, sin dudas, un giro radical en la política económica del país, que había favorecido desde los años 90 la inversión extranjera y las formas privadas internas, pero con magras oportunidades para la emigración.
Lo real, sin embargo, es que desde hace años la comunidad cubana en el exterior interviene sin respaldo legal en inversiones o financiamientos de negocios familiares: ventas en el barrio, restaurantes, pequeños hoteles y el negocio inmobiliario, entre otras actividades.
De hecho, al anunciar los nuevos pasos en el programa televisivo Mesa Redonda, el viceministro primero y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, dijo que las nuevas disposiciones crean condiciones para que los cubanos residentes en el exterior se involucren de manera más directa.
Las medidas darán luz verde a estos cubanos para que participen de manera más abierta como socios o propietarios de empresas privadas dentro del país. Pérez-Oliva comentó que esta participación no se limitará a pequeños negocios -que es el panorama efectivo de hoy-, sino que podrán involucrarse en proyectos de mayor escala o envergadura.
Estos potenciales inversionistas podrán asociarse en Cuba tanto con empresas privadas como estatales mediante empresas mixtas y abrir cuentas bancarias en divisas. Las opciones incluyen un área particularmente sensible, desde la perspectiva política e histórica: la entrega de tierras en usufructo para proyectos productivos agropecuarios.

Reacciones inmediatas y previsiones
No han sido pocos los comentarios de la prensa y de las redes sociales digitales que tildan de tardías a las medidas echadas a andar en marzo. El contexto no resulta nada favorable. En lo externo la guerra de EEUU e Israel contra Irán provoca un alza inquietante del mercado energético mundial, que se unen al cansancio interno en Cuba por el castigo permanente de apagones y el debilitamiento de servicios básicos, entre otros síntomas relacionados con la imposibilidad de importar petróleo.
Por lo pronto es previsible que las medidas generen reacciones tibias entre los empresarios privados ý las cooperativas del país, en un momento en que no pocas mipymes tienden a cerrar por las bajas ventas en un mercado deprimido e inestable.
Entre los cubanos del exterior, las reacciones pueden ser más frías aún ante el bloqueo petrolero de EEUU y las amenazas de intervención en Cuba del presidente Donald Trump. Este contexto se suma a que las leyes estadounidenses prohíben a las empresas de ese país hacer negocios con la mayor de las Antillas.
Sin embargo, con estos pasos el gobierno cubano también envía una señal de que está dispuesto a maniobrar y buscar salidas para resistir, en lugar de aguardar pasivamente por soluciones externas o del cielo. Opera con dos variables -no estatales internos y cubanos residentes en el exterior- que pueden atraerse mutuamente, complementarse e interactuar financiera y empresarialmente.
La oportunidad de la comunidad cubana en el exterior de aliarse económicamente con actores empresariales dentro de su país de origen puede volverse con el tiempo un factor de presión contra el bloqueo económico desde la propia comunidad en la Florida, si ve a sus compatriotas de otros países -México y España, por ejemplo- tomarles la delantera en los negocios dentro de Cuba.
¿Llegará ese momento? (2026)
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